El Hades

Statue of Hades with Cerberus

Statue of Hades with Cerberus (Photo credit: Wikipedia)

Para los antiguos, los infiernos eran la morada de los muertos, de todos los muertos, y no, como el infierno de los cristianos, un lugar de castigo reservado a los malvados. Los griegos lo designaban con el nombre de “el Hades” es decir, el reino de Hades (el Invisible), que reinaba en sus dominios junto a su esposa Perséfone.

El término latino inferi designa “los espacios inferiores” o “situados abajo”, los infiernos mitológicos no son forzosamente un espacio subterráneo. Por ejemplo, en el canto XI de la Odisea, Ulises accede por mar al país de los muertos por el extremo septentrional del mundo, más allá del río Océano, que rodea la tierra separando el mundo de los vivos del de los muertos. A menudo, también se le sitúa hacia el Occidente, lugar donde se oculta el sol, dando a entender que descendía al reino de los muertos durante la noche. punto contrario a Oriente, que pertenece a la Aurora y al que se asocia todo renacer. Estas representaciones, basadas en un eje horizontal, coexisten con la de un mundo de los muertos situado bajo tierra, representación ligada sin duda a los ritos de inhumación, pero también a las imágenes de muerte seguida de retorno a la tierra que ofrece el ciclo vegetal. Esta concepción vertical está también presente en Homero, así como en Hesíodo, quien distingue un Hades subterráneo y un Tártaro.

La morada de los muertos está poblada de almas o “sombras”. Estas sombras llevan en el Hades una existencia larvaria en un mundo lleno de oscuridad, víctimas del recuerdo obsesivo de su vida terrestre. “Preferiría ser esclavo de un humilde granjero que reinar sobre todos estos muertos..” declara a Ulises la sombra del glorioso Aquiles.

Diversos mitos antiguos nos muestran a mortales que van al Hades y regresan vivos: Heracles, Teseo, Orfeo, Eneas…Su victoria sobre la muerte después de las pruebas que han tenido que superar, y que les han conducido hasta el secreto de las cosas ocultas, confirma su identidad heroica. Este modelo de búsqueda iniciática volverá a aparecer en otros muchos relatos posteriores de diversas culturas. Bajo esta perspectiva, toda prueba dolorosa, toda exploración de los límites humanos, toda aproximación a la muerte, deja paso a una representación metafórica del descenso al Hades que emprendieron los grandes héroes mitológicos.

Os recomiendo los siguientes enlaces para ampliar más información:

1. El símbolo de Cerbero

2. Caronte

3. Los ritos funerarios y el alma

4. El alma como “sombra”

5. Hécate, la otra cara del Hades

6. Cerbero

 

Obra de referencia recomendada
Iliada y odisea (estuche) (Historia (la Esfera))

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1 comentario

Archivado bajo Antigua Grecia

Una respuesta a “El Hades

  1. Pingback: Hermes, guía de las almas difuntas | Animasmundi

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