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Religión en tiempos de cólera

Las portadas satíricas de Charlie Hebdo que desataron la polémica con el yihadismo, con más de una decena de fallecidos en un tiroteo en París;  la polémica versión sexual del “Padre Nuestro” en la ceremonia de entrega de los Premios Ciutat de Barcelona y el artista que formó la palabra “Pederastia” con ostias consagradas, han desatado una fuerte polémica para defender lo que es la denominada libertad de expresión. Las consecuencias que acarrean para la sociedad estos tipos de conductas son difíciles de evaluar porque cada uno vive su verdad de manera diferente.  Sin entrar en provocaciones y buscando un punto en común que nos permita entendernos  sin faltarnos al respeto, vamos a preguntarnos cómo serían estos actos si sucedieran en la vida de los atenienses de la antigua Grecia.

Partenón

Partenón, símbolo de Atenas

Para empezar,  la civilización griega no conocía ni “Iglesia” ni dogma alguno, y, en consecuencia, las conductas religiosas, la piedad o la impiedad, no tienen ese carácter definido que pueden tener en otras religiones. Por ejemplo, los términos herejía y persecución por razones religiosas son, en principio, imposibles en el sistema griego. Sin embargo, la sociedad griega condenó a determinados individuos por impiedad y a su vez, estableció en qué consistía el respeto a los dioses. Para los griegos, la impiedad es la falta de respeto a las creencias y los rituales. Por lo tanto, la comunidad cívica puede considerar la impiedad como un delito, llevar ante los tribunales a los convictos y condenarlos. Algunos ejemplos de comportamientos incívicos que podían acarrear una acusación de impiedad son:

  • Atentar contra la propiedad de los dioses, contra los rituales o las representaciones figuradas. Un ejemplo claro y sencillo sería cortar las ramas a un olivo consagrado a Atenea; otro ejemplo, profanar los misterios de Eleusis parodiándolos. En ambos casos se castigaba con la condena a muerte.
  • Introducir nuevos dioses o nuevos cultos se consideraba también un acto de impiedad (a menos que los hubieran aceptado oficialmente, como fue el caso de Atenas a final del siglo V en relación con Asclepio, Bendis, Amón y Adonis).
  • Vituperar a los dioses públicamente podía, igualmente, considerarse como impiedad. El ejemplo más célebre es el de Sócrates, acusado porque corrompía a la juventud, porque destruía la fe en los dioses de la ciudad y porque daba a conocer divinidades nuevas. Fue condenado a muerte por la ciudad de Atenas.
  • Profanar templos y robar objetos sagrados incluían pena de muerte.

En suma, los procesos de impiedad tienen, por tanto, causas muy distintas y parecen las reacciones violentas de una comunidad cívica que se siente amenazada en su unidad, siendo como era la religión, una parte indisociable de su identidad. Pero, aparte de estos casos, tanto más espectaculares cuanto más raros, la sociedad ateniense acogía en su seno, sin problemas, la incredulidad, quizá con la única condición de que no diera lugar a gestos de impiedad.

En cuanto a las representaciones con tintes satíricos, por ejemplo, la comedia de Aristófanes Las Ranas o  Eurípides con la obra Cíclope , se trata generalmente de caricaturas deformantes que tienen su origen en celebraciones populares afines al carnaval. Los griegos no consideraban impiedad el divertirse de ese modo a costa de los dioses. De hecho, Platón hace referencia  al gusto de los dioses por las bromas (Crátilo, 406c)

