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Breve caracterización de los cultos mistéricos antiguos

Por Leandro Tejerina

Nada más alejado para aproximarnos al significado real de la religiosidad antigua que nuestro actual concepto de religión. Estamos acostumbrados a entender la adhesión a una religión como una elección personal que excluye por sí misma la posibilidad de participar en cualquier otra. Ya desde su origen, las principales religiones contemporáneas de occidente –el judaísmo, el cristianismo y el islamismo– han presentado un insistente carácter autodefinitorio, así como un énfasis permanente en la delimitación de una religión frente a las otras. Esto no pasaba en el mundo precristiano: Las distintas formas de culto de la antigüedad nunca fueron mutuamente excluyentes, incluso en los casos de dioses nuevos y extranjeros en general y en la institución de los misterios en particular. Eran distintas variantes, corrientes o alternativas dentro del conjunto único y homogéneo de la religión antigua.

Hablar de “religiones mistéricas”, como se hizo frecuentemente hasta los 80s aproximadamente, ya no resulta viable. Ni los misterios báquicos ni la iniciación en Eleusis, o los cultos de Isis o Mitra, tienen nada que ver con la adhesión a una religión en el sentido arriba mencionado. Existen numerosas diferencias entre ellos que nos impiden englobarlos bajo una única categoría. Pero es posible mostrar que pese a la magnitud de la diversidad se observan algunas constantes. Por razones de espacio abarcaremos sólo cinco modalidades (a nuestro criterio las más importantes) de los cultos mistéricos antiguos, comenzando por el más arcaico de ellos y más extendido en sentido territorial: El culto de Dioniso.

Bacco Caravaggio

Baco, Caravaggio, oleo sobre lienzo, 1598 ?

Al popular dios del vino y el éxtasis se le rendía culto en todas partes. Cualquier bebedor podía enorgullecerse de ser adorador de este dios. La tablilla de Hiponion, que menciona a los mystai y los bakchoi en su “camino sagrado” al otro mundo, da cuenta de la existencia de misterios dionisíacos, iniciaciones personales secretas con la promesa de la felicidad eterna en el más allá. Pero en contraste con los misterios eleusinos (sólo practicados en Eleusis), no parecen haber tenido un centro localizado de celebración. Los misterios de Dioniso aparecen por todos lados desde el Mar Negro hasta Egipto y desde Asia Menor al sur de Italia. Los más famosos, paradójicamente por su mala fama, fueron las Bacanales de Roma e Italia, reprimidas brutalmente por el senado romano en 186 a. C. El fresco de la Villa de los Misterios, en Pompeya, es el documento artístico más fascinante sobre los misterios báquicos, data de la época de Cesar. A veces se relaciona con estos misterios el mito del desmembramiento de Dioniso, pero no es seguro que se aplicara a todos ellos. Otro problema recurrente es el del vínculo del culto al dios con los textos y grupos “órficos”, aparentemente surgidos del mítico Orfeo, el cantor.

Senatus consultum de bacchanalibus

Senatus consultum de bacchanalibus, de 186 a. C.Reproducción de la tablilla de bronce encontrada en 1640, en Tiriolo (Calabria, Italia), con el Decreto senatorial sobre la prohibición de las fiestas bacanales y el castigo de la pena capital para sus organizadores. La original se encuentra en el Museo de Historia del Arte de Viena

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Fresco de la Villa de los misterios en Pompeya (primera mitad del siglo II a. C.)

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Los misterios de Eleusis estaban dedicados a las “Dos Diosas”: Démeter, diosa del trigo, y su hija Perséfone, conocida también como Ferefata o “la Doncella”, Core. Eran organizados por la polis de Atenas y supervisados por elarchon basileus, el “rey”. Fueron los misterios por excelencia de los atenienses, y la fama literaria de Atenas se encargó de que pasaran a la posteridad. Existe además documentación importante procedente de la iconografía, las inscripciones y las excavaciones. El conocido mito narra la búsqueda de la diosa Démeter de su hija Perséfone, que había sido raptada por Hades y llevada al inframundo. “La Doncella” consigue finalmente regresar a Eleusis pero por un período de tiempo limitado, para luego volver al inframundo. Es entonces cuando los atenienses celebraban los Mysteria, el gran festival de otoño, con una peregrinación que se iniciaba en Atenas y terminaba en Eleusis. Allí culminaban los festejos en la sala de iniciaciones (telesterion) por la noche, y el hierofante revelaba “las cosas sagradas”. Démeter favorecía a la ciudad con dos dones en Eleusis: el trigo, como base de la vida civilizada, y los misterios, que llevaban en sí la promesa de las “mejores esperanzas” para una vida futura bienaventurada. Como hemos dicho antes, estos misterios sólo se celebraban en Eleusis y en ningún otro sitio.

La Diosa Madre de Asia menor (Mater Magna, en latín)  era llamada por los griegos Méter. Mucho tiempo antes de la escritura se puede encontrar el culto a una Diosa Madre en Anatolia, remontándose hasta el neolítico. Su nombre frigio, Matar Kubileya, fue el más influyente para los griegos. Se la llamó Kybeleia o Kybele en griego, pero fue más conocida como “Madre de la montaña”, a veces con el agregado del nombre propio de una montaña local: Méter Idaia, Méter Dindimene… En este culto llamó la atención principalmente la institución de sacerdotes eunucos, los galloi, autocastrados que vivían sobre todo en Pesinunte. El correlato mitológico de estos sacerdotes es Atis, el paredro amante de la Madre, que es castrado y muere bajo un pino. En el año 204 a. C., el culto fue llevado a Roma por orden de los oráculos y se expandió luego a partir de allí. Tuvo varias formas de ritos personales y secretos (teletai y mysteria); la forma más espectacular conocida fue eltaurobolium (conocido desde el siglo II d. C.), donde el iniciado permanecía en cuclillas dentro de un pozo cubierto con vigas de madera sobre las que se daba muerte a un toro y quedaba empapado por la sangre que manaba a borbotones del toro.

Los griegos siempre dieron mucha importancia a los dioses egipcios, pero entre ellos destacaron Isis y Osiris desde la época arcaica en adelante. Desde el principio los identificaron con Démeter y Dioniso respectivamente. Los santuarios de los dioses egipcios, con sacerdotes egipcios o egipcianizantes, se establecieron por todas partes. El mito base de este culto es conocido principalmente por el libro de Plutarco, De Isis y Osiris. Relata la muerte de Osiris desmembrado por su hermano Set, buscado, encontrado y reunido por Isis, que luego concibió y dio a luz a Horus. En el último libro de El asno de oro, de Apuleyo, el texto sobre misterios más extenso que disponemos de la antigüedad pagana, están descritos los misterios de Isis.

Por último, imposible dejar de reconocer a Mitra. Deidad indoirania muy antigua, atestiguada ya en la Edad de Bronce y venerada desde entonces por todas partes donde la tradición irania ejerció influencia. No tenemos información de los misterios característicos de Mitra antes del 100 a. C., y no deja de ser problemática la manera en que se fundaron o su relación exacta con la tradición irania. Estos misterios se celebraban en cuevas subterráneas por pequeños grupos de varones que se reunían delante del mitreo (representación de Mitra dando muerte al toro que ocupaba el ábside de la cueva) para la comida sacrificial y las iniciaciones. Era un culto exclusivo del sexo masculino. En especial contaba con numerosos adeptos entre los soldados y oficiales romanos, aunque también se sabe de algunos comerciantes que practicaron el culto. El mito no nos ha sido transmitido por la literatura, pero la iconografía mitraica es sorprendentemente uniforme. Había siete grados de iniciación: Córax, Ninfis, Miles, Leo, Persa, Heliodromo y Pater. Un último título parece aludir a la autoridad central: pater patrum. Para inaugurar un nuevo Mitreo, debía estar presente un pater. Así, el mitraísmo estaba dirigido por un sanctissimus ordo, lo que explica la llamativa uniformidad de los santuarios y la iconografía. Se extendió el culto desde el Rin al Danubio y de allí a Dura-Europos, y hasta África. La movilidad de las legiones romanas fue sustancial para la expansión del mitraísmo.

Fuente

Walter Burkert, Cultos mistéricos antiguos, Madrid, Trotta, 2005. ISBN: 978-84-8164-725-9

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Filosofía griega y cristianismo

Mitología griega

Mitología griega

Durante el período de la Grecia antigua existía un crisol  de cuestiones filosóficas, científicas y religiosas que giraban en torno a las creencias sobre mitos. La mayoría de la población griega basaba sus afirmaciones en supersticiones, rituales, leyendas heroicas de poderes  sobrenaturales. La religión, de carácter politeísta, tenía un peso muy arraigado en sus vidas cotidianas. El griego común vibraba en sintonía con las obras de Hesíodo y Homero y esto les llevaba hasta el cenit de sus pensamientos más profundos, a direccionar su esfera más íntima hacia el mito. La hondura de este pensamiento ha llegado a nosotros, hoy día,  a través de la cultura, el arte, la música, incluso en nuestro argot popular existen infinidades de referencias a la cultura griega que es muy distintivo de nuestra sociedad.

