Caronte

Pedro Américo - Caronte Atravessando o Aqueronte

Pedro Américo – Caronte Atravessando o Aqueronte (Photo credit: Wikipedia)

Se dice que Caronte, cuyo nombre significa “alegría” es hijo del Erebo y la Noche porque transporta las almas a través del los cinco ríos del Hades que eran: Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio).  Caronte nos conduce sin temor ante los severos jueces: Minos, Radamantis y Éaco.  El alma vagaría por los Campos de Asfódelos, el purgatorio, si no había sido bueno o malo en su vida terrenal; si había cometido maldades, iba al Tártaro, el infierno; y si se había portado bien, alcanzado la fama, la gloria, dejando en la tierra un fértil legado de virtudes, accedía a los Campos Elíseos, el paraíso celestial.

Virgilio en el libro VI (298-301) muestra que Caronte es un anciano cuando describe su figura: Un horrendo barquero guarda estas aguas y ríos. Caronte, de terrible suciedad, en cuyo mentón reposa una abundante y descuidada barba blanca, sus ojos de llama están fijos, de sus hombros cuelga con un nudo un sucio manto. Se decía que éste era cruel para todos aquéllos a los que transportaba, y pensaba que no había diferencia entre los reyes y príncipes de las ciudades y el resto de la muchedumbre, puesto que veía a todos desnudos y sin ningún orden y despojados de todos los bienes.

Homero y Hesíodo no hacen ninguna referencia a Caronte. La primera mención de Caronte en la literatura griega parece ser un poema minio, citado por Pausanias. Dicho poema atribuye a la leyenda de Caronte un origen egipcio, como confirma Diodoro Sículo. Los etruscos mencionan también a un Caronte que acompañaba a Marte a los campos de batalla.

Pausanias hace referencia a Caronte en lo que han supuesto los dos únicos versos originales conservados de la Miníada, poema épico compuesto supuestamente en torno al año 470 a.C y atribuído a Pródico de Focea. La escena no deja de tener tintes cómicos al darse a entender que Teseo y Piritoo no encuentran a Caronte en el embarcadero y tienen que hacer por tanto solos el trayecto. Una situación parecida es la que aparecerá después en Las Ranas de Aristófanes.

Para saber más sobre la interpretación de la muerte entre los griegos os recomiendo el artículos de este blog titulado los ritos funerarios y el alma

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