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El origen de las religiones

A comienzo del siglo III, el obispo de Roma Hipólito cita 32 sectas cristianas en competencia. Según el obispo Epifanio de Salamina, en su Panarion, escrito en el siglo IV, son 80 herejías, entre las que cuenta 20 sectas precristianas. A falta de un poder político que le permitiera obrar de una manera más contundente, la Iglesia preconstantiniana, que se tenía por ortodoxa, solo podía atacar verbalmente a los herejes.

Lo curioso es que la mayoría de esos ataques no eran con razonamientos teológicos, ni siquiera prácticos, se conformaban con una larga retahíla de insultos encadenados sin orden ni concierto. Entonces, ¿de dónde vienen tantas sectas, algunas precristianas, si la tradición nos dice que la Iglesia proviene directamente de los apóstoles? ¿Será posible que el cristianismo como idea fuese anterior al tiempo que se dice que vivió Jesucristo? Veremos algunas indicaciones sobre el tema.

Cabe destacar, dentro de las civilizaciones antiguas, que el cristianismo comparte creencias y ritos con otras religiones del pasado. Analizaremos algunas muy ligadas al cristianismo.

Mitraísmo:

El origen del mitraísmo puede remontarse al II milenio a. C. El nombre de Mitra es mencionado por primera vez en un tratado entre los hititas y los mitaníes escrito hacia 1400 a. C. Se destaca por ser una religión mistérica muy difundida en el Imperio romano entre los siglos I y IV d. C.

Las analogías con la religión cristiana son: la primera de ellas es que la madre de Mitra era virgen, llamada Madre de Dios; la siguiente es aquella que hace referencia a que Mitra nació en una cueva el 25 de diciembre y los pastores fueron los primeros en adorarlo. Le ofrecieron oro y esencia. Por otra parte, también Mitra era hijo del dios único Ahura Mazda, que lo envió a la tierra para redimir a la humanidad de sus pecados con su sacrificio. Después de enseñar en la tierra, fue muerto y sepultado, y resucitó al comienzo de la primavera y ascendió a los cielos.

Los mitraístas se bautizaban, comulgaban con pan y vino y creían en la resurrección, en el cielo y en el infierno. Solo en este culto, en la gnosis y en el de la Iglesia cristiana,  se unen el bautismo con la imposición de un signo en la frente. El día sagrado era el domingo. Mitra también recibía los apelativos de “La Luz”, “El Salvador”, el “Buen Pastor”, el “Mensajero de la Verdad”, el “hijo de Dios”, el “Redentor”, el “Cordero de Dios”. Fue enterrado en una tumba y después de tres días resucitó. Mitra fue asociado con el León y el Cordero.

El mitraísmo se representaba con una cruz en un círculo. Es curioso que los atributos del pater,  máximo nivel de iniciación en el mitraísmo, eran el gorro frigio, la vara y el anillo, muy similares a la mitra, el báculo y el anillo de los obispos cristianos, que son también llamados padres. Por último, el mitraísmo era un culto cerrado, con agrupamientos exclusivos y secretos como los cristianos de los primeros siglos.

Jesús con el disco solar, fresco del Juicio Universal (1320), de Pietro Cavallini

A continuación, analizaremos todos los nombres de Cristo que ha habido a lo largo de las civilizaciones y de sus mitologías. No sólo Mitra tuvo una concordancia con Jesucristo, aquí otros ejemplos de diferentes culturas y civilizaciones:

  1. HORUS (Egipto)
  • Nació de la Virgen Isis el 25 de diciembre en una cueva.
  • El parto de Isis fue anunciado por una estrella y fue atendida por tres hombres sabios.
  • Fue “bautizado” a los 30 años.
  • Al hombre que bautizó a Horus se le llamaba Anup “El Bautista”.
  • Horus tenía 12 discípulos.
  • Llevó a cabo muchos milagros.
  • Caminaba sobre las aguas.
  • Horus fue crucificado y enterrado. Resucitó después.
  • Se le conocía también como “La Luz”, “el Mesías”, “el ungido de Dios”, “el hijo del Hombre”, “el buen pastor”.
  1. KRISHNA (India)
  • Nació de una Virgen llamada Devaki.
  • Su padre fue carpintero.
  • Su parto fue asistido por Ángeles, pastores y hombres sabios que le entregaron como regalo oro, mirra e incienso.
  • Fue perseguido por un tirano que asesinó a miles de niños.
  • Resucitó a muertos y curó a leprosos.
  • Predicaba en parábolas enseñando la caridad.
  • Se transfiguró frente a sus discípulos.
  • Fue crucificado en un árbol.
  • Después de muerto, se puso en pie y ascendió a los Cielos.
  • Conocido como “el Redentor”, “el señor de los Señores”.
  1. ATTIS (Frigia)
  • Nació de la virgen Nana un 25 de diciembre.
  • Fue crucificado en un árbol para la salvación de toda la humanidad.
  • Fue enterrado pero resucitó al tercer día encontrando su tumba vacía. Resucitó un 25 de marzo.
  • A sus discípulos los bautizó con su sangre, de tal modo que sus pecados fueron lavados.
  • Denominado como “Buen Pastor”, “El Supremo Dios”, “El Unigénito Hijo de Dios”.
  1. DIONISIO (Grecia)
  • Nació de una virgen un 25 de diciembre y en un pesebre.
  • Realizó una procesión triunfal montado en un burro.
  • Transformó agua en vino.
  • Dio de comer alimento sagrado a sus seguidores y recibieron así el cuerpo de Dios.
  • Resucitó entre los muertos un 25 de marzo.
  • Es identificado con el símbolo del carnero y el cordero.
  • Denominado como “Rey de Reyes”, “el Redentor”, “el Alfa y el Omega”, “El Salvador”

Debo aclarar de manera enérgica que lo expuesto en líneas anteriores sobre el paralelismo de muchos dioses con la figura de Jesucristo no es firme ni precisa,  puesto que la mitología vacila a la hora de consultar las fuentes. Por ejemplo,  con las fechas del nacimiento, como es el caso de Krishna: se considera su nacimiento el 5 de septiembre. De hecho ese día es de fiesta nacional hindú. Pero también la fecha exacta del nacimiento de Jesús de Nazaret aún es muy debatida. La mayoría de historiadores se inclina por creer que la celebración del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno (natalis invicti Solis), adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo d. C. para permitir la conversión de los pueblos paganos.

Según la fuente consultada, el 25 de diciembre ya estaba establecido desde hacía mucho tiempo como el del nacimiento del Sol Invicto en el Imperio Romano, cuando el papa Liberio lo decretó como día del natalicio de Jesús en 354 d. C (siglo IV); es decir, varios siglos después de la ejecución del nazareno y de la muerte de sus apóstoles. La Iglesia Católica adoptó esa fecha de la antigua religión grecorromana para captar la atención de los paganos sobre la figura central del cristianismo pero sin ningún fundamento histórico. Se trataba de una fecha muy reverenciada por los paganos y establecida desde hacía siglos. La Iglesia lograba así introducir la navidad sin cambiar las costumbres festivas de los paganos. Las iglesias anglicanas, evangélicas y rumanas mantienen también esa misma fecha del 25 de diciembre como la del natalicio de Jesús pero fueron simples escisiones de la católica en siglos posteriores. Las iglesias ortodoxas y otras orientales celebran la Navidad el 7 de enero sólo porque mantienen todavía el calendario juliano (que data del 46 a.C cuando lo instituyó Julio César) pues se oponen al modificado por el papa Gregorio XIII, quien ajustó el calendario anterior en 1582 para evitar el desfase de los equinoccios y solsticios por un exceso de años bisiestos que el calendario juliano no tenía en cuenta, pero en realