Archivo mensual: mayo 2013

El espejo de Atenea

Palas Atenea, Louvre, Paris.

Palas Atenea, Louvre, Paris. (Photo credit: purolipan)

Se cuenta que la diosa Atenea tenía un espejo donde se miraba y estudiaba todas sus actitudes; pero un día, se le cayó de las manos y se rompió en muchos pedazos. Al ruido que el espejo produjo en su caída acudieron las ninfas de la diosa, recogiendo, cada una de ellas, un pedazo del espejo roto.

Al cabo de un tiempo, las hermanas servidoras de Atenea se dispersaron por el mundo, y cada cual se vanagloriaba de poseer el espejo de la diosa.

Pero un sabio que había recorrido varias comarcas, se quedó maravillado ante la posibilidad de que tuviera tantos espejos como ninfas la diosa Atenea. Y para saber la verdad interrogó a una de ellas:

-Dime, ninfa encantadora, ¿es verdad que posees el espejo de la diosa Atenea?

-Sí- contestó la candorosa doncella.

-¿Y cuántos espejos tenía tu señora? –objetó de nuevo el sabio altamente sorprendido.

-Uno solo.

Y, ¿cómo se explica que sean muchas las ninfas que se vanaglorian de tener el espejo de Atenea?

-No. El espejo de nuestra señora se hizo trizas un día que se cayó al suelo, y nosotras, afanosas de poseer algo de ella, tomamos cada cual un pedazo del espejo roto- replicó la joven.

-Así, pues, ¿lo que vosotras poseéis es un pedazo del espejo roto y no un espejo cada una? ¿No es así?

-Así es- respondió la ninfa algo sonrojada.

Y entonces, el sabio comprendió la elevada enseñanza que encerraba la leyenda, puesto que le hizo ver clara la verdad de las cosas.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Mitología

El alma, como tema de discusión

El Ángel Caído

El Ángel Caído (Photo credit: montuno)

En el trascurso de la humanidad, el alma ha sido el tema de discusión más complejo de todas las religiones y filosofías. Aquí pretendemos desligarnos de cualquier dogma religioso o corriente filosófica, y darle un reconocimiento más universal y a la vez cercano. A través de la mitología griega, se asentaba una civilización que hoy día nos ha dejado un legado hermoso en cultura, arquitectura, ciencia y, de un modo “sui generis”,  explicaban los fenómenos de la naturaleza cotidianos a través de los mitos y de la idea del alma para explicar el hombre.  Estos mitos van mucho más allá de cualquier asiento popular o carácter primario. Detrás del mito se esconde una Vía Superior para hacer comprensible esas actividades complejas llamadas vida. Por eso, surgió el concepto “alma” y que, de manera paulatina, ha ido evolucionando en todas las culturas hasta alcanzar el cenit espiritual.

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones Metafísicas

Los ritos funerarios y el alma

Hades.

Hades. (Photo credit: Wikipedia)

En la Grecia Antigua, un funeral era mucho más complejo que un enterramiento o una cremación del cuerpo. Se llevaban a cabo unos ritos que tenían la propiedad de ayudar al alma muerta en su tránsito del mundo de los vivos al mundo de los muertos. Del perfecto cumplimiento del ritual dependería la salvación del individuo, es decir, el alma no vagaría en una eterna angustia. Cuando el alma de Patroclo se pareció en sueños a Aquiles, le suplicó que  incinerase su cuerpo, ya que, al no haber sido enterrado, no podría cruzar el río que le separaba del Hades. Por lo tanto, el enterramiento era considerado necesario para llegar al Hades. El rito era un eslabón tan importante como el nacimiento, el matrimonio, porque los griegos consideraba  la muerte un nuevo status. Entre la separación del cuerpo (soma) y la incorporación al Hades, el alma permanecía en un periodo neutral, es decir, no formaba parte del mundo de los vivos ni del mundo de los muertos. Era muy común entre los griegos un cierto tiempo de demora a la hora de completar el rito, porque no podían aceptar que el alma de un ser querido se dirigiera al Hades inmediatamente. La historia de Sísifo, por ejemplo, ordenó a su esposa que se demorara todos los rituales funerarios tras su muerte, para poder persuadir a Perséfone de que le permitiera a regresar a la tierra de los vivos.

