Archivo mensual: julio 2014

La Religión en la antigua Grecia

Os dejo un interesante video sobre la gran influencia que tuvo la religión en la sociedad griega. En este video aborda temas que hemos desarrollado en el blog, por ejemplo, los misterios de Eleusis, la hybris, corrientes mistéricas como por ejemplo el orfismo. ¡Espero que os guste!

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Premio sin Premio

Premio al mejor Blog

Premio al mejor Blog

Tengo el honor de comunicaros que Animasmundi ha recibido desde la Audacia de Aquiles el galardón del Premio sin Premio por la divulgación de la sabiduría de la Grecia antigua a través de la filosofía y mitología. Quisiera aprovechar estas líneas para recalcar que la mitología no se cierne a un conjunto de cuentos, leyendas y fábulas de entretenimiento. Además de recuperar lo antiguo de la filosofía, pienso que es muy importante extraer lo verdadero, el mensaje interno cuyo lacado es metafísico, espiritual y universal para todos. Si la filosofía nació en Grecia, es porque el mito ha sido el ingrediente principal para preparar el terreno de una manera especialmente profunda en la condición de los mortales en el seno del universo. Animasmundi pretende acercar a sus seguidores el amor a la cultura griega, a la filosofía, a la mitología y, sobre todo, el poder de descubrir un espacio nuevo dentro de nosotros. Creo firmemente que el hombre está llamado a reconocer su propia naturaleza cósmica, divina y espiritual.

 

Para no demorarme más y continuando con las reglas del premio tengo que responder a una serie de cuestiones con el fin de darme a conocer:

Si fuera un animal, me gustaría ser un caballo alado, es una imagen mítica que me encanta y fascina, un Pegaso.

Si fuera un libro, me encantaría ser la Odisea, porque siempre he creído que el periódico de ayer es hoy viejo, pero la Odisea resulta joven cada día.

Si fuera un coche, sería un Chrysler 180 en blanco con el techo negro. Desde siempre he sentido un magnetismo especial hacia este modelo.

Si fuera un árbol, me gustaría ser un olivo porque su esencia principal es el aceite, ingrediente importante en la cocina. Además, donde yo vivo los olivares son la estampa más común y característica de nuestra tierra.

Si fuera prenda de vestir, me gustaría ser una ropa cómoda y ligera.

Si fuera edificio, me gustaría ser el Partenón de Atenas. Aunque la ruina se apodere de este emblemático templo, el aura que lo envuelve es mágica, eterna y sublime.

Si fuera comida, paella de marisco.

Si fuera bebida, un whisky… de 8 años.

Para terminar, nomino a cinco blogeros para este premio. Lo mejor es entrar y conocerlos en persona:

  1. Aisllan de Paula
  2. Hesperetusa
  3. Aestheticofart
  4. M. Nonio Macrino
  5. Todo Está Relacionado

 

Agradezc

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¿Qué es la hybris?

La hybris o hibris es un concepto griego que puede traducirse como ‘desmesura’ y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en sí mismo muy exagerada, especialmente cuando se ostenta poder. La concepción de la hibris como falta determina la moral griega como una moral de la mesura, la moderación y la sobriedad, obedeciendo al proverbio pan metron, que significa literalmente ‘la medida en todas las cosas’, o mejor aún ‘nunca demasiado’ o ‘siempre bastante’. El hombre debe seguir siendo consciente de su lugar en el universo, es decir, a la vez de su posición social en una sociedad jerarquizada y de su mortalidad ante los inmortales dioses.

Heródoto lo expresa de la siguiente manera:

Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición; en cambio, los pequeños no despiertan sus iras. Puedes observar también cómo siempre lanza sus dardos desde el cielo contra los mayores edificios y los árboles más altos, pues la divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasí. (Heródoto, Historia viii.10)

En el templo de Delfos, uno de los monumentos más famosos erigidos a la gloria de Apolo, estaban grabados en la piedra unos proverbios que llevaban mensajes fundamentales de la sabiduría griega: Conócete a ti mismo y Nada en exceso.

En la antigua filosofía griega se concebía un solo camino para no caer en la hybris: aprender el verdadero significado de la frase conlleva inevitablemente a verse uno mismo como ser humano ante tu propia identidad  y por lo tanto descubrir nuestras miserias, cómo nos engañamos y mentimos para alimentar nuestro sufrimiento interno. Conócete a ti mismo es una invitación a una mirada introspectiva, como el detectar nuestras carencias y defectos y mantener prudencia en el manejo de nuestra lengua. Una llana y sincera capacidad de autocrítica. El alma tiene que estar en consonancia con el cosmos y elevarse a la Unidad, a la fuente original que la mayoría de los filósofos abogaban con una vida equilibrada.

Nada en exceso invita a los hombres a encontrar su justa medida en el orden cósmico para protegerse de la hybris, ese arquetipo de la falta de sabiduría, esa vanidad o esa desmesura que desafía a los dioses y, a través de ellos, al orden cósmico, pues todo es uno. Para los mortales, la hybris conduce siempre a la catástrofe y esa catástrofe anunciada es la que presentan los mitos que hemos comentado en Animasmundi.

 

Prometeo trae el fuego a los hombres (Heinrich Friedrich Füger)

Prometeo trae el fuego a los hombres (Heinrich Friedrich Füger)

Desde luego, si los mortales pecan de hybris es que encuentran en ello algo tentador. Por ejemplo, en el mito de Prometeo, es el primer castigado a causa de la arrogancia y el orgullo y con él, los hombres.

En los animales nunca es posible la hybris, ya que les guía el instinto común a su especie y no existe el peligro de que no se hallen en su lugar. No nos podemos imaginar que un caballo o una gamba se rebelen contra su destino y decidan ir a robar el fuego a los dioses. Al contrario, los hombres están dotados de un tipo de libertad, de una capacidad de exceso que sin duda lo hace más interesantes que los animales. La humanidad, como bien se expresa en el mito de Epimeteo, a diferencia de los animales, al principio está como quien dice “completamente desnudo”: no tiene una piel como la del oso o el perro para protegerse del frío, ni un caparazón como la tortuga para defenderse de sus enemigos; el hombre tampoco es ágil ni rápido en la carrera como la liebre, ni está equipado de garras y dientes como el león. En definitiva, el hecho de que el hombre esté despojado significa que deberá inventarlo todo por sí mismo si quiere sobrevivir en un universo a pesar de todo tan hostil como es el mundo posterior a la edad de oro. El mito de Epimeteo –y aunque no se diga explícitamente- entraña un poder de invención, una cierta forma de libertad, sin querer decir con ello que el hombre esté aprisionado como el animal en un papel que desde el principio y para siempre ha impuesto Epimeteo a todas las especies. Ahora bien, esta libertad es lo que está en el origen de la hybris: sin ella, el hombre no podría salir de su sitio, de la condición que le habrían impuesto. No podría cometer faltas y es precisamente la historia de estas faltas, que suscitarán en los dioses el acto de “volver a poner orden”, la que narran los grandes mitos de la hybris.

Por lo tanto, el ser humano es por excelencia el que puede ir demasiado lejos. Puede hacer una locura o ser prudente (“Conócete a ti mismo” o “Nada en exceso”). El hombre puede elegir, posee una diversidad infinita de modos de vida: al principio nada le dice si debe ser médico, mecánico, abogado o filósofo. Al menos en parte, la decisión es suya, y es este tipo de elección lo que hace que la juventud constituya un monumento fundamental, pero difícil. Sin embargo, esta misma libertad es lo que lo expone al peligro de desafiar a los dioses, incluso de amenazar el cosmos entero. Desde que Prometeo le concedió a la humanidad las ciencias y las artes es la única especie que puede arrasar la tierra, al disponer de capacidad de invención y de rebelión contra la naturaleza que podría trastornar el universo. De ahí que el orden cósmico que los dioses protegen se vea amenazado en todo momento.