Como hemos detallado en líneas anteriores, las acusaciones de impiedad trazaban la línea que no se podía atravesar si se quería permanecer en el sistema social. Pero es aún más difícil de concretar qué era lo que se escondía, para los griegos, bajo la noción de piedad; qué era para ellos un hombre piadoso y una comunidad cívica respetuosa con los dioses. En líneas generales, la piedad parece haber sido el sentimiento que tenía el grupo o el individuo en relación con ciertas obligaciones. Las obligaciones de la comunidad afectaban, principalmente, al respeto por la tradición ancestral; algunos rituales muy antiguos se realizaban sin que los ciudadanos comprendieran exactamente su sentido, como puede suceder hoy día en nuestra sociedad; otros rituales más recientes, con frecuencia estaban desacreditados por ser considerados menos venerables y se daba, por ejemplo, una gran importancia a los banquetes que seguían a los sacrificios. De hecho, era muy común y necesario destinar a los dioses la parte que les era debida:  una parte material  y una parte de honores de culto, para lo que era necesario llamar a los exegetas, una especie de hombres-memoria de la ciudad que lo sabían todo en materia de rituales. En resumen,  Atenas se considera a sí misma no como una divinidad, sino —en palabras de L. Gernet—: «como un ser concreto y vivo al que los dioses seguramente protegían y al que nunca abandonarían, si ella no los abandonaba» (Le Génie grec, p. 295).

 

Atenea

Atenea

¿Cuáles eran las obligaciones religiosas de un ciudadano ateniense? Sus obligaciones eran variadas: la participación en los cultos de la ciudad, la abundancia de  ofrendas en los santuarios, la devoción prodigada a los muertos de su linaje y a las divinidades protectoras de su familia, participación en los rituales con las mejores condiciones (la organización de los juegos, las múltiples liturgias, las costas de los sacrificios y de los banquetes públicos, etc…), son todos ellos ejemplos de prácticas que los griegos reconocían como manifestaciones de la piedad. Podemos citar a Hipólito, al que Eurípides presenta «como aquel que vive en la sociedad de los dioses, el ser virtuoso limpio de todo mal» o incluso a Ion, hijo de Creúsa y Apolo, que, en el atrio del templo de Delfos, declara: «Hermoso en verdad es el trabajo, oh Febo, con que te sirvo en tu casa honrando la sede de tu oráculo. Ilustre es el trabajo de mantener mis manos esclavas de los dioses, señores no mortales, sino imperecederos. No me canso de ejercer este honroso trabajo.» Como se puede comprobar, en la sociedad ateniense era patente y muy común un sentimiento de proximidad y conexión entre hombre y dios.

En cuanto al pensamiento arcaico griego, la Ilíada, como obra literaria, es el libro más importante para los griegos y, aunque no sea un libro religioso en el sentido habitual de la expresión, pone de manifiesto actitudes religiosas que eran importantes para los griegos y que contribuyeron en gran medida a su condición de explicarnos el modo de vivir su religiosidad y su sentir como espíritu griego.

La llíada y la Odisea de Homero están llenos de datos sobre los dioses, los rituales y los mitos  y,  además, constituyen el intento más antiguo de organización del mundo religioso. Aprendida de memoria, la obra de Homero era la base de la educación de los griegos y la visión del mundo de los dioses que proponía se convirtió en el saber común del conjunto de los griegos de todas las épocas. Ambos poemas épicos  son una referencia de la época para conocer el grado de concienciación que tenían los griegos sobre la religión y la relación que tenían intrínsecamente con los dioses, cuya idea principal  es que a los dioses se  les tenía que respetar,  ya que eran impredecibles y, a la vez, nos hacen entender que el ser humano se hallaba en un mundo hecho de fuerzas extrañas, que nos afectaban para bien y para mal. De hecho,  La Ilíada comienza con un desplazamiento del hombre al dios y sus consecuencias nefastas:

¿Qué dios sembró entre ellos la discordia? El hijo de Zeus y Leto (Ilíada, 8-9)

En dicho pasaje, Agamenón había ofendido al sacerdote de Apolo y como consecuencia de las oraciones del sacerdote, Apolo mandó una plaga contra el ejército de Agamenón. Cuando se produce una ofensa a un dios, alguien profanaba un templo, se burlaba de un dios o violaba a una sacerdotisa protegida por el dios, entonces, se producía una catástrofe: una plaga, una hambruna, un maremoto, entre otras calamidades. Por eso, para preservar la armonía y la paz de la comunidad social de las iras de los dioses, se disponían de diferentes y múltiples rituales para alejar el trance con los dioses. Por ejemplo, el pueblo consultaba a un oráculo o a otra fuente de sabiduría divina y descubría qué ritual era preciso realizar y a qué dios debía consagrarse.

Reflexión personal

Hoy día, con la globalización tan arraigada que hay en nuestra sociedad, tenemos que aunar los valores suficientes para respetar las creencias religiosas del prójimo. Convivimos en una sociedad donde el islám y el cristianismo deben respetarse mutuamente. Debemos saber que muchas personas llevan consigo una relación íntima con su dios, con una fuerte vinculación de transformación interior; también, hay que respetar los símbolos y las tradiciones, sin destacar unas más que otras  y mucho menos, burlarse de las sagradas escrituras y de sus profetas. Hay que tolerar  el sistema poli-religiones que se está dando actualmente en nuestro mundo, con diferentes creencias y no creencias, con variadas formas de crecimiento interior y  de nuevas tendencias religiosas que están emergiendo en nuestra sociedad. Detrás de esta enorme ola, están llegando otros dioses, otros sistemas políticos, otras formas de convivencia. En definitiva, tenemos que potenciar las relaciones entre la pluralidad de religiones desde el respeto, la diversidad y cooperar en un sistema social que es múltiple y variado de la manera más pacífica y respetuosa posible, careciendo de sentido que una religión triunfe sobre las demás. Pero en cualquier caso, y fuera del contexto religioso, entender y mejorar el mundo sigue dependiendo de nosotros.

Obras de referencias:

  1. La religión griega en la polis de la época clásica (Universitaria)
  2. Religion Griega Arcaica Y Clasica (LECTURAS DE HISTORIA)
  3. La Religión Griega. Dioses Y Hombres: Santuarios, Rituales Y Mitos (Mundo griego)
  4. El imaginario griego: Los Contextos De Mitologia (Religiones y mitos)

Enlaces de interés:

 

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¿Zombis en la antigua Grecia?

