Archivo mensual: enero 2018

Ultraje a los clásicos griegos

Tras 24 horas de espectáculo en que 27 artistas bailaron, sufrieron y durmieron, cuestionando casi todas las reglas narrativas del arte del teatro, la expectación en Madrid era máxima. La obra «Mount Olympus. To Glorify the Cult of Tragedy», en la que el director Jan Fabre intenta reconstruir la cara más oscura de la tragedia griega en una abrumadora puesta en escena, desató la polémica por las continuas escenas sangrientas, bacanales de sexo explícito y violencia implícita a través de los eternos monólogos en los que sus protagonistas hablan, por ejemplo, de sacar los ojos y asesinar a sus hijos, todo ello entremezclado con coreografías obscenas. Para ampliar la información: abc

Así empezó mi semana. El corazón se me hizo un nudo, sin más. Sentí vergüenza profunda. Nuestra cuna, nuestra civilización, nuestra cultura occidental fue ultrajada, violada, denigrada, mancillada y desacreditada. ¿Por qué? Porque hay que vender y lo que se demanda  hoy día es basura, mentira, inmundicia, excremento e impureza. Pero, ¿por qué la sociedad consume esa basura? Porque la actual sociedad está invertida y las personas están carentes de valores, de ética, de pureza, de conocimiento, de sabiduría…Nuestra brújula,  en lugar de orientarnos hacia adentro, está educada hacia lo superficial y lo material, rigiéndonos por sentimientos frívolos, de desenfreno, de lujuria,  donde el caos devora, sin tapujos, la verdad. ¿Por qué se elige a los griegos y no a otra cultura?

Sófocles

Los clásicos nos humanizan: desde Homero a Cervantes. Ellos fueron los que nos libraron de la miseria y de la barbarie. Los clásicos se encargan de los grandes temas de la humanidad: la vida, la muerte, la corrupción, la ambición, el amor, el destino, el miedo. Han dado respuestas a nuestros interrogantes, siendo nuestro refugio, nuestra insignia, el referente humanístico del hombre. Otra característica de los clásicos es que son eternos. Sin embargo,  los mejores Best Sellers, con relatos y reseñas históricas clásicas, tienen fecha de caducidad. También nosotros tenemos  fecha de caducidad y nadie hablará de nosotros después de muerto. Homero, Sófocles, Eurípides, entre otros ilustres literatos, siempre estarán con nosotros, porque esa luz eterna nadie la va a cubrir de mierda, ni mucho menos 24 horas de espectáculo bochornoso, vergonzoso, totalmente opuesto al mundo clásico. Homero no se hizo rico, Cervantes tampoco. Ellos cambiaron el éxito fugaz de la basura superficial del mundo por la eternidad, por la verdad, por la belleza, por ser los hilos conductores de la sabiduría.

Se elige a los griegos porque vivimos en una sociedad ignorante que no se ha leído a Homero, a Sófocles, a Eurípides, a los grandes clásicos de la literatura griega y es mucho más fácil de controlar al rebaño de zombis para conducirlos al establo de nuestra demacrada y sucia sociedad. Desgraciadamente, los familiares de las grandes obras trágicas no están para denunciar estas basuras de obras que se crean. ¿Quién defiende nuestra cuna? Afortunadamente nuestra cuna cultural clásica se defiende sola porque es eterna, es inmortal, es imperecedera, es indestructible. Los únicos mortales, míseros, perecederos, infelices, desdichados somos nosotros.  Nuestra barbarie tendrá algún día fin. Es lo que me alivia.

La  cultura de nuestra sociedad está tan contaminada como el poder. Al poder no le gusta que sus ciudadanos sean libres, cultos, autónomos y críticos. El poder se ha casado con la cultura,  siendo la política globalizadora  su estafadora mecenas, y el resultado final es que la cultura de hoy día está podrida, al igual que los ciudadanos que beben como burros de la fuente de la ignorancia. Así es el actual sistema. La cultura de hoy busca a consumidores pasivos, personas sin cerebro y con un alma vacía de sensibilidad y piedad. El poder quiere rehacer la cultura clásica. Es como si pretendieran derruir una escultura de Miguel Ángel y usar los cascajos  para levantar otra. El poder le da igual que se pierda obras únicas e irrepetibles, quieren moldear las suyas propias y hacernos ver que son las verdaderas. Así está montado el circo de nuestra sociedad. Nuestros valores  están siendo extirpados desde la raíz. ¡Por eso se ataca al mundo griego!

El fruto de la cultura griega es rico, bello, limpio, hermoso, variado…pero preferimos consumir literatura basura, programas de televisión sensacionalistas, revistas de folletines y seguir bajo el dominio del poder actual. Perdonadme, pero yo no nací para  seguir a las masas. Mi camino va por otro cauce diferente a la inmensa mayoría.

