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Breve introducción a la doctrina del emanacionismo en la mitología griega

La mitología griega tiene una doble cara: por un lado, detalla el relato tradicional y arcaico del origen de los dioses, del universo, del hombre y de qué manera interactúan entre sí. Son relatos que provienen de un periodo remoto y que han ido creciendo sobre una base “mítica”; por otro lado, la otra cara (desconocida y alejada de nuestra actual sociedad) es la interpretación de la carga simbólica de acuerdo con sus orígenes y el lenguaje derivado del mismo y que permite una lectura y reflexión desde un punto de vista tradicional e indoeuropeo. Sin embargo, ambas caras coinciden en que la mitología viene de tiempos remotos, legendarios y es aceptada y transmitida de generación en generación. No son, pues, relatos inventados o de modas fugaces. De hecho, la tradición mítica detalla los aspectos más importantes de la vida de una raza y de cómo se produjeron los hechos más determinantes, lo que le hace tener un sello de autenticidad, como por ejemplo los seres primigenios que dieron lugar al mundo y los dioses que intervinieron en el orden de las cosas y, lógicamente, de la vida humana. No tenemos que olvidar tampoco a los héroes que nos marcan el camino y nos enseñan de qué manera se relacionan con los dioses. En suma, la identidad de un pueblo nos explica (por medio de la narración mítica) por qué sucedieron estos procesos originales.

Ulises atado al mástil de su barco tratando de vencer la atracción de las sirenas. Cuadro de Leon Belly Las sirenas (Museo de l’Hotel Sandelin, Saint Omer, Francia).

En el horizonte (pero no tan lejanos como pensamos) el mito, los dioses y los héroes van trazando los fundamentos de nuestros orígenes; asimismo, explican y detallan las causas de las cosas desvelando los orígenes sacros de la emanación y los sucesos que han dejado huella en nuestro mundo que, lamentablemente, están ahora apagados, mudos, aletargados, donde el hombre, sin sensibilidad a lo sagrado, le ha dado la espalda a la chispa divina de nuestros orígenes.

Cabe destacar que es un rasgo muy distintivo que la base de las fuerzas naturales en formas próximas a lo humano sea de tipo antropomórfico, pero ¿el antropomorfismo de los dioses es una de las características más distintivas del origen de la mitología?

Si repasamos los orígenes de la mitología griega, éstos nos ofrecen una explicación minuciosa del universo animado por fuerzas sutiles y figuras de rostros humanos. Sin embargo, el eslabón principal sobre el origen y estructura ontológica del mundo griego es la del emanacionismo. Esto quiere decir que todo aquello que existe no es sino una emanación que procede de una unidad primordial, lo que Plotino denominó “lo uno”. Después de lo Uno y, siguiendo con la visión griega, es la Inteligencia o Nous (también se le nombra como espíritu, intuición), lo que sería el mundo platónico de las Ideas. Estos rasgos se observan en el mundo indoeuropeo de la Tradición que explica el sentido sacro sobre el mundo ordenado bajo las leyes del cosmos.

Algunas de las características más representativas del emanacionismo son:

  • Lo Uno no mengua y no se ve afectado por la emanación.
  • Lo Uno Está ajeno al tiempo.
  • Lo Uno está por encima de toda multiplicidad.

Por otra parte, el término Nous está ligado a Zeus como la mente suprema, pensante, observadora, reflexiva y meditativa.

Las características más representativas del Nous son:

Ø Es eterno y atemporal.

Ø No tiene ni pasado ni futuro, sino que lo ve todo en un eterno presente.

Ø Es alma del mundo: incorpórea e indivisible.

Ø Constituye el puente entre el mundo suprasensible y el mundo de los sentidos.

Ø Está orientada hacia arriba pero también hacia abajo, hacia el mundo de la naturaleza. (Lo que es arriba es abajo).

Ø Está fuera del mundo sensorial.

Para Platón, el Nous es la parte más elevada del alma, que permite el conocimiento directo, la intuición de la Ideas; es el acto primero del Bien, la visión inteligible vuelta sobre sí misma, la visión del principio, de lo Uno.

Plotino considera al Nous (la mente divina, el Logos, la razón) como un principio casi absoluto y como la primera emanación del Uno.

En Homero, el Nous se relaciona con una forma de inteligencia divina. En la Ilíada, “el Nous de Zeus es siempre más poderoso que el de los hombres” (XVI, 688).

