Archivo mensual: agosto 2013

El alma en Epiménides

EpimenidesEpiménides era de Cnosos (Creta) y había crecido a la sombra del palacio de Minos. Fue considerado uno de los Sabios de la Grecia Antigua junto a Tales de Mileto. Se dice que había dormido durante cincuenta y siete años en la caverna de Zeus y, al despertar, empezó a practicar el arte de curar, a poseer poderes adivinatorios, a ejercer de sacerdote purificador y adquirió una sabiduría hacia lo oculto. Continuando con la versión de su longevo sueño, hay un texto de Máximo de Tiro que expresa que en ese largo sueño, Epiménides adquirió dicha sabiduría porque su alma habría viajado hacia los dioses y habría encontrado la Verdad (Alétheia) y la Justicia (Díke). Cabe destacar que fue un largo soñar (ónar) y no un mero dormir (hypnos) ya que en sueños conversó con los dioses y habló con Alétheia (Literalmente la palabra significa “aquello que no está oculto“, “aquello que es evidente“, lo que es verdadero) y Díke (la personificación de la justicia).

Se recogen testimonios de su época que destacan que Epiménides tenía capacidades para separar su alma del cuerpo. Esta facultad valdría para explicar  sus aprendizajes y encuentros con el más allá de lo físico. Además, se consideró un gran ayunador que vivía exclusivamente de un preparado vegetal que solía almacenar en la pezuña de un buey . Dicha dieta estaba relacionada con su prodigiosa longevidad de 157 años  y con su conocimiento profundo de plantas y raíces.

Otra peculiaridad de su leyenda fue que después de su muerte se observó que su cuerpo estaba cubierto de tatuajes, con misteriosas letras grabadas. Los griegos solamente recurrían al tatuaje para marcar a sus esclavos, por lo que se pensó que era una señal de su consagración de Semi-Dios, o bien lo atribuyeron a la influencia directa de Tracia, donde se tatuaban a las personas más distinguidas, en especial a los chamanes.

Para terminar, Epiménides también prestó un servicio a la comunidad, tanto en Atenas como en Creta, desvelando crímenes ignorados, reconciliando todo tipo de conflictos sociales y políticos a través de la discreción y la prudencia.

Obra de referencia: Los filósofos presocráticos (GRANDES OBRAS CULTUR)

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El periódico de…

El periódico de ayer es hoy viejo, pero Homero resulta joven cada día.

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agosto 21, 2013 · 11:14 am

Dioses de la mitología griega

Un recorrido por el pensamiento griego a través de la mitología.

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agosto 20, 2013 · 10:33 am

El alma en Tales de Mileto

Tales de Mileto

Tales de Mileto

Tales de Mileto no escribió ningún libro por lo que su sabiduría estaba ligada a una tradición oral. Fue el primero de los sabios de su época, en pleno siglo VI a.C. Fue el primero en predecir un eclipse solar y el primero en cuestionarse sobre el principio de las cosas, acerca de la naturaleza y sus fenómenos. Tale dijo que el principio (denominado arché) de todas las cosas es el agua. También, investigó las crecidas del Nilo y midió la altura de la gran pirámide egipcia, mediante un cálculo matemático sobre su sombra. Filósofo, investigador, matemático, astrónomo, Tales abarcó además las cuestiones divinas, buscando un principio único al universo. La célebre frase del pensador “todo está lleno de dioses” expresa  que hay algo divino inmerso entre nosotros, un elemento común que activa a la materia en su proceso natural de movimiento, por lo que concebiría al alma como un movimiento, una “energía” manifestada en el comportamiento de la materia. Recordemos, que la psyché etimológicamente significa “soplo, hálito”. Sin embargo, lo que parecía indicar Tales es que en todas las cosas existía un palpitar, que alrededor nuestra pululaban energías o dioses, efluvios naturales que investigar y observar.