No hay espectáculo más terrible que la ignorancia en acción. (Johann W. Goethe)

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La mujer griega en la religión

A las mujeres de la Grecia clásica se les negaba toda función política y jurídica, pues se daba por sentado que estas funciones la asumían los varones. Su papel estaba focalizado en el terreno doméstico, dentro de la casa. Sin embargo, en el terreno de lo religioso desempeñaron importantes cometidos que eran percibidos como decisivos a los ojos del conjunto de la comunidad.

Algunos ejemplos son:

  • Las jóvenes solteras servían como portadoras de cestas en las procesiones de las festividades. Por ejemplo, la procesión de las Panateneas.
  • Las mujeres adultas actuaban como sacerdotisas ante el altar de una divinidad y presidían el sacrificio de animales a los dioses. Por ejemplo, Cidipe, sacerdotisa de Hera.
  • Las mujeres casadas llevaban a cabo rituales secretos en los que no podían participar los hombres, ceremonias importantes para obtener la bendición de los dioses sobre los campos y las cosechas. Se creía que las mujeres tenían una relación íntima y especial con la fertilidad de la tierra, que en definitiva estaba representada por la diosa Gea.
  • Las mujeres también se involucraron en la adoración de divinidades “nuevas” como Adonis, que en el periodo clásico no formaban parte de la estructura formal de la ciudad. Era un rito privado fuera del calendario religioso oficial. Adonis es una divinidad oriental que nunca fue del todo aceptaba en el panteón griego. Cuenta el mito que Afrodita, la diosa del amor, se enamoró perdidamente del joven y hermoso Adonis, pero este pereció a manos de un jabalí mientras cazaba. En los últimos momentos de su vida, Afrodita lo tendió en un lecho hecho con lechugas.
  • Las mujeres de Dioniso. En Atenas, lejos de la presencia de los hombres, algunas mujeres se congregaban en un recinto cerrado y bailaban descalzas con desenfreno ante una efigie del dios Dioniso, con el pelo suelto. El hecho de ir descalzas o desmelenadas indican que han renunciado a su condición normal, sosegada, para adorar al dios en un estado de entusiasmo, que simboliza “tener el dios dentro de sí”
  • Profecías y profetisas: uno de los oficios femeninos más conocidos de la antigua Grecia era el de la pitia, la profetisa-sacerdotisa de Apolo en Delfos. Ostentaba la posición más prominente que podía ocupar una mujer en un cargo de tipo religioso en la Grecia clásica.
  • La religión en el ámbito doméstico: una de las tareas particulares de las mujeres consistía en hacer pastelillos para los sacrificios rituales. También, se encargaban de las estatuas, que eran cuidadosamente lavadas por mujeres (las únicas que podían ver a la diosa “desnuda” sin vestido de culto) y se les daba un nuevo atuendo para llevar. Un ejemplo claro sería la “ceremonia de aseo” en ella, las mujeres tejían  cada año un nuevo vestido para Atenea (Jenofonte, Helénicas, 1.4.12).
  • Sacrificios: las mujeres jóvenes estaban presentes en los sacrificios, incluso antes del matrimonio, pero además también lo estaban las sacerdotisas, que conducían el propio acto. Cuando el hacha golpeaba a la víctima, las mujeres entonaban un llanto ritual para llamar la atención de los dioses sobre aquello que se les ofrendaba. La presencia de mujeres eran tan importante en los rituales públicos que estas debían asistir tan pronto como fuera posible después de haber dado a luz o incluso inmediatamente después de haberse librado de la contaminación que suponía la participación en un funeral.
  • Ofrendas a los dioses: muchas veces las mujeres expresaban su piedad a través de regalos que ofrecían a los dioses. La más antigua de las dedicaciones conocidas entre las realizadas por mujeres es la de Nicandra de Naxos, quien en torno al 650 a.C. ofreció una estatua de Artemisa de gran tamaño en el templo de esta diosa en la isla de Delos, y en ella inscribió su propio nombre.
  • Rituales funerarios: las mujeres eran quienes preparaban el cuerpo del difunto, lo lavaban, lo vestían y lo dejaban listo para llevarlo hasta la carreta que lo conduciría hasta el cementerio. Es común ver a las mujeres golpeándose la cabeza, tirándose del pelo o arañándose las mejillas hasta sangrar. Los varones se lamentaban en silencio, sin mostrar emociones, de pie en torno al cadáver, levantando las manos en un silencioso gesto de respeto. Son famosas las plañideras: mujeres enérgicas con un exceso de luto. De hecho, en Atenas y Delfos decretaron leyes para prevenir estos hábitos excesivos en el luto femenino limitando los lamentos o prohibiendo lacerar sus mejillas.

Enlaces sobre la misma temática:

  1. Sacerdotisa griega
  2. Sibila, el don de la profecía
  3. Religión griega
  4. La iniciaciación en el culto
  5. Los Misterios
  6. El sacerdocio en la antigua Grecia
  7. Rituales funerarios
  8. La importancia de los rituales
  9. El rito griego
  10. El culto a los difuntos

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