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¿Qué hay más allá de la muerte?

mas allaRobert Lanza, investigador norteamericano,  afirma que tiene pruebas definitivas para confirmar que la vida después de la muerte existe y que de hecho la muerte, por sí misma, no existe de la manera en la que la percibimos. Lanza argumenta que la respuesta a la pregunta “¿Qué hay más allá de la muerte?”, cuestión sobre la cual los filósofos llevan siglos reflexionando, radica en la física cuántica y en concreto, en la nueva teoría del biocentrismo. Según este investigador norteamericano, la solución a esa cuestión eterna consiste en la idea de que el concepto de la muerte es un mero producto de nuestra conciencia.
Lanza afirma que el biocentrismo explica que el universo sólo existe debido a la conciencia de un individuo sobre él mismo. Lo mismo sucede con los conceptos de espacio y tiempo, que este científico explica como “meros instrumentos de la mente”. Lanza argumenta que con esta teoría el concepto de la muerte como la conocemos “no existe en ningún sentido real”, ya que no hay verdaderos límites según los cuales se pueda definir. “Esencialmente, la idea de morir es algo que siempre se nos ha enseñado a aceptar, pero en realidad sólo existe en nuestras mentes”, opina Lanza. Asimismo, evidentemente, creemos en la muerte porque nos asociamos con nuestro cuerpo y sabemos que los cuerpos físicos mueren.
Lanza señala que el biocentrismo es similar a la idea de universos paralelos, la hipótesis formulada por físicos teóricos según la cual hay un número infinito de universos y todo lo que podría suceder ocurre en alguno de ellos. En términos de cómo afecta ese concepto a la vida después de la muerte, el investigador explica que, cuando morimos, nuestra vida se convierte en una “flor perenne que vuelve a florecer en el multi-universo” y agrega que “la vida es una aventura que trasciende nuestra forma lineal ordinaria de pensar; cuando morimos, no lo hacemos según una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida”.

mas_alla_mitologiaEn Animasmundi el concepto de la muerte es uno de los pilares fundamentales. Si nos centramos en varios periodos de la antigua Grecia observamos que los filósofos en sí eran observadores de la propia naturaleza, primeros científicos que se atrevieron a hablar de la muerte y del más allá. Anaxágoras, por ejemplo, toma muy en consideración en su física el concepto de infinitud, porque es imposible que lo que es deje de existir por división.

Empédocles también duda de que la muerte y el nacimiento sean esos límites radicales que los hombres comunes creen que son.
Sócrates , abocado al suicidio,  plantea que no tiene miedo a la muerte, puesto que, como filósofo auténtico que es, ya conoce esa agonía liberadora.

Para los iniciados en los misterios, tanto en los misterios de Eleusis como en las hermandades dionisiacas, órficas y los grupos filosóficos que se entroncan directa o indirectamente con estos místicos, el viaje de la muerte se convierte en un trance ya vivido que sólo tiene para el iniciado una posible conclusión: la transformación en un ser bienaventurado que goza la gloria de una iniciación sin la sumisión a la tiranía del tiempo, libre y liberado de las ataduras del mundo.

Con Leucipo, vemos que los átomos están en movimiento desde la eternidad.  Su número, dado el número infinito de átomos y la inmensidad de espacios vacíos, es también infinito. Los átomos y el espacio vacío son los dos únicos elementos constitutivos de la realidad. Pero igual que en los seres individuales hay infinitos espacios vacíos, así también el espacio vacío circunda nuestro mundo y todos los mundos posibles y se extiende hasta el infinito.

La muerte posee un lugar de honor en la especulación platónica y quizás el pasaje más revelador es la narración, en el Fedón, de los argumentos de Sócrates para encarar la muerte con entereza. El verdadero filósofo se ha ejercitado en el morir y es capaz de liberar conscientemente el alma del cuerpo. El deambular del sabio por los caminos de la muerte le llevará directamente a una meta superior, puesto que no se dejará aturdir por las trampas del inframundo en las que tropiezan los hombres comunes. Para ello, cuenta con los conocimientos que, gracias a una disciplina rigurosa en vida, le otorga la anámnēsis, la capacidad de recordar todas las existencias pasadas. El filósofo, por tanto, posee un poder, gracias a su esfuerzo y tenacidad, que a los hombres comunes les promete la iniciación: el control sobre la propia muerte, el dominio imaginario sobre la alteridad radical que se esconde tras el morir.

Os recomiendo también leer, de este blog, el artículo siguiente: ¿Hay una vida? Antes de la muerte.