Aunque en la Odisea, Homero puntualiza que el Nous también es exclusivo del ser inteligente, de aquel que se guía interiormente, a través de la intuición. El ejemplo que se puede citar es cuando Circe desea hechizar a Odiseo con un brebaje para convertirle, al igual que a sus compañeros, en cerdos. Pero el astuto Ulises tomó un antídoto gracias a la ayuda de Hermes y Circe, con gran asombro, exclamó: “sin duda en tu entraña se encierra un Nous indomable” (X, 329). En suma, el Nous es el “cordón umbilical” que une el hombre a los dioses, la esfera más íntima y personal que relaciona el hombre con los dioses.

El camino iniciático está trazado en el cosmos, entre las Constelaciones, como vía de desarrollo espiritual. Este camino ha sido transmitido en los doce trabajos de Heracles.

Para entender la estructura de la emanación el planteamiento sería el siguiente:

SER SUPREMO

  • Incondicionado con respecto al atributo, a la forma o a la raza.
  • Inmanifiesto e Incognoscible (Deus Absconditus).
  • Principio Primero y Eterno, la Realidad Superior del Universo (conocido también como Brahman en el hinduismo).
  • Principio Divino.

MANIFESTACIÓN POR EMANACIÓN DEL PRINCIPIO SUPREMO

  • Dioses
  • Demons
  • Seres vivos
  • Naturaleza
  • Minerales

¿Cuál sería la primera manifestación del Ser Supremo, según el esquema?

Las fuerzas sutiles o numens que:

  1. Dinamizan y armonizan el entramado cósmico.
  2. Cada numens tienen una dinámica diferente.
  3. Forman parte del mundo manifestado.
  4. Emanan del Principio Supremo.

Durante el periodo anterior a los dioses antropomórficos, es decir, hablamos del conocimiento exclusivos de las fuerzas sutiles, el hombre era consciente de:

  1. Su origen sacro.
  2. Vivía de acuerdo a ÉL.
  3. No dudaba de su existencia de una realidad superior que le era evidente.
  4. El origen del hombre era el mismo que el del cosmos.

¿Quiénes fueron las fuerzas sutiles o numens en la mitología griega?

Las fuerzas sutiles o numens en la mitología griega fueron:

  1. Caracterizados de manera antropomórfica (los dioses olímpicos).
  2. El hombre empieza a hablar de dioses con el fin de no caer en el olvido de la existencia de la trascendencia.
  3. Conocimiento relacionado con el Ser Supremo.
  4. Identificación del Ser Supremo.
  5. Las divinidades se adaptaron a cada cultura, según sus valores existenciales, a sus sensibilidades y a su idiosincrasia (formas, atributos, razas).

El rol del hombre griego que dicta Homero:

  • Está supeditado a las potencias del universo. Siempre tiene presente estas potencias.
  • Reconoce y vive bajo esos poderes mágicos, bajo un orden general del universo, de una ordenación de los embrollados acaecimientos de la vida de los individuos.
  • Su certidumbre considera el mundo como un cosmos, una organización cósmica, como lo que pretende instaurar en sus organizaciones sociopolíticas con el fin de establecer el orden macrocósmico en el mundo de aquí abajo.
  • Se resigna a su suerte, y en eso reside su poder, su fuerza, pero a la vez interactúa con el plano sutil de la realidad; no adopta, pues, una actitud pasiva hacia el mundo Suprasensible.
  • La religión de Homero vive en el mundo de lo racional, sus dioses son perfectamente comprensible para el espíritu griego. De la misma manera, también se puede acceder a ellos, interactuar con los mismos y Conocerlos (gnosis) con las herramientas Suprarracionales que se dan, por ejemplo, la Iniciación en los Misterios mayores, tales como sucedía en Eleusis o en Samotracia.(Veáse ambos enlaces).

Según van avanzando los periodos históricos junto a los mitos de las edades, la erosión de los dioses se ajustaría a los siguientes parámetros:

  • Antropomórficos.
  • De Carácter religioso-exotérico, fiel reflejo de las creencias del pueblo griego.
  • Adaptados a culturas-etnias, según sus sensibilidades e idiosincrasias.
  • De base politeísta.