tumba“Para los antiguos griegos, los muertos eran objeto tanto de miedo como de súplicas. La necrofobia, o miedo a los muertos, es un concepto que estuvo presente en la cultura griega desde el período Neolítico. En lo más profundo de esta fobia reside la creencia de que los cadáveres tienen la capacidad de volver a la vida y existir en un estado que no es exactamente ni vivo ni muerto, sino más bien no-muerto”, explica Carrie L. Sulosky Weaver, una de las arqueólogas autoras de este descubrimiento. “Estas figuras, situadas en la frontera entre la vida y la muerte, se consideran peligrosas porque se entiende que abandonan sus tumbas por las noches con la intención explícita de causar algún daño a los vivos. Como métodos de protección, los supuestos no-muertos eran clavados a sus tumbas o se les “mataba” ritualmente. Paradójicamente, los griegos también practicaban la necromancia, es decir, la invocación intencionada de los muertos”. Fuente de información: Quo
Esta publicación salió a la luz en una revista sensacionalista aprovechando el interés que hay hoy día por el tema de los zombis o “Walking Dead” en la televisión o en el cine. La corriente zombi está en boga y es el “trampolín” perfecto para impulsar el nuevo descubrimiento arqueológico de una necrópolis en Sicilia con los restos de dos cadáveres inmovilizados para que no salieran de su tumba. Pero mi cuestión es la siguiente: ¿en la antigua Grecia creían en los muertos vivientes? Parece ser que quieren conectar el nuevo hallazgo con una creencia arraigada entre los griegos para darle más impulso al artículo en cuestión. Sin embargo, si nos remitimos a las fuentes originales de la Grecia antigua, es decir, a los autores antiguos como Herodoto, Tucídides y Jenofonte, destacadas figuras de la historiografía, así como figuras literarias representativas como Homero o Hesíodo entre otros y abrimos el abanico hacia Pausanias, descubridor de la sepultura de Platón en la Academia, llegamos a la conclusión que jamás dieron constancia de que los cultos locales de la antigua Grecia mostraran la creencia en  semejantes manifestaciones. Por otra parte, si repasamos a los autores más representativos que  se han llevado toda una vida estudiando la cultura de la antigua Grecia, como por ejemplo Erwin Rohde, Jan Bremmer, James Redfield o Wilhelm Capelle, por citar algunos, llegamos a la conclusión que ninguno de ellos mencionan la creencia social de que existiera la remota posibilidad del fenómeno zombi entre los griegos. De hecho, no dan opciones a tales pensamientos.
foto-zombisEn la Grecia antigua existían todo tipos de creencias, como por ejemplo: la magia, la brujería, los hechizos, las maldiciones, el mal de ojo, los fantasmas, así como la creencia en seres sobrenaturales, gigantes, monstruos marinos, seres mágicos de la naturaleza, en fin, tenían un repertorio amplio de historias fantásticas, mitológicas, fábulas que, sinceramente, sólo les faltaba añadir a su palmarés a los muertos vivientes o zombis. Pero no es así.
Personalmente, yo voy más allá y pienso que no sabían lo que era un zombi, un muerto viviente, tal como lo vemos hoy día en las películas de terror, al estilo Thriller de Michael Jackson. De todas formas, si alguien piensa lo contrario, que aporte documentación de primera mano, fuentes originales compulsadas por expertos de la época y no artículos sensacionalistas que buscan dar impulsos a sus carreras profesionales.
Aprovechando el debate zombi, el autor Jan N. Bremmer, en su libro El concepto del alma en la antigua Grecia detalla el alma de los muertos, la metamorfosis del alma en el momento de la muerte, las diferentes manifestaciones del mundo de los difuntos, la relación entre alma y cuerpo en los muertos y la importancia de los ritos funerarios. En suma, de manera convincente y apoyándose en otros autores de renombre, no cita de manera directa ni indirecta la creencia de los muertos vivientes en la antigua Grecia.
Continuando con el texto de la revista dice al respecto: (..) estas figuras, situadas en la frontera entre la vida y la muerte, se consideran peligrosas porque se entiende que abandonan sus tumbas por las noches con la intención explícita de causar algún daño a los vivos. Como métodos de protección, los supuestos no-muertos eran clavados a sus tumbas o se les “mataba” ritualmente.
Buscando un razonamiento lógico, hoy día tenemos explicación para casi todo, pero en aquella época las enfermedades no estaban aún catalogadas. Se me viene a la cabeza por ejemplo la catalepsia, término griego que,  según dicen los expertos,  es un Estado biológico en el cual la persona yace inmóvil, en aparente muerte y sin signos vitales, cuando en realidad se halla en un estado consciente, el cual puede a su vez variar en intensidad, desde una consciencia vaga a un estado de percepción sensorial relativamente alto; puede ser producida por el mal del Parkinson, epilepsia, por efectos de la cocaína, esquizofrenia, entre otros. En gran número de casos, este estado lleva a creer que la persona que padece un ataque de catalepsia ha fallecido. En un número de casos no determinado, este fenómeno llevó a enterrar a personas que aún estaban con vida, pero no demostraban signos vitales. (dicciomed.eusal.es)
En suma, imaginaros por un momento que después la persona se despierta dentro de la tumba y se encuentra en una situación incomprensible, angustiosa, de terror, por lo que intenta escapar, salir de la tumba, hasta que ya no puede resistir más y muere por falta de aire. Lógicamente, después un cuerpo puede ser exhumado de modo que pueda ser enterrado en otra parte. Asimismo, era normal que muchos cementerios tuvieran un número limitado de terrenos en los cuales enterrar a los muertos. Una vez que todos los terrenos se encontraban llenos, el contenido de las tumbas más viejas solía depositarse en un osario, recipientes que tienen como finalidad reunir y guardar huesos u otros vestigios humanos para acomodar más cuerpos. Por lo tanto, la sorpresa mayúscula de los familiares era encontrar a su ser querido en otra postura, causa de la catalepsia. Para evitar supersticiones, recurrirían a rituales o a clavarlos con objetos para evitar que salieran.

Fuente original:¿Zombis en la antigua Grecia?

 

 

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ÍTACA

Desde Animasmundi quiero dar apoyo al pueblo griego que está atravesando la peor crisis económica de su historia. Cuando se mira atrás no vemos nada más que una Grecia que creó una brillante cultura que aún está latente en nosotros. Esta gran civilización ahora está en la cuerda floja y entre todos, de una manera u otra, tenemos que extender nuestros corazones hacia ella. Por eso, he recurrido al poeta griego Constantino Petrou Cavafis, una de las figuras literarias más importantes del siglo XX y uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna. Con su poema “Viaje a Ítaca”  nos recuerda que lo más importante es el camino y lo que aprendemos mientras lo recorremos en cada paso que damos. En este maravilloso “viaje” llamado vida, destaco lo importante que es el viaje interior que realizamos, lo que aprendemos de él y de que manera crecemos interiormente, obteniendo sabiduría y experiencia. Sensibilizarnos con el pueblo griego es para mi algo muy importante y especial  porque nuestras raíces se vinculan estrechamente con su cultura, en general, es decir: filosofía, literatura, historia, matemáticas, astronomía, teatro, medicina, poesía…En definitiva, todos deseamos que Grecia encuentre su “Ítaca” porque todos somos Grecia.

Cuando salgas en el viaje, hacia Itaca

desea que el camino sea largo,

pleno de aventuras, pleno de conocimientos.

A los Lestrigones y a los Cíclopes,

al irritado Poseidón no temas,

tales cosas en tu ruta nunca hallarás,

si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta

emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.

A los Lestrigones y a los Cíclopes,

y al feroz Poseidón no encontrarás,

si dentro de tu alma no los llevas,

si tu alma no los yergue delante de ti.

Desea que el camino sea largo.

Que sean muchas las mañanas estivales

en que con cuánta dicha, con cuánta alegría

entres a puertos nunca vistos:

detente en mercados fenicios,

y adquiere las bellas mercancías,

ámbares y ébanos, marfiles y corales,

y perfumes voluptuosos de toda clase,

cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;

anda a muchas ciudades Egipcias

a aprender y aprender de los sabios.

Siempre en tu pensamiento ten a Itaca.

Llegar hasta allí es tu destino.

Pero no apures tu viaje en absoluto.

Mejor que muchos años dure:

y viejo ya ancles en la isla,

rico con cuanto ganaste en el camino,

sin esperar que riquezas te dé Itaca.

Itaca te dio el bello viaje.

Sin ella no hubieras salido al camino.

Otras cosas no tiene ya que darte.

Y si pobre la encuentras, Itaca no te ha engañado.

Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,

ya habrás comprendido las Itacas qué es lo que significan.

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El nacimiento de la mitología griega

La teogonía griega, según el poeta Hesíodo, es ante todo el relato del nacimiento de “toda la raza de los eternos Inmortales” y de su descendencia, pero aparece también como la epopeya de los combates que enfrentaron a las diferentes generaciones de las divinidades por la conquista del poder. Os recomiendo el siguiente documental sobre el nacimiento de la mitología griega.