Los griegos establecían diferentes categorías entre los muertos para distinguir a las personas según su posición social: suicidas, niños, jóvenes y esclavos a menudos se enterraban, casi nunca se incineraban. Sólo las personas con una posición económica apropiada eran incineradas. En el caso de Áyax, tras suicidarse, al principio no fue incinerado ni inhumado, pero Ulises accedió a que fuera sepultado. En general, los suicidas no recibían ningún tipo de honores. En la Grecia de Platón, por ejemplo, permitía el enterramiento de los suicidas pero en tierras alejadas del mundo civilizado.

Si los niños y adolescentes, en general, eran considerados personas que no participaban un papel completo en la sociedad, para los esclavos tenían un protagonismo secundario a la hora de su muerte. Es cierto, sobre todo en Atenas, que el amo tenía la obligación de hacerse cargo del cadáver de su esclavo muerto, pero se ignora de sus ritos funerarios.

Se sabe que los niños, adolescentes y personas con una muerte prematura tenían una condición especial. Se pensaba que vagaban como fantasmas ocupando un lugar inferior en la vida ultraterrena. Así se desprende, en el caso de las almas de los niños, del mito sobre Gelo de Lesbos, que se creía que ésta había muerto durante la infancia y se había convertido en un fantasma que asustaba a los niños.

Datos de interés: El Óbolo de Caronte.

Esta costumbre consistía en colocar al difunto una moneda en la boca con la que pagar a Caronte al viaje a través de la laguna Estigia, que separaba el mundo de los vivos del de los muertos. La moneda tenía la misma función que el resto de objetos y alimentos que acompañaban al fallecido, los cuales le servían para pagar el viaje, subsistir en esta fase de impureza o hacer ostentación ante sus antepasados durante el período transitorio que precede a la eternidad.

Para ampliar más información: el suicidio en la Grecia antigua

Obra de referencia recomendada: EL CONCEPTO DEL ALMA EN LA ANTIGUA GRECIA

5 comentarios

Archivado bajo Antigua Grecia

Thymós, Noos y Menos: almas del ego

DSC00406 - Tempio E di Selinunte - Zeus ed Her...

DSC00406 – Tempio E di Selinunte – Zeus ed Hera – Ca. 450 a.C. – Foto G. Dall’Orto (Photo credit: Wikipedia)

En la tradición épica las partes principales del alma del ego eran el thymós, el noos y el menos. El modelo del alma más común en el texto homérico es el thymós. El thymós se encuentra activo sólo en el cuerpo despierto. Asimismo, el thymós puede impulsar a las personas a realizar una actividad determinada. Cuando Aquiles causa estragos entre los troyanos y se dirige al encuentro de Eneas, “su valeroso thymós impulsaba su ánimo”. El thymós se destaca, principalmente, por ser la fuente de las emociones y de los sentimientos. Héctor reprocha a Paris que no se una a la lucha expresando: “Loco, te equivocas al amacenar amargo rencor en tu thymós”.

Según las fuentes eruditas se creía que el thymós residía principalmente en el pecho, siendo el phrén su ubicación principal. Hera pregunta a Poseidón: “ ¿no siente el thymós de tu phrén piedad por los agonizantes troyanos?

En el momento de un desvanecimiento, el thymós se anula, pierde su energía, pero al despertar, el thymós recupera su incesante actividad. Por ejemplo, cuando Adrómaca se desvanece al ver cómo el cuerpo de Héctor es arrastrado por toda la ciudad, su recuperación se describe de la siguiente manera: “ Una vez que hubo recobrado el aliento y que su thymós volvió a concentrarte en su phrén…”

La cuestión es si el thymós abandona el cuerpo o de lo contrario se queda disperso por el cuerpo. Hay varios ejemplos que pueden interpretarse de las dos maneras:

Menelao se dio cuenta de que no estaba herido de gravedad, “el thymós volvió a concentrarse en su pecho”. Aquí alude una acción de dispersión de dicha energía que después vuelve a su lugar de origen.

Cuando Sarpedón se desvanece parece indicar un abandono del cuerpo ya que dice que el viento “devolvió la vida a la que había arrebatado su thymós”. Aquí el thymós se representa como una especie de aliento, o bien que dicho concepto podría haber sido influido por el concepto de la psiqué.

El noos, conocido también por nous, es la parte más intelectual. El nous es exclusivo del ser inteligente, de aquel que se conduce según un objetivo anteriormente fijado.  El noûs es una visión intelectual distinta de la visión sensorial, aunque en la literatura arcaica, en ocasiones, su sentido está más próximo a esta última. En este término se relacionan la facultad de pensar, la capacidad reflexiva y la meditación con la comprensión, la percepción e incluso con la memoria. Estos atributos son puestos en conexión con un pensamiento objetivo, con una forma de inteligencia divina. De ahí que en el griego posterior, sobre todo en escritos filosóficos, el nous se utilizara para designar la Inteligencia Suprema, el principio ordenador del universo.

Por ejemplo, haga lo que haga Patroclo “el noos de Zeus es siempre más poderoso que el de los hombres”

El noos se localiza siempre en el pecho, pero nunca se considera algo material y tampoco se contempla en su origen como un órgano del cuerpo. Por otra parte, Platón, Aristóteles, entre otros filósofos, desarrollan el concepto de nous de manera sobresaliente, destacando, sobre todo, su estatus divino.

El menos se utiliza para designar el ardor de un guerrero. Se localizaba bien en el pecho o en el thymós. También se localizaba en el phren.

Cuando un hombre siente menos en su pecho, o lo siente subírsele, pungente, a las narices, es consciente de un misterioso aumento de energía; la vida en él es fuerte, y se siente lleno de una confianza y ardor nuevos. En el calor de la batalla Heleno describe a Eneas y a Héctor la desesperada situación creada por Diomedes, porque “muestra todo su furor y ningún hombre puede competir con su menos”

Obra de referencia recomendada:

EL CONCEPTO DEL ALMA EN LA ANTIGUA GRECIA

Deja un comentario

Archivado bajo Antigua Grecia

Como dijo tan b…

Como dijo tan bien Epicteto: “No son las cosas lo que nos hace sufrir, sino la opinión que tenemos de las cosas”. El mundo es un flujo perpetuo, y somos nosotros quienes lo coagulamos, quienes solidificamos los fenómenos. En este sentido, el océano es real mientras que las olas son irreales. Tenemos que suprimir lo irreal, y lo real permanece.

2 comentarios

mayo 21, 2013 · 3:47 pm

La unificación del alma

La unificación del alma sólo existe en el centro de nuestro Ser, en el eje del péndulo que ya no está sometido a las oscilaciones del “si” y “no”

4 comentarios

Archivado bajo Reflexiones Metafísicas

La concepción del alma de los muertos en Homero

Hermes leading the spirits of heroes to the de...

Hermes leading the spirits of heroes to the depths of Hades, pencil drawing on paper, 22.5 x 31.3 cm, private property. (Photo credit: Wikipedia)

La creencia más extendida era que al morir las almas de los seres humanos, como si de un humo o sombras se tratasen, se desvanecían y se dirigían al Hades. Así se le conocía por la psiqué del individuo. Precisamente, Homero, en el canto XI de la Odisea, ofreció, aprovechando la visita de Ulises al mundo de ultratumba, una imagen muy exacta, que, con el paso del tiempo, condicionará posteriormente la que realizará Virgilio en el libro VI de la Eneida, que, a su vez, adaptada a las doctrinas cristianas, será recreada por Dante en la Divina Comedia. Básicamente, Homero detalla un lugar lúgubre y aciago en el que las almas, desprovistas de toda consistencia física, estaban confinadas y del que, si les fuera permitido, se evadirían.  El pasaje homérico relata la forma en la que las almas acudieron fugaces hacia Ulises con la esperanza de beber la sangre vigorosa y vital de Ulises que traía consigo tras realizar un cruento sacrificio de animales, por indicación de la maga Circe, tras hacer las correspondientes invocaciones y libaciones hacia los muertos.