En el caso de los mitos de Sísifo, Tántalo y sobre las maldiciones en la Grecia antigua ( dejo el enlace correspondiente que hemos comentados en este blog) los mitos rebosan de historias que nos cuentan los terribles castigos de los que son víctimas los mortales que tiene la osadía de desafiar los mandamientos de la prudencia que los dioses les han enseñado. No es sólo una cuestión de obediencia, sino de respeto o de preocupación por el mundo. El guión de la mayoría de los mitos es el mismo en todo momento: un mortal, a veces un monstruo o incluso una divinidad secundaria, se cree lo bastante fuerte como para salirse de su papel y medirse con el Olimpo, y siempre se le vuelve a poner en su sitio con una brutalidad sin fallo, disuasoria para todos los que fueran tan estúpidos de querer arriesgarse a cometer una falta semejante, constituyendo verdaderos dramas acompañados de lecciones de sabiduría ricas y profundas, que además se han enriquecido con el paso del tiempo.

Obras de referencias recomendadas:
LA SABIDURIA DE LOS MITOS. APRENDER A VIVIR 2 (Taurus Pensamiento)

La aurora del pensamiento griego: Las cosmogonías prefilosóficas de Hesíodo, Alcmán, Ferecides, Epiménides, Museo y la Teogonía órfica antigua (Estructuras y Procesos. Filosofía)

Historia (Letras Universales)

 

 

 

 

 

 

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Aión, dios de la eternidad

El Tiempo en la mitología griega

El Tiempo en la mitología griega

El significado más arcaico de Aión es el de vida, aliento o fuerza vital y por extensión, el de duración o perduración de la vida. Más tarde, pasó a designar las grandes eras o edades de la vida del mundo, los grandes ciclos o eones del Cosmos. También se le asigna el Tiempo como vida siempre viva, sin principio ni fin, eso es la Eternidad. Para los antiguos griegos, Aión es dios de la eternidad al que no le hace falta devorar nada para ser eterno, es a la vez niño y anciano, el dios generoso y satisfecho que tiene sentido en sí mismo, el dios que no contempla los objetivos ni los planes sino que nos invita a la acción que tenga sentido en sí misma. Es el dios que invocaba el poeta Antonio Machado al escribir “caminante no hay camino, se hace camino al andar” y también Ghandi al decirnos “sé el cambio que quieres para el mundo”.

Cuando actuamos bajo los auspicios de Aión, estamos satisfechos con el camino que recorremos porque  el objetivo es recorrerlo y cada paso tiene sentido. Es el dios que nos habla a través de nuestra vocación, de la voz interior que nos dice lo que tiene sentido y lo que no.

Hay que destacar que el dios Aión no es ningún dios genético. Siempre está. No nace, no es originado, sino originario. No tiene que sublevarse contra nada y no tiene que comerse nada para ser eterno, tan solo da.

Sus imágenes son dobles: por un lado se le presenta como a un anciano. Señor del tiempo y de lo que no se mueve, de lo que no nace ni muere, de lo perfecto. Así considerado, es el tiempo de la vida. A veces aparece rodeado de una serpiente, la serpiente que se muerde la cola y que nos indica el eterno retorno; por otro lado, también se presenta como un joven que sostiene el Zodiaco por donde circulan las estaciones pues, aunque haya muerte en Cronos y cada invierno todo muera, siempre hay repetición, y cada primavera todo renace.

El aión trasciende el mundo pero eso no significa que no se encuentre en él. Paradójicamente, es precisamente el presente el momento en que Aión aparece o se desvela, pero un instante que no está desvinculado del antes y del después. El ser y el devenir; lo permanente y lo cambiante; este es uno de los grandes temas de la filosofía griega, que se ve reflejado respectivamente en los conceptos de aión y de cronos.

En suma, Aión es Dios de la vida y no de la vida que muere puesto que forma parte del pasado, del futuro, de la vejez y de la eterna juventud, en contraposición a la tiranía del presente de Cronos, que pertenece al tiempo.

En la obra de Homero, el aión no aparece relacionado con la vejez, y sólo los jóvenes lo poseen plenamente. Cuando Hera discute el destino de Sarpedón con Zeus, describe la muerte de éste como el tiempo “en el que la psiqué y el aión le abandonaron” (Ilíada, Canto XVI)

Fuentes de información recomendadas:

Las otras historias Nº3 (A. Campillo)

Los pliegues del Tiempo: Kronos, Aión y Kairós (A. Núñez)

Enlace de interés:

 

 

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