El hombre, dada las circunstancias y según sus tradiciones, rebajó aquellas fuerzas sutiles o numens al grado más grosero (con cualidades muy reconocidas entre los dioses como la envidia, la cólera, la inmoralidad, los caprichos…) con el antropomorfismo, ya que no supo entender aquellas fuerzas sutiles o numens como origen sacro, viviendo de acuerdo con Él, pues no era necesario transformar las fuerzas sutiles a divinidades con formas humanas y con unas cualidades mezquinas y poco adecuadas a sus orígenes divinos y sacralizados.

En cuanto a los vegetales y los minerales:

  • Son formas burdas de la Manifestación del Principio Supremo.
  • No contienen el Principio de la Eternidad (Atman), por lo tanto, son otros tipos de realidad.
  • Al no tener el Principio Divino, el panteísmo, por ejemplo, sería inviable en estos casos.

En suma, y según el esquema, hay una emanación con una jerarquía clara, definida, descendente y sucesiva de entidades espirituales intermedias entre la cúspide divina y el mundo material que nos rodea.

Atman

El Atman solamente anida en el hombre, en estado aletargado, es la semilla divina. La finalidad del hombre es el despertar de la semilla divina a través de la iniciación. Heracles (con la realización de los doce trabajos), Jasón (en la búsqueda del Vellocino de Oro), Ulises en su odisea, son ejemplos claros donde se da el proceso iniciático para el despertar de la divinidad en nosotros; los numens y demons no tienen Atman.

En síntesis, el Principio Supremo se manifiesta por Emanación, y el hombre comparte el principio activo de la eternidad (el Atman). Así se entiende que el hombre se considere eterno, pero no inmortal; todo lo contrario que los dioses.

Por otra parte, Atman comparte esencia con Nous y no se aprecia diferencia ontológica entre ambos. Nos referimos a Nous cuando lo ubicamos en el origen y más allá del mundo manifestado; sin embargo, tal como se menciona en líneas anteriores, Atman está en el interior del hombre y, los héroes griegos (por medio de un trabajo espiritual e interiorizado) nos muestran la forma de activar esta semilla divina. Atman y Nous comparten esencia en el interior del hombre, ambos puentes nos unen con nuestro origen divino, sagrado y eterno.

En la Ilíada nos encontramos, por ejemplo, a Sarpedón cuyo padre es Zeus (Divino) y su madre (mortal) la bella Europa. Según el emanacionismo, de su madre hereda el Atman, de Zeus el linaje divino. Por esta razón, los héroes se jactaban de ser descendientes (pequeños microcosmos) e iguales a lo Uno y no una creación por la voluntad de Dios. Se trata, en definitiva, de que el hombre recorra el camino ascendente hasta conseguir despertar ese Atman que se halla como aletargado en su fuero interno. Gracias a esa paternidad divina a Sarpedón le proporcionaría la posibilidad privilegiada de activar los poderes (numina) que le faciliten esa activación, la del Atman,

Pneuma

Pneuma viene del griego y significa soplo, viento; aliento, respiración; espíritu o soplo divino. Pneuma se colocaría dentro del cosmos como fuerza sutil dentro del mundo manifestado (al mundo celeste, al Olimpo) y no con el principio supremo inmanifestado.

Por lo tanto, nos referimos a un principio de vida activo que, tras el fallecimiento, regresa al mundo celeste. De este modo, unos pocos héroes tenían el privilegio de estar con los dioses, como es el caso de Heracles, cuyo eidôlon fue visto por Ulises en el Hades pero que, al mismo tiempo, vivía entre los dioses inmortales (Odisea, XI-601). La parte que vivía en el Olimpo sería el pneuma del héroe. Esta naturaleza (pneuma: espíritu o soplo divino) atrapada dentro de nosotros debe ser recordada y redimida ante la orden divina superior.

También, y según el mito órfico, Dioniso es hijo de Zeus y Perséfone, antes de que esta se convirtiera en reina del Hades. El pequeño creció en Creta, protegido por los mismos guardianes que habían guardado a Zeus de los ojos de Cronos. Pero los Titanes, enemistados con Zeus, esperaron a que los guardianes descansaran para atraer al pequeño con juguetes dorados. Cuando los Titanes se abalanzaron sobre él el pequeño intentó defenderse tomando la forma de diversos dioses y animales, pero terminaron por despedazarle y devorar su carne cruda. Atenea interrumpió el espantoso banquete justo a tiempo para rescatar el corazón del pequeño, lo encerró en una figura de yeso en la que insufló vida (pneuma=aire) y así Dioniso se hizo inmortal. Zeus, preso de ira, mató a los titanes con sus rayos. Según el mito de las cenizas nació la especie humana, que es una mezcla de la parte terrena de los titanes y la parte divina de Dioniso. Esta parte divina es la que debe quedar libre y redimirse.