La segunda parte del documental:

 

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El mito en el pensamiento griego

Mitología griega

Mitología griega

Durante el período del pensamiento griego existía un crisol  de cuestiones filosóficas, científicas y religiosas, cuyo pensamiento giraba en torno a las creencias sobre mitos. La mayoría de la población griega basaba sus afirmaciones en supersticiones, rituales, leyendas heroicas de poder sobrenatural. Sin embargo, la vida religiosa, de carácter politeísta, tenía un peso muy arraigado en sus vidas cotidianas. El griego común vibraba en sintonía con las obras de Hesíodo y Homero, y en ese sentido les llevaba hasta el cenit de sus pensamientos más profundos, a direccionar su esfera más íntima hacia el mito. Detrás de cualquier mito griego se esconde un mensaje metafísico, de lacado cósmico que, obviamente, no llegaba a toda la red social griega, sino a un sector privilegiado de conocimientos espirituales, una fuente de sabiduría que ha ido emanando desde otras civilizaciones, tales como la egipcia,  e influidas también por corrientes orientales. La hondura de este pensamiento ha llegado a nosotros, hoy día,  a través de la cultura, el arte, la música, incluso en nuestro argot popular existen infinidades de referencias hacia la cultura griega que nos es muy distintivo en nuestra sociedad.

En la cultura griega se produce una escisión en los siglos V y VI a.C. con interrogantes sobre la naturaleza, el hombre, el destino, el universo, la muerte, entre los temas más destacados, que debían ser evaluados por un conocimiento más racional. Se creó un ambiente intelectual cuyo rango principal era despejar la membrana pagana que giraba en torno a la sociedad griega. Sin herir sensibilidades y con el máximo respeto hacia el pueblo, los filósofos presocráticos fueron los pioneros en abrir una brecha entre mito y filosofía.

Parte de la dificultad que se encuentra en el estudio del pensamiento griego anterior al siglo IV a.C. es la escasez de fuentes documentales directos; de hecho, el pensamiento y la tradición más  antiguas han llegado hasta nosotros por referencias y alusiones de autores posteriores.

Los problemas de los antiguos pensadores griegos surgen a partir de tres eslabones que se relacionan directamente con los sucesos de la vida humana y que siempre han ocupado el interés de los hombres, desde el más humilde, hasta el docto más reconocido: nacimiento-desarrollo-muerte.

FilósofosEl hombre ha estado bajo una nube de interrogantes, dudas, crisis, que se hallan ligadas en un sistema de mitos y creencias, cuya función, a menudo no explícita, es canalizar y , en última instancia, disipar las poderosas y perturbadoras emociones de alegría y de pena, de esperanza y de temor. Pero a veces, cualquiera sea la razón de ello, queda en la mente una especie de emoción residual, un sentido del misterio de la vida, que es la curiosidad o asombro en los cuales los filósofos veían el comienzo de la filosofía.

Indagar en nuestro ser más íntimo y personal era la asignatura pendiente de la filosofía griega, demostrando un especial interés sobre el alma, de comprender el posicionamiento del hombre en el universo, su relación directa con la divinidad, el contacto con seres sobrenaturales y, sin declinar, la apertura del más allá, después de la muerte.

Estas cuestiones no son una huella original de la filosofía, pues también podemos encontrar en las obras más consolidadas de Homero y Hesíodo.

Mi tema principal se centra en el alma al ocupar un lugar determinante en la filosofía de los grandes pensadores de la civilización griega y que además supuso una notable influencia no sólo entre los filósofos cristianos sino en las corrientes filosóficas venideras. La importancia del alma no es casualidad. El hombre ha estado llamado a reconocer su verdadera naturaleza a través de los tiempos, y ese palpitar por despertar y nacer de nuevo ha sido una tarea constante, metódica y reflexiva.

 

 

 

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El mito griego

Español: El Partenón (del griego Παρθενος, Par...

Español: El Partenón (del griego Παρθενος, Parthenos –Virgen–; uno de los adjetivos que servían de epíteto para Atenea) es el templo griego situado en la Acrópolis de Atenas dedicado a Atenea. (Photo credit: Wikipedia)

Para leer el artículo sobre el mito griego, pinchar en el siguiente enlace de este mismo blog: el mito en el pensamiento griego

 

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