Hay que destacar que los problemas de los antiguos pensadores griegos surgen a partir de tres eslabones que se relacionan directamente con los sucesos de la vida humana y que siempre han ocupado el interés de los hombres, desde el más humilde hasta el docto más reconocido: nacimiento-desarrollo-muerte.

Por lo tanto, el hombre ha estado bajo una nube de interrogantes, dudas, crisis, que se hallan ligados a un sistema de mitos y creencias cuya función, a menudo no explícita, es canalizar y , en última instancia, disipar las poderosas y perturbadoras emociones de alegría y de pena, de esperanza y de temor. Pero a veces, cualquiera que sea la razón de ello, queda en la mente una especie de emoción residual, un sentido del misterio de la vida, que es la curiosidad o asombro en los cuales los filósofos veían el comienzo de la filosofía.

Neoplatonismo

Neoplatonismo

¿Cómo fue el encuentro entre el cristianismo y el pensamiento de una cultura que vio florecer la filosofía en su máximo apogeo?

El encuentro entre cristianismo y filosofía se plantea como confrontación entre dos actitudes que cabe adoptar ante los problemas suscitados por el ser del hombre y del mundo: la actitud que se basa fundamentalmente en la fe y la actitud que se basa en los logros de la razón. Considerado de este modo, el encuentro entre cristianismo y filosofía, entre las exigencias de la fe y las imposiciones de la razón, es inevitable y perenne en nuestra cultura, no ha terminado ni terminará jamás mientras existan el uno y la otra. Siempre la filosofía interpelará al cristianismo y éste se verá siempre obligado a definirse al contestar a la filosofía.

A partir del siglo III después de Cristo, la única doctrina con fuerza y con filósofos de categoría es el neoplatonismo. El neoplatonismo fue la última corriente filosófica a la que hubieron de enfrentarse los filósofos cristianos. Durante este tiempo de construcción, los cristianos adoptaron varias doctrinas neoplatónicas para la formulación de sus ideas teológicas en algunos aspectos; si bien, en otros, el cristianismo se opuso radicalmente a ellas. Aquí no expondremos los aspectos que suscitaron ciertos interrogantes que no se habían quedado suficientemente contestados con la corriente platónica, que fue la principal corriente filosófica que resultó ser la más fuerte, puesto que nos desvía del tema sobre el alma en el pensamiento griego y entraríamos en el debate sobre Dios, su naturaleza, el origen de los seres humanos…

Esquematizaremos los puntos divergentes entre el cristianismo con la filosofía griega:

  • El Cristianismo pone a Dios en relación con la Historia.
  • La filosofía griega había puesto a Dios en relación con el Cosmos, con el Universo: inteligencia ordenadora (Platón) ; como motor y fin (Aristóteles) y como razón cósmica (estoicismo).
  • Dios se hizo hombre y decide aceptar su propio sacrificio, siendo un determinado momento histórico.
  • La filosofía griega se caracteriza por insistir en los límites del conocimiento humano.
  • El cristianismo proclamaba la verdad revelada por Dios mismo. Asimismo, el cristianismo se presentaba como la verdad a secas y sus criterios se situaban en un plano distinto y superior al de las doctrinas filosóficas.
  • La filosofía griega no alcanzó nunca el monoteísmo en sentido estricto.
  • Los cristianos defendieron siempre y de forma radical el monoteísmo, siendo Dios el que creó el mundo de la nada.
  • Según el pensamiento griego,el curso natural de los acontecimientos procede del Cosmos.
  • Dios es omnipotente. Dios es Padre.
  • La filosofía griega jamás formuló semejantes afirmaciones. Demiurgo (Platón) “Padre y hacedor de todo” no pasa de ser una expresión de la benevolencia del Demiurgo; no se especifica la relación de Dios con el hombre, sino una actitud genérica de aquél con el universo.
  • El hombre fue hecho a imagen de Dios; el alma es inmortal y los cuerpos resucitarán.
  • El pensamiento griego concebía el aconteceder universal como un proceso cíclico (los periodos del hombre y de la vida se repiten, vuelven a nacer y a vivir la misma vida.)
  • El cristianismo se acaba con la resurrección final (proceso lineal).
  • La teoría moral griega es intelectualista; el pecado no es sino ignorancia.
  • En el cristianismo moral hay dos factores: la maldad humana (que inclina al pecado) y la libertad del individuo que cede a tal inclinación. Ideas de culpa y arrepentimiento.