Para las corrientes filosóficas-sectarias, como los pitagóricos o los órficos, el pneuma era la sustancia primordial que el cosmos respiró antes de que nada parecido al aire existiera, principalmente porque en sus cosmologías los elementos estaban en este estadio primigenio aún por diferenciar y separar.

Mencionamos el término eidolon cuando es la representación material del alma, muy atestiguado en la sociedad arcaica y en la épica de Homero. La psique (alma) sería como el negativo de la imagen, una “sombra” que revolotea en el Hades; mientras que el eidolon es la representación más indiscutible del alma del difunto.

En las fuentes homéricas, Ulises, durante su visita al Hades, habla con el eidolon de su amigo Elpenor (Odisea, XI). De lo contrario, si fuera la psique de Elpenor, ésta produciría un sonido como el de un zumbido, ininteligible y su manifestación sería como un humo opaco y escabroso.

Aunque hay que enfatizar que, el significado de eidolon, no siempre va asociado con el alma del difunto. Un ejemplo es cuando Apolo aleja a Eneas del templo para que fuera curado de sus heridas tras su lucha con Diomedes: y fabricó un eidôlon a imagen y semejanza de Eneas (Ilíada, V).

Referencias:

Del Mundo Tradicional me ha sido de gran utilidad:

La teoría del emanacionismo o emanatismo

Es de lectura obligatoria para entender el Mundo Tradicional los siguientes enlaces:

Septentrionis numen-numina

Septentrionis Interpretación-metafísica de los mitos

Para ampliar más información relacionado con la temática:

Santa-María, A. Plotino, las formas platónicas y el noûs aristotélico (2013)

Otras referencias de interés:

Nous

Pneuma 

Eidolon

Agradezco a Eduard Alcántara por tamizar el texto y compartir sus conocimientos e interpretación de la Tradición. Para ampliar más información sobre el autor, os emplazo:

Alcántara, E. (Metapedia)

Alcántara, E. (Septentrionis)

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Thymós, Noos y Menos

sEn la tradición épica las partes principales del alma del ego eran el thymós, el noos y el menos. El modelo del alma más común en el texto homérico es el thymós. El thymós se encuentra activo sólo en el cuerpo despierto. Una cualidad del thymós es que puede impulsar a las personas a realizar una actividad determinada. Por ejemplo, cuando Aquiles causa estragos entre los troyanos y se dirige al encuentro de Eneas, “su valeroso thymós impulsaba su ánimo” (XX 174). El thymós se destaca, principalmente, por ser la fuente de las emociones y de los sentimientos. Por ejemplo, Héctor reprocha a Paris que no se una a la lucha expresando: “Loco, te equivocas al almacenar amargo rencor en tu thymós” (VI- 326).

Según las fuentes eruditas se creía que el thymós residía principalmente en el pecho, siendo el phrén su ubicación principal. Hera pregunta a Poseidón: “ ¿no siente el thymós de tu phrén piedad por los agonizantes troyanos? (VIII. 202).

En el momento de un desvanecimiento, el thymós se anula, pierde su energía, pero al despertar, el thymós recupera su incesante actividad. Por ejemplo, cuando Adrómaca se desvanece al ver cómo el cuerpo de Héctor es arrastrado por toda la ciudad, su recuperación se describe de la siguiente manera: “ Una vez que hubo recobrado el aliento y que su thymós volvió a concentrarte en su phrén…” (XXII.475).

Por otra parte, el término vacila y el thymós  parece que abandona el cuerpo o de lo contrario se queda disperso por el cuerpo. Hay varios ejemplos que pueden interpretarse de las dos maneras:

  1. Menelao se dio cuenta de que no estaba herido de gravedad, “el thymós volvió a concentrarse en su pecho” (IV. 152). Aquí alude que hubo una acción de dispersión de dicha energía que después volvió a su lugar de origen.
  2. Cuando Sarpedón se desvanece parece indicar un abandono del cuerpo ya que dice que el viento “devolvió la vida a la que había arrebatado su thymós” (V. 697 s.). Aquí el thymós se representa como una especie de aliento (sin identificarse con la psiqué), aunque   dicho concepto podría haber sido influido por el concepto de la psiqué.

