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Thymós, Noos y Menos

sEn la tradición épica las partes principales del alma del ego eran el thymós, el noos y el menos. El modelo del alma más común en el texto homérico es el thymós. El thymós se encuentra activo sólo en el cuerpo despierto. Una cualidad del thymós es que puede impulsar a las personas a realizar una actividad determinada. Por ejemplo, cuando Aquiles causa estragos entre los troyanos y se dirige al encuentro de Eneas, “su valeroso thymós impulsaba su ánimo” (XX 174). El thymós se destaca, principalmente, por ser la fuente de las emociones y de los sentimientos. Por ejemplo, Héctor reprocha a Paris que no se una a la lucha expresando: “Loco, te equivocas al almacenar amargo rencor en tu thymós” (VI- 326).

Según las fuentes eruditas se creía que el thymós residía principalmente en el pecho, siendo el phrén su ubicación principal. Hera pregunta a Poseidón: “ ¿no siente el thymós de tu phrén piedad por los agonizantes troyanos? (VIII. 202).

En el momento de un desvanecimiento, el thymós se anula, pierde su energía, pero al despertar, el thymós recupera su incesante actividad. Por ejemplo, cuando Adrómaca se desvanece al ver cómo el cuerpo de Héctor es arrastrado por toda la ciudad, su recuperación se describe de la siguiente manera: “ Una vez que hubo recobrado el aliento y que su thymós volvió a concentrarte en su phrén…” (XXII.475).

Por otra parte, el término vacila y el thymós  parece que abandona el cuerpo o de lo contrario se queda disperso por el cuerpo. Hay varios ejemplos que pueden interpretarse de las dos maneras:

  1. Menelao se dio cuenta de que no estaba herido de gravedad, “el thymós volvió a concentrarse en su pecho” (IV. 152). Aquí alude que hubo una acción de dispersión de dicha energía que después volvió a su lugar de origen.
  2. Cuando Sarpedón se desvanece parece indicar un abandono del cuerpo ya que dice que el viento “devolvió la vida a la que había arrebatado su thymós” (V. 697 s.). Aquí el thymós se representa como una especie de aliento (sin identificarse con la psiqué), aunque   dicho concepto podría haber sido influido por el concepto de la psiqué.

El nous es intuición o aprehensión inmediata y tiene un doble objeto: a) el Uno, y b) él mismo. En el nous existen las Ideas, no sólo de clases, sino también de individuos, aunque toda la multitud de las Ideas está contenida en el nous indivisiblemente. Pero una marca distintiva y exclusiva del nous es que el Uno está por encima de toda multiplicidad. Otro rango a subrayar es que el nous es eterno y atemporal, porque su estado de beatitud no es algo que adquiera, sino perpetua posesión. Goza, pues, el nous de aquella eternidad de la que el tiempo es solamente un remedo. El nous conoce todas las cosas juntas, simultáneamente, puesto que no tiene ni pasado ni futuro sino que lo ve todo en un eterno presente. El  nous es el alma del mundo: incorpórea e indivisible. Constituye el vínculo entre el mundo suprasensible y el mundo de los sentidos, y así no sólo está orientada hacia arriba, hacia el nous, sino también hacia abajo, hacia el mundo de la naturaleza. El nous escapa a todo pensamiento, no podemos llegar ni a imaginarlo, pues surgiría lo opuesto, lo múltiple. En síntesis, el nous es la forma primera y más intensa de unidad después del Uno, y refleja la unidad pura y absoluta.

En Homero, el  nous es la parte más intelectual. El nous es exclusivo del ser inteligente, de aquel que se conduce según un objetivo anteriormente fijado.  El noûs es una visión intelectual distinta de la visión sensorial, aunque en la literatura arcaica, en ocasiones, su sentido está más próximo a esta última. En este término se relacionan la facultad de pensar, la capacidad reflexiva y la meditación con la comprensión, la percepción e incluso con la memoria. Estos atributos son puestos en conexión con un pensamiento objetivo, con una forma de inteligencia divina. De ahí que en el griego posterior, sobre todo en escritos filosóficos, el nous se utilizara para designar la Inteligencia Suprema, el principio ordenador del universo. Hay que distinguir que  el «alma» es un principio «vivificante» mientras que el nous es un principio «pensante».

Por ejemplo, haga lo que haga Patroclo “el noos de Zeus es siempre más poderoso que el de los hombres” (XVI. 668)

El noos se localiza siempre en el pecho, pero nunca se considera algo material y tampoco se contempla en su origen como un órgano del cuerpo. Por otra parte, Platón, Aristóteles, entre otros filósofos, desarrollan el concepto de nous de manera sobresaliente, destacando, sobre todo, su estatus divino. Para la escuela filosófica el nous sería el componente imperecedero y trascendente.

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Anaxágoras (Wikipedia)

Para Anaxágoras es un principio organizador y de animación del universo. Platón distinguió un “Nous” cósmico de la razón común. Para él es la intuición intelectual más elevada sin necesidad de argumento. Aristóteles lo consideró una facultad involucrada en la adquisición de conocimientos en general. Él distingue el “Nous poietikos” (la razón activa) del “Nous pathetikos (la razón pasiva). Los Oráculos Caldeos lo consideran como el “Hijo o Intelecto paterno” que retiene los inteligibles del Dios Padre e introduce la sensación en los mundos. Plotino consideró al “Nous” (la mente divina, el Logos, la razón) como un principio casi absoluto y como la primera emanación del Uno. La hipóstasis derivada del Nous es el Alma del Mundo.