Ulises se encuentra delante del alma del gran héroe Aquiles que le infunde ánimos diciéndole:

–          Ningún hombre es más feliz que tú, Aquiles, ni de los de antes ni de los de después. Pues antes, en vida, te honrábamos como a los dioses, y ahora, de nuevo, gobiernas poderosamente sobre los muertos.

Aquiles reponde contundemente la amarga desesperanza de las almas de los muertos:

–          No me consueles de la muerte, ilustre Ulises. Preferiría estar en la tierra y servir a un hombre pobre, sin muchos medios de vida, que ser el señor de todos los consumidos.

En definitiva, las almas (Psiqué) carecen de solidez y firmeza al estar desprovistas de la vida, y sienten su reclusión en el Hades como una especia de condena perpetua.

Todo este imaginario escatológico recreado por Homero fue el más aceptado por la mentalidad griega, poco o nada preparada para entender, como sostenía Pitágoras, que el alma, lejos de perder su consistencia, tenía la posibilidad de renacer y volver a vivir una vida integrada en otro cuerpo.

De todos los elementos del alma sólo la psiqué continúa presente en la vida ultraterrena y representa al individuo. Cuando la psiqué muere ya no regresa más a la vida. Tras la muerte, sin embargo, el muerto se presenta no sólo como psiqué sino como un eidôlon. Las descripciones del eidôlon sugieren que los griegos creían que el alma del muerto tenía la apariencia del ser vivo, y describían las acciones físicas de las almas de los muertos de dos formas contradictorias: pensaban simultáneamente que las almas del muerto se movían y hablaban como un ser vivo y que el alma de los muertos no podía hablar o moverse y en su lugar chillaba y revoleteaba de un lado a otro.

Dos pasajes sobre el significado de eidôlon dará vigor al término citado: por un lado, después de que Apolo alejara a Eneas del templo para que fuera curado de sus heridas tras su lucha con Diomedes, “fabricó un eidôlon a imagen y semejanza de Eneas”; por otro lado, Atenea envía a Penélope un eidôlon hecho a imagen y semejanza de Iftima. De estos ejemplos se desprende que un eidôlon en un ser con idéntico aspecto al de una persona y confirma el hecho de que para los antiguos griegos los muertos tenían el mismo aspecto que los vivos.

La psiqué también abandona el cuerpo durante un desvanecimiento y otras clases de inconsciencia y regresar al cuerpo. La psiqué no puede permanecer en un cuerpo muerto, y persigue una vida de ultraterrena.

¿Qué función tiene la psiqué cuando una persona está viva? En ese estado, la psiqué se encuentra presente sólo de forma pasiva.

Se ha dicho que en Homero la psiqué se encontraba situada en la cabeza, incluso los términos psiqué y “cabeza” son a veces intercambiables. Mentor describe a los pretendientes  de Penélope de “arriesgando sus cabezas”. En el prólogo de la Ilíada, el poeta habla de la cólera de Aquiles al enviar a muchos psiqué al Hades. La expresión es utilizada de nuevo más tarde, aunque entonces el poeta usa “cabezas” en vez de “almas”. No obstante, resulta obvio que el hecho de que cabeza y psiqué se utilicen a veces de forma intercambiable no lleve a la conclusión de que la psiqué estuviera localizada en la cabeza. Se cree que ambas representaran la misma cosa, es decir, la totalidad de la persona.

Las almas de los muertos se muestran que son incapaces de hablar con normalidad. Hay diversidad de pasajes donde se refleja muy bien esta naturaleza del alma: las almas de los pretendientes emiten los mismos sonidos mientras son guiados por Hermes hacia los infiernos, y por esa razón fueron comparados con murciélagos. Sófocles les atribuye un sonido diferente cuando escribe: “aquí llegan los zumbidos del enjambre de los muertos”. Este sonido miserable que emiten las almas de los muertos es sin duda producto de su imposibilidad de hablar. Hesiodo llama a la muerte “la que hurta la voz”

En definitiva, Psiqué y eidôlon están conectadas al inframundo de Homero. Tras la muerte de Patroclo, se aparece a Aquiles tal y como era cuando vivía; y durante todo el tiempo en que está en contacto con él, habla a Aquiles como lo haría una persona normal. Sólo cuando termina el diálogo desaparece chillando.

3 comentarios

Archivado bajo Antigua Grecia