El nous es intuición o aprehensión inmediata y tiene un doble objeto: a) el Uno, y b) él mismo. En el nous existen las Ideas, no sólo de clases, sino también de individuos, aunque toda la multitud de las Ideas está contenida en el nous indivisiblemente. Pero una marca distintiva y exclusiva del nous es que el Uno está por encima de toda multiplicidad. Otro rango a subrayar es que el nous es eterno y atemporal, porque su estado de beatitud no es algo que adquiera, sino perpetua posesión. Goza, pues, el nous de aquella eternidad de la que el tiempo es solamente un remedo. El nous conoce todas las cosas juntas, simultáneamente, puesto que no tiene ni pasado ni futuro sino que lo ve todo en un eterno presente. El  nous es el alma del mundo: incorpórea e indivisible. Constituye el vínculo entre el mundo suprasensible y el mundo de los sentidos, y así no sólo está orientada hacia arriba, hacia el nous, sino también hacia abajo, hacia el mundo de la naturaleza. El nous escapa a todo pensamiento, no podemos llegar ni a imaginarlo, pues surgiría lo opuesto, lo múltiple. En síntesis, el nous es la forma primera y más intensa de unidad después del Uno, y refleja la unidad pura y absoluta.

En Homero, el  nous es la parte más intelectual. El nous es exclusivo del ser inteligente, de aquel que se conduce según un objetivo anteriormente fijado.  El noûs es una visión intelectual distinta de la visión sensorial, aunque en la literatura arcaica, en ocasiones, su sentido está más próximo a esta última. En este término se relacionan la facultad de pensar, la capacidad reflexiva y la meditación con la comprensión, la percepción e incluso con la memoria. Estos atributos son puestos en conexión con un pensamiento objetivo, con una forma de inteligencia divina. De ahí que en el griego posterior, sobre todo en escritos filosóficos, el nous se utilizara para designar la Inteligencia Suprema, el principio ordenador del universo. Hay que distinguir que  el «alma» es un principio «vivificante» mientras que el nous es un principio «pensante».

Por ejemplo, haga lo que haga Patroclo “el noos de Zeus es siempre más poderoso que el de los hombres” (XVI. 668)

El noos se localiza siempre en el pecho, pero nunca se considera algo material y tampoco se contempla en su origen como un órgano del cuerpo. Por otra parte, Platón, Aristóteles, entre otros filósofos, desarrollan el concepto de nous de manera sobresaliente, destacando, sobre todo, su estatus divino. Para la escuela filosófica el nous sería el componente imperecedero y trascendente.

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Anaxágoras (Wikipedia)

Para Anaxágoras es un principio organizador y de animación del universo. Platón distinguió un “Nous” cósmico de la razón común. Para él es la intuición intelectual más elevada sin necesidad de argumento. Aristóteles lo consideró una facultad involucrada en la adquisición de conocimientos en general. Él distingue el “Nous poietikos” (la razón activa) del “Nous pathetikos (la razón pasiva). Los Oráculos Caldeos lo consideran como el “Hijo o Intelecto paterno” que retiene los inteligibles del Dios Padre e introduce la sensación en los mundos. Plotino consideró al “Nous” (la mente divina, el Logos, la razón) como un principio casi absoluto y como la primera emanación del Uno. La hipóstasis derivada del Nous es el Alma del Mundo.

El menos se utiliza, principalmente, para designar el ardor de un guerrero. Se localizaba bien en el pecho o en el thymós. También se localizaba en el phren. Cuando un hombre siente menos en su pecho es consciente de un misterioso aumento de energía; la vida en él es fuerte, y se siente lleno de una confianza y ardor nuevos. En el calor de la batalla Heleno describe a Eneas y a Héctor la desesperada situación creada por Diomedes, porque “muestra todo su furor y ningún hombre puede competir con su menos” (VI. 101)

Para ampliar más información sobre el tema, os remito al siguiente enlace: Epifanía de Atenea

Obra de referencia recomendada:

EL CONCEPTO DEL ALMA EN LA ANTIGUA GRECIA

Enlace de interés:

Este artículo fue traducido al francés el 29 de abril de 2021 en: EURO-SYNERGIES

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El alma de las plantas y los animales en la Grecia antigua

Aristóteles

Aristóteles

El corpus filosófico del pensamiento griego, en concreto de Aristóteles, se basaba en la idea de que el alma inferior es el alma “vegetativa” a cuyo dominio están limitadas las plantas. A ella se deben la nutrición, el crecimiento, la procreación y el marchitarse. Superior a ésta es el “alma sensitiva”, que distingue al animal de la planta; sus “facultades” se refieren al movimiento local, a las percepciones de los sentidos y, con ello, a la representación y al apetito. Para esta distinción capital entre planta y animal, se apoya Aristóteles en el hecho de que la planta no tiene ninguna unidad íntima y no posee ningún órgano central, mientras que para los animales y los hombres este órgano es el corazón.