JesusANÁLISIS DE LA CONFRONTACIÓN DEL CRISTIANISMO CON LA FILOSOFÍA

Como hemos puntualizado en el apartado anterior, el cristianismo trajo consigo doctrinas radicalmente nuevas, diferentes a cuanto habían afirmado los filósofos griegos. Entre ellas, la más radical es colocar a Dios en relación con la historia. En general, la filosofía griega había puesto a Dios en relación con el cosmos, con el universo. El cristianismo anunciaba que Dios se había hecho hombre en un lugar determinado y preciso. Este hecho histórico constituye el eje de la historia, desde la creación del mundo hasta el juicio final.

Los filósofos criticaron este hecho, no entendían cómo Dios puede ser afectado por sufrimientos y dolores y,  por su dignidad,  cómo puede encarnarse en un personaje insignificante y oscuro para su entorno, además de lo que suponía para un  Dios la predilección inexplicable por una raza, un lugar del mundo en concreto y un jalón de la historia humana. Se preguntaban por qué fue elegido el pueblo judío, así como otras cuestiones relacionadas con el pecado del hombre, el fin del mundo y el rechazo, entre otras cosas, a la reencarnación.

Otro punto a destacar es que según el cristianismo, Dios creó el mundo de la nada. Para los  griegos, desde Parménides, la imposibilidad de que surja algo de la nada absoluta fue siempre considerada como un prinicipio racional incuestionable.

En cuanto al debate sobre  la paternidad divina,  la filosofía griega nunca llegó a formular semejante afirmación; Platón calificaba al Demiurgo como “padre y hacedor de todo” aplicando la relación o actitud genérica de aquél con el universo pero nunca llegando a denominarlo padre como lo hacía el cristianismo.

El punto central a destacar, en mi opinión, es que la concepción cristiana del hombre incluía tres elementos fundamentales: que el hombre fue hecho a imagen de Dios, que el alma es inmortal y que al final de los tiempos los cuerpos resucitarán. Esta última afirmación resultaba especialmente extraña para el pensamiento griego. Los griegos habían concebido el acontecer universal como un proceso cíclico. De acuerdo con esta idea, agotado un periodo, comienza otro de la misma duración, en el cual los acontecimientos del periodo anterior se repiten y lo que sucedió a lo largo de un periodo vuelve a suceder en el siguiente: los hombres vuelven a vivir la misma vida con el mismo cuerpo y en el mismo sitio, una y otra vez: esta teoría, sin embargo, no tiene nada que ver con la doctrina de los cristianos. Para los griegos no se trata de que los muertos resuciten, sino de que vuelven a nacer y a vivir la misma vida. Según la teoría de los ciclos, la historia se repite, pero para el cristianismo, la historia se acaba con la resurrección final.

El cambio drástico del pensamiento filosófico con la llegada del cristianismo trajo también una importante novedad en el terreno de la teoría moral. La filosofía griega es básicamente intelectualista respecto a la moral.  En el intelectualismo, el pecado no es sino ignorancia; en el cristianismo, el pecado no es ignorancia sino el resultado de dos factores: la maldad humana, que inclina al pecado, y la libertad del individuo, que cede a tal inclinación. Cobran así sentido pleno y dramático la ideas de culpa y arrepentimiento, de pecado y redención.

LA INMORTALIDAD DEL ALMA EN EL PENSAMIENTO CRISTIANO-PLATÓNICO

El encuentro del cristianismo con la filosofía griega permitió que aquél se formulara en un cuerpo doctrinal cuyos conceptos fueron básicamente platónicos. No podía ser de otro modo por dos razones: la primera, la corriente platónica era entonces la más vigorosa y dominante; la segunda, porque era la que ofrecía más puntos de contacto con la doctrina cristiana. Algunos puntos son:

  1.  Formulación de un pensamiento cristiano-platónico
  • TEOLOGÍA
  • ANTROPOLOGÍA

TEOLOGÍA

  • La existencia de otro mundo.
  • El mundo sensible hecho a imagen y semejanza de las ideas. El mundo como vestigio de Dios será una expresión permanente en el cristianismo.
  • Creación Demiurgo. De mente ordenadora pasó a mente creadora. Dios creador
  • La transcendencia del Bien, de lo Uno . El cristianismo aprovechó este planteamiento para expresar con rotundidad el monoteísmo.

ANTROPOLOGÍA

  • Inmortalidad del alma. El Cristianismo rechazó la reencarnación y la teoría de la preexistencia pero no la inmortalidad de ésta.
  • El hombre tiene que purificar el alma y prepararse para la muerte. Este pensamiento, en el cristianismo, ayudó a configurar la tensión inherente entre dos actitudes: la actitud de huida del mundo y la actitud del compromiso con él.
  • Se juzgan las almas después de la muerte y son premiadas y castigadas de acuerdo con la conducta observada a lo largo de la vida. El cristianismo añade un juicio universal, además de terminar violentamente por el fuego.