Obras de referencias recomendadas:

1. Historia filosofia griega vol. 3: siglo: Siglo V. Ilustración. (VARIOS GREDOS)
2. Historia filosofia griega vol. 1: primer: Los primeros presocráticos y los pitagóricos. (VARIOS GREDOS)
3. BIOCENTRISMO: LA VIDA Y LA CONCIENCIA COMO CLAVES PARA COMPRENDER LA NATURALEZA DEL UNIVERSO (2012)
4. Fedon
5. Robert Lanza
6. The Independent

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El alma en los filósofos presocráticos

Demócrito y Heráclito. Johann MoreelseLos filósofos presocráticos concibieron el alma como el principio vital que determina las actividades de los seres vivos, pero no alcanzaron una comprensión del alma como una realidad independiente del cuerpo, divina e inmortal. Así por ejemplo, los atomistas aceptaron su existencia, pero la consideraron compuesta de átomos más perfectos que el resto pero materiales, la concibieron formada de átomos esféricos y lisos, y por tanto mortal.

La filosofía griega puede ser dividida entre aquellos filósofos que buscaban una explicación del mundo en términos físicos y quienes subrayaban la importancia de las formas inmateriales o ideas. La primera escuela importante de la filosofía griega, la jonia o milesia, era en gran parte materialista. Fundada por Tales de Mileto en el siglo VI a.C., partió de la creencia de Tales según la cual el agua es la sustancia primigenia de la que procede toda materia. Anaximandro ofreció una idea más elaborada y mantuvo que la base de toda materia es una sustancia eterna que se transforma en todas las formas materiales conocidas comúnmente. Esas formas, a su vez, cambian y se funden en otras de acuerdo con la regla de la justicia, es decir, una especie de equilibrio y proporción. Heráclito consideraba que el fuego es la fuente primordial de la materia, pero creía que el mundo entero está en constante cambio o flujo y que la mayoría de los objetos y sustancias se producen por la unión de principios opuestos. Consideraba el alma, por ejemplo, como una mezcla de fuego y agua. El concepto de nous (inteligencia), sustancia infinita e inmutable que penetra y controla cada objeto viviente, fue desarrollado por Anaxágoras, que también pensaba que la materia consistía en partículas en una escala infinitesimal pequeña, o átomos. Compendió la filosofía de la escuela jonia al proponer un principio no físico director, junto a una base materialista de la existencia.

ESQUEMA DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICOS DE LOS PRESOCRÁTICOS

TALES DE MILETO

Predijo un eclipse solar.

El agua es el origen de todas las cosas.

Midió la altura de una pirámide en Egipto, teniendo en cuenta la sombra de sí mismo.

ANAXIMANDRO DE MILETO

La materia prima era algo indefinido, algo así como que “todo lo que se ha creado, tiene que ser distinto a lo creado”.

ANAXIMENES DE MILETO

El origen de todo es el aire.

Tiene que coexistir los 4 elementos para que surgiera vida.

PARMÉNIDES

Todo lo que hay ha existido siempre.

Todo lo que existe es eterno: nada puede surgir de la nada.

Los sentidos nos hace ver cómo cambiaban las cosas; pero, la razón nos dice otra.

Optó por la razón.

Los sentidos se equivocan; la razón es la fe en la razón humana.

HERÁCLITO

Creía en los rasgos constantes.

Nada dura eternamente: “nunca te bañarás dos veces en el mismo río”. Tú y el río no son iguales de un día para otro.

El mundo está basado por constantes contradicciones: “si no hubiera nunca invierno, no nos daríamos cuenta de la primavera”.

Tiene que haber una razón universal (logos) que dirige todo lo que sucede, pero que la mayoría vive su propia razón.

EMPÉDOCLES

Se fía de los sentidos.

El agua pura será siempre agua pura.

Los 4 elementos se mezclan entre sí y al separarse (muerte) quedan intactos. Ejemplo: la mezcla de los colores.

ANAXÁGORAS

Todo estaba compuesto por  pequeñas partículas, invisibles a los ojos humanos.

No aceptó la idea de que tierra, agua, fuego, aire se convierta en sangre y fuego.

Le interesó la astronomía.

DEMÓCRITO

El alma está conectada al cerebro y al morir se pierde la conciencia. Al desintegrarse en átomos, entraría en otra alma en proceso de creación.

El creía en lo material: materialista.

El alma está formada por “átomos del alma”

La naturaleza está compuesta por átomos.

Todo ocurre mecánicamente.

No acepta ninguna fuerza espiritual en la naturaleza.