En suma, al no ver en ese periodo una clara distinción entre lo material y lo divino, Tales aportaría una nueva visión del universo, como algo animado, energético, en el que detrás de cada materia había un alma infiltrada.

Obra recomendada:

Los filósofos presocráticos (GRANDES OBRAS CULTUR)

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El mito de los Titanes

English: King of the Gods, Zeus, at the Getty ...

English: King of the Gods, Zeus, at the Getty Villa. Roman, Italy, A.D. 1 – 100. (Photo credit: Wikipedia)

En un texto órfico, la transmigración del alma aparece como un castigo a través del mito de los Titanes: por un lado, los seres humanos proceden de dioses (los Titanes y Dioniso lo son) con una parte inmortal, divina; por otro lado, de la tierra, mortal y corruptible, el cuerpo. Pero su alma, antes del propio origen de la especie, había sido contaminada por el crimen de los Titanes, un crimen que deja huella en la naturaleza humana una parte de la “naturaleza titánica”, esto es, de la soberbia de sus antecesores, y que debía ser expiado. El alma tiene que liberarse del peso de su parte criminal. En consecuencia, el ingreso del alma en un cuerpo, la expiación y la liberación a la muerte de éste se repiten varias veces, en un proceso muy largo, en el que el alma es alojada sucesivamente en cuerpos que son para ella como una sepultura. Por eso, la metempsicosis para los órficos es la transmigración de alma desde el otro mundo a éste y de un cuerpo a otro, hasta que expiadas sus culpas, en el Hades y en este mundo, pueda lograr su liberación.

Los órficos afirman que el alma es divina, inmortal y poseedora de sus facultades: memoria, inteligencia, voluntad. Es más, sólo está verdaderamente viva cuando muere el cuerpo y se libera de él. En suma, el alma está como muerta mientras se encuentra en el cuerpo, ya que su verdadera vida se desarrolla en el Hades y por ello se puede afirmar que el cuerpo es como su sepultura.

Según el mito Dioniso es hijo de Zeus y Perséfone, antes de que esta se convirtiera en reina del Hades. El pequeño creció en Creta, protegido por los mismos guardianes que habían guardado a Zeus de los ojos de Cronos. Pero los Titanes, enemistados con Zeus, esperaron a que los guardianes descansaran para atraer al pequeño con juguetes dorados. Cuando los Titanes se abalanzaron sobre él el pequeño intentó defenderse tomando la forma de diversos dioses y animales pero terminaron por despedazarle y devorar su carne cruda. Atenea interrumpió el espantoso banquete justo a tiempo para rescatar el corazón del pequeño, lo encerró en una figura de yeso en la que insufló vida y así Dioniso se hizo inmortal. Zeus, preso por la ira, mató a los Titanes con sus rayos. Según el mito de las cenizas nació la especie humana, que es una mezcla de la parte terrena de los Titanes y la parte divina de Dioniso.

Este mito parece ser la piedra angular de los misterios órficos. La dualidad del alma, la parte divina que está manchada por las cenizas de un crimen y que tiene que purificarse para poder volver con la divinidad incluso a través de algunas metempsicosis o reencarnaciones. Para los órficos el cuerpo es un envoltorio para el alma, una prisión de la que debe liberarse. En recuerdo del crimen de los Titanes los órficos no derramaban sangre de ningún ser vivo ni se alimentaban de carne.

Los misterios de Eleusis al culto de Deméter y Perséfone, muy populares en época clásica y romana, están claramente influenciados por los misterios de Orfeo sobre la eternidad del alma. Si bien lo que más conocemos de estos ritos eleusinos, que también ahondan sus raíces muy atrás en el tiempo, es de época tardía y ya habían perdido parte de su significado original.

Alrededor del mito se formó la teología órfica. De su descenso a los infiernos en búsqueda de Eurídice trajo el misterio que permitía a los iniciados evitar los obstáculos y las trampas que esperan al alma después de la muerte.

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