La cúpula de la sabiduría griega consideraba que de todos los seres vivos, inferiores y superiores, el más elevado y el más peculiar es el hombre. La causa de su indudable superioridad sobre todas las demás criaturas radica, sin duda, en la facultad intelectual, en el espíritu, denominado Nous (el espíritu), o sea, la tercera y superior forma del alma, que en la realidad empírica se da siempre en unión de las otras dos inferiores. Mientras que el alma animal nace y muere con el cuerpo, el espíritu, por el contrario, preexiste desde toda la eternidad y, viniendo de fuera, penetra en el cuerpo, es decir, en el esperma masculino, en el momento de la procreación o durante ella y se aparta después de la muerte, totalmente incontaminado, del cuerpo y del alma animal. Este espíritu está libre de todo sufrimiento y no es influido por el cuerpo ni por el alma animal. Su actividad consiste esencialmente en el puro pensar.

Por otra parte, si comparamos el alma animal con el alma humana descubriremos que para los griegos antiguos las dos almas tenían mucho en común. Por ejemplo, la psiqué se menciona en Homero cuando Eumeo mata a un cerdo para Ulises y Homero detalla: “la psiqué lo abandonó”(La Odisea, XIV). Sin embargo, no se hace mención de que esta psiqué se dirigiera al Hades. Después del animal mencionado por Homero, el único animal que en la poesía antigua se dice que posee una psiqué es la serpiente. Hesíodo describe el cambio de piel de una serpiente con las palabras “sólo la psiqué permanece” y Píndaro menciona la psiqué dos veces en el caso de la muerte de una serpiente.

animalesEl Thymos (la fuente de las emociones y de los sentimientos) si que se asocia a muchos animales, como bueyes, cerdos, caballos, lobos, corderos, entre otros, en la obra homérica de La Ilíada y La Odisea. En la mayoría de los casos, el Thymós se nombra en el momento de la muerte, no existiendo diferencia alguna entre la descripción de la muerte de un animal y la muerte de un hombre.

Como ya hemos detallado en líneas anteriores, no se atribuye Nous a los animales. Era muy corriente asociar un Menos (la parte del alma relacionada con la valentía, el ardor de un guerrero, la fuerza innata)  a una pantera y a un león, a mulas, a un jabalí, a caballos, entre otros. Para ampliar más información detallada de lo que es el Nous, Thymos y Menos os remito a su enlace correspondiente de este mismo blog. Es fundamental discernir las partes del alma.

Por otra parte, en tiempos post-homéricos, la doctrina de la metempsicosis volvió a asignar una psiqué a los animales y creó la palabra empsico (lo que contiene una psiqué) para hacer referencia a seres vivos. Es curioso destacar que Empédocles creía que la carnicería sacrificial equivalía a un asesinato y en sus escritos las almas humanas de las víctimas sacrificiales protestaban por la muerte que les aguardaba. Sin embargo, según Yámblico (Vida de Pitágoras), Pitágoras negaba un alma humana en los animales sacrificiales. Asimismo, Pitágoras pensaba que en la cadena de las reencarnaciones la psiqué también se introducía en las plantas. Empédocles apoyó esta misma idea y prohibió la masticación de hojas de laurel, planta que él consideraba la forma más elevada de las encarnaciones vegetales, defendiendo incluso que él mismo había sido un arbusto en una existencia anterior.

Obras de referencias recomendadas:
EL CONCEPTO DEL ALMA EN LA ANTIGUA GRECIA
Iliada (B. CLÁSICA GREDOS)
Odisea: 62 (Letras Universales)
068. Odas y fragmentos (Olímpicas. Píticas. Nemeas. Istmicas. Fragmentos) (BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS)

 

 

 

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Noûs: el alma del mundo

Zeus

Zeus (Photo credit: crafterm)

El Noûs es un término griego que etimológicamente remite a significados relacionados con la visión, el pensamiento y la reflexión, derivado de noéin (tener un pensamiento en la mente, en el espíritu) y que suele traducirse por inteligencia, intelecto o espíritu.

Por lo tanto, el noûs es exclusivo del ser inteligente, de aquel que se conduce según un objetivo anteriormente fijado, por lo que la comprensión de la realidad está dotada de sentido. Así, el noûs se presenta como una visión intelectual opuesta a la visión sensorial, aunque en la literatura arcaica, en ocasiones, su sentido está más próximo a esta última. En este término los atributos más destacados son la facultad de pensar, la capacidad reflexiva y la meditación con la comprensión, la percepción e incluso con la memoria. Estos atributos son puestos en conexión con un pensamiento objetivo, con una forma de inteligencia divina. De ahí que en el griego posterior, sobre todo en escritos filosóficos, el noûs se utilizara para designar la Inteligencia Suprema, el principio ordenador del universo.

También, los griegos denominaban a la Mente noûs porque contiene las formas originales de las cosas – las cuales reciben el nombre de ideas (idéai)- y ha nacido y proviene del dios supremo. Por esta razón, el dios supremo y la Inteligencia Suprema (denominada Alma del Mundo) son las fuentes de todas las almas, por lo que se entiende que existen las realidades celestes que llegan hasta nosotros. De acuerdo con este pensamiento, se descubre que desde el dios supremo hasta el último eslabón de la cadena existe una relación única e ininterrumpida de vínculos recíprocos: ésta es la cadena áurea de Homero, quien recuerda que el dios ordenó que colgara desde el cielo hasta la Tierra. Añadiremos un ejemplo:

Zeus reunió a la junta de dioses en el Olimpo. Y así les habló, mientras ellos atentamente le escuchaban.

¡Oídme todos, dioses y diosas, para que os manifieste lo que en el pecho mi corazón me dicta! Ninguno de vosotros, sea varón o hembra, se atreva a transgredir mi mandato, antes bien, asentid todos, a fin de que cuanto antes lleve al cabo lo que me propongo. El dios que intente separarse de los demás y socorrer a los teucros o a los dánaos, como yo le vea, volverá afrentosamente golpeado al Olimpo; o cogiéndole, lo arrojaré al tenebroso Tártaro, muy lejos en lo más profundo del báratro debajo de la tierra —sus puertas son de hierro y el umbral, de bronce, y su profundidad desde el Hades como del cielo a la tierra— y conocerá en seguida cuánto aventaja mi poder al de las demás deidades. Y si queréis, haced esta prueba, oh dioses, para que os convenzáis. Suspended del cielo áurea cadena, asíos todos, dioses y diosas, de la misma, y no os será posible arrastrar del cielo a la tierra a Zeus, árbitro supremo, por mucho que os fatiguéis, mas si yo me resolviese a tirar de aquella os levantaría con la tierra y el mar, ataría un cabo de la cadena en la cumbre del Olimpo, y todo quedaría en el aire. Tan superior soy a los dioses y a los hombres. (La Iliada, Canto VIII).

También, según Homero, el nous de Zeus es siempre más poderoso que el de los hombres. El nous, pues, también implica cierta visión de largo alcance porque no solo penetra más profundamente, sino que también ve más lejos que nuestros ojos tanto en el espacio como en el tiempo.

Por otra parte, Anaxágoras lo introduce en su filosofía con un significado similar al de “inteligencia ordenadora”, para explicar el movimiento de las “semillas” que da lugar a la constitución del cosmos. Sin embargo, el papel de la inteligencia queda reducido al de causa inicial del movimiento que, una vez producido, sigue actuando por sí mismo sometido a causas exclusivamente mecánicas.

Por último, el noûs se localiza siempre en el pecho, pero nunca se considera algo material y tampoco se contempla en su origen como un órgano del cuerpo. En La Odisea, Canto XI, Circe da a beber la droga a Odiseo con la intención de convertirlo en cerdo y fracasa en el intento, le dice al héroe:

Estoy sobrecogida de admiración, porque no has quedado hechizado a pesar de haber bebido estos brebajes. Nadie, ningún otro hombre ha podido soportarlos una vez que los ha bebido y ha pasado el cerco de sus dientes. Pero tú tienes en el pecho un corazón imposible de hechizar.

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