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Obra recomendada:

Historia de la filosofía griega (VARIOS)

Enlaces recomendados sobre la misma temática:

El alma en Tales de Mileto

El alma en Epiménides

Empédocles

Jenófanes de Colofón

El alma a través del mito

El alma de las plantas y de los animales

El alma a través de el mito

 

 

 

 

 

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Noûs: el alma del mundo

Zeus

Zeus (Photo credit: crafterm)

El Noûs es un término griego que etimológicamente remite a significados relacionados con la visión, el pensamiento y la reflexión, derivado de noéin (tener un pensamiento en la mente, en el espíritu) y que suele traducirse por inteligencia, intelecto o espíritu.

Por lo tanto, el noûs es exclusivo del ser inteligente, de aquel que se conduce según un objetivo anteriormente fijado, por lo que la comprensión de la realidad está dotada de sentido. Así, el noûs se presenta como una visión intelectual opuesta a la visión sensorial, aunque en la literatura arcaica, en ocasiones, su sentido está más próximo a esta última. En este término los atributos más destacados son la facultad de pensar, la capacidad reflexiva y la meditación con la comprensión, la percepción e incluso con la memoria. Estos atributos son puestos en conexión con un pensamiento objetivo, con una forma de inteligencia divina. De ahí que en el griego posterior, sobre todo en escritos filosóficos, el noûs se utilizara para designar la Inteligencia Suprema, el principio ordenador del universo.

También, los griegos denominaban a la Mente noûs porque contiene las formas originales de las cosas – las cuales reciben el nombre de ideas (idéai)- y ha nacido y proviene del dios supremo. Por esta razón, el dios supremo y la Inteligencia Suprema (denominada Alma del Mundo) son las fuentes de todas las almas, por lo que se entiende que existen las realidades celestes que llegan hasta nosotros. De acuerdo con este pensamiento, se descubre que desde el dios supremo hasta el último eslabón de la cadena existe una relación única e ininterrumpida de vínculos recíprocos: ésta es la cadena áurea de Homero, quien recuerda que el dios ordenó que colgara desde el cielo hasta la Tierra. Añadiremos un ejemplo:

Zeus reunió a la junta de dioses en el Olimpo. Y así les habló, mientras ellos atentamente le escuchaban.

¡Oídme todos, dioses y diosas, para que os manifieste lo que en el pecho mi corazón me dicta! Ninguno de vosotros, sea varón o hembra, se atreva a transgredir mi mandato, antes bien, asentid todos, a fin de que cuanto antes lleve al cabo lo que me propongo. El dios que intente separarse de los demás y socorrer a los teucros o a los dánaos, como yo le vea, volverá afrentosamente golpeado al Olimpo; o cogiéndole, lo arrojaré al tenebroso Tártaro, muy lejos en lo más profundo del báratro debajo de la tierra —sus puertas son de hierro y el umbral, de bronce, y su profundidad desde el Hades como del cielo a la tierra— y conocerá en seguida cuánto aventaja mi poder al de las demás deidades. Y si queréis, haced esta prueba, oh dioses, para que os convenzáis. Suspended del cielo áurea cadena, asíos todos, dioses y diosas, de la misma, y no os será posible arrastrar del cielo a la tierra a Zeus, árbitro supremo, por mucho que os fatiguéis, mas si yo me resolviese a tirar de aquella os levantaría con la tierra y el mar, ataría un cabo de la cadena en la cumbre del Olimpo, y todo quedaría en el aire. Tan superior soy a los dioses y a los hombres. (La Iliada, Canto VIII).

También, según Homero, el nous de Zeus es siempre más poderoso que el de los hombres. El nous, pues, también implica cierta visión de largo alcance porque no solo penetra más profundamente, sino que también ve más lejos que nuestros ojos tanto en el espacio como en el tiempo.

Por otra parte, Anaxágoras lo introduce en su filosofía con un significado similar al de “inteligencia ordenadora”, para explicar el movimiento de las “semillas” que da lugar a la constitución del cosmos. Sin embargo, el papel de la inteligencia queda reducido al de causa inicial del movimiento que, una vez producido, sigue actuando por sí mismo sometido a causas exclusivamente mecánicas.

Por último, el noûs se localiza siempre en el pecho, pero nunca se considera algo material y tampoco se contempla en su origen como un órgano del cuerpo. En La Odisea, Canto XI, Circe da a beber la droga a Odiseo con la intención de convertirlo en cerdo y fracasa en el intento, le dice al héroe:

Estoy sobrecogida de admiración, porque no has quedado hechizado a pesar de haber bebido estos brebajes. Nadie, ningún otro hombre ha podido soportarlos una vez que los ha bebido y ha pasado el cerco de sus dientes. Pero tú tienes en el pecho un corazón imposible de hechizar.

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