EL ALMA EN EL PENSAMIENTO CRISTIANO-PLATÓNICO

La interpretación filosófica de alma por parte del pensamiento cristiano es fundamentalmente platónica. Sin embargo, un aspecto de la concepción platónica del hombre que no parece fácilmente compatible con el cristianismo fue la relación del alma con el cuerpo. La incompatibilidad con el platonismo procede de dos elementos específicos de la doctrina cristiana. Por un lado, es el hombre entero y no solamente el alma lo que fue hecho a imagen de Dios; por otro lado, la doctrina de la resurrección de los cuerpos no permite afirmar que el estado natural y definitivo del alma sea el de una existencia descarnada, puesto que para Platón la unión del alma con el cuerpo es un estado no solamente accidental, sino antinatural para aquélla. Algunos pensadores cristianos parecen olvidar estas dos peculiaridades de la doctrina cristiana y las expresiones que utilizan dan a menudo la impresión de ser más platónicas que cristianas.

La BiblioaCRISTIANISMO Y FILOSOFÍA. REFLEXIONES

El cristianismo ha tomado muchos elementos de la especulación helenística pero sometiéndolos a un proceso de asimilación y transformación del que ha resultado una síntesis cristiana, una cultura cristiana que ha influido y determinado históricamente el pensamiento filosófico occidental.

Por otra parte, puede hablarse de “filosofía cristiana” en cuanto que han existido y existen cristianos que son filósofos. La fe cristiana aporta al filósofo creyente un concepto de Dios, del mundo y del hombre que no puede menos que reflejarse en su manera de filosofar y en su actitud ante los problemas de la filosofía.

También históricamente, el influjo del cristianismo en el desarrollo de la cultura europea es una realidad innegable, para bien o para mal, según la perspectiva que se adopte. Esta presencia real y efectiva del cristianismo (más el poder ideológico de las Iglesias dominantes) en la cultura occidental, es lo que queremos decir al hablar de “filosofía cristiana”

La aportación filosófica de Tomás de Aquino es la de fundir la filosofía con la fe, es decir, reconciliar la obra de Aristóteles con las verdades que Dios ha revelado a los hombres. Es un modo de clarificar las relaciones Razón-Fe; Filosofía-Teología

La aportación filosófica de San Agustín acoge a la filosofía como fuente de saber racional y a la fe como fuente de la verdad revelada. Según él, Dios es la verdad,  y se apoya en la filosofía como herramienta útil, necesaria, tal que no se oponga a la verdad revelada en el cristianismo, con la cual hay que contrastar las doctrinas de los filósofos. “Razón y fe no deben excluirse sino complementarse” matizó San Agustín.

EL FIN DE LA FILOSOFÍA GRIEGA. REFLEXIONES.

El declive de la filosofía griega fue aprovechado por el cristianismo. Roma se expandió a través del Mediterráneo pero no fue capaz de comprender, ni menos asimilar, el ideal filosófico griego. El cristianismo se afianzó de manera paulatina y aunque a partir del S.III, reapareció con renovado vigor la filosofía griega en el neoplatonismo, el cual representaba un último esfuerzo del pensamiento pagano para sobrevivir frente a la creciente fe cristiana,  la filosofía griega tocó su fin. Temas como la verdad y las relaciones fe-razón, la búsqueda de Dios, la creación y el tiempo, el hombre y el alma, la libertad y el problema del mal, el estado y la historia, estuvieron sostenidos por la fe y el entusiasmo religioso.

El cristianismo adhirió al neoplatonismo al tener puntos comunes , sometiéndolo a pequeños retoques, y no se duda en subordinar la filosofía al cristianismo, como es el caso de San Agustín, que nunca le consideraron un neoplatónico cristiano, sino un filósofo cristiano que utilizó elementos platónicos para expresar sus creencias.

 

Fuente de referencias recomendadas:

 

Enlaces de referencias:

  1. El mito en el pensamiento griego
  2. Religión en la antigua Grecia
  3. Religión en tiempos de cólera

 

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El nacimiento de la mitología griega

La teogonía griega, según el poeta Hesíodo, es ante todo el relato del nacimiento de “toda la raza de los eternos Inmortales” y de su descendencia, pero aparece también como la epopeya de los combates que enfrentaron a las diferentes generaciones de las divinidades por la conquista del poder. Os recomiendo el siguiente documental sobre el nacimiento de la mitología griega.

La segunda parte del documental:

 

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