El menos se utiliza, principalmente, para designar el ardor de un guerrero. Se localizaba bien en el pecho o en el thymós. También se localizaba en el phren. Cuando un hombre siente menos en su pecho es consciente de un misterioso aumento de energía; la vida en él es fuerte, y se siente lleno de una confianza y ardor nuevos. En el calor de la batalla Heleno describe a Eneas y a Héctor la desesperada situación creada por Diomedes, porque “muestra todo su furor y ningún hombre puede competir con su menos” (VI. 101)

Para ampliar más información sobre el tema, os remito al siguiente enlace: Epifanía de Atenea

Obra de referencia recomendada:

EL CONCEPTO DEL ALMA EN LA ANTIGUA GRECIA

Enlace de interés:

Este artículo fue traducido al francés el 29 de abril de 2021 en: EURO-SYNERGIES

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El alma de las plantas y los animales en la Grecia antigua

Aristóteles

Aristóteles

El corpus filosófico del pensamiento griego, en concreto de Aristóteles, se basaba en la idea de que el alma inferior es el alma “vegetativa” a cuyo dominio están limitadas las plantas. A ella se deben la nutrición, el crecimiento, la procreación y el marchitarse. Superior a ésta es el “alma sensitiva”, que distingue al animal de la planta; sus “facultades” se refieren al movimiento local, a las percepciones de los sentidos y, con ello, a la representación y al apetito. Para esta distinción capital entre planta y animal, se apoya Aristóteles en el hecho de que la planta no tiene ninguna unidad íntima y no posee ningún órgano central, mientras que para los animales y los hombres este órgano es el corazón.

La cúpula de la sabiduría griega consideraba que de todos los seres vivos, inferiores y superiores, el más elevado y el más peculiar es el hombre. La causa de su indudable superioridad sobre todas las demás criaturas radica, sin duda, en la facultad intelectual, en el espíritu, denominado Nous (el espíritu), o sea, la tercera y superior forma del alma, que en la realidad empírica se da siempre en unión de las otras dos inferiores. Mientras que el alma animal nace y muere con el cuerpo, el espíritu, por el contrario, preexiste desde toda la eternidad y, viniendo de fuera, penetra en el cuerpo, es decir, en el esperma masculino, en el momento de la procreación o durante ella y se aparta después de la muerte, totalmente incontaminado, del cuerpo y del alma animal. Este espíritu está libre de todo sufrimiento y no es influido por el cuerpo ni por el alma animal. Su actividad consiste esencialmente en el puro pensar.

Por otra parte, si comparamos el alma animal con el alma humana descubriremos que para los griegos antiguos las dos almas tenían mucho en común. Por ejemplo, la psiqué se menciona en Homero cuando Eumeo mata a un cerdo para Ulises y Homero detalla: “la psiqué lo abandonó”(La Odisea, XIV). Sin embargo, no se hace mención de que esta psiqué se dirigiera al Hades. Después del animal mencionado por Homero, el único animal que en la poesía antigua se dice que posee una psiqué es la serpiente. Hesíodo describe el cambio de piel de una serpiente con las palabras “sólo la psiqué permanece” y Píndaro menciona la psiqué dos veces en el caso de la muerte de una serpiente.

animalesEl Thymos (la fuente de las emociones y de los sentimientos) si que se asocia a muchos animales, como bueyes, cerdos, caballos, lobos, corderos, entre otros, en la obra homérica de La Ilíada y La Odisea. En la mayoría de los casos, el Thymós se nombra en el momento de la muerte, no existiendo diferencia alguna entre la descripción de la muerte de un animal y la muerte de un hombre.

Como ya hemos detallado en líneas anteriores, no se atribuye Nous a los animales. Era muy corriente asociar un Menos (la parte del alma relacionada con la valentía, el ardor de un guerrero, la fuerza innata)  a una pantera y a un león, a mulas, a un jabalí, a caballos, entre otros. Para ampliar más información detallada de lo que es el Nous, Thymos y Menos os remito a su enlace correspondiente de este mismo blog. Es fundamental discernir las partes del alma.

Por otra parte, en tiempos post-homéricos, la doctrina de la metempsicosis volvió a asignar una psiqué a los animales y creó la palabra empsico (lo que contiene una psiqué) para hacer referencia a seres vivos. Es curioso destacar que Empédocles creía que la carnicería sacrificial equivalía a un asesinato y en sus escritos las almas humanas de las víctimas sacrificiales protestaban por la muerte que les aguardaba. Sin embargo, según Yámblico (Vida de Pitágoras), Pitágoras negaba un alma humana en los animales sacrificiales. Asimismo, Pitágoras pensaba que en la cadena de las reencarnaciones la psiqué también se introducía en las plantas. Empédocles apoyó esta misma idea y prohibió la masticación de hojas de laurel, planta que él consideraba la forma más elevada de las encarnaciones vegetales, defendiendo incluso que él mismo había sido un arbusto en una existencia anterior.

Obras de referencias recomendadas:
EL CONCEPTO DEL ALMA EN LA ANTIGUA GRECIA
Iliada (B. CLÁSICA GREDOS)
Odisea: 62 (Letras Universales)
068. Odas y fragmentos (Olímpicas. Píticas. Nemeas. Istmicas. Fragmentos) (BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS)

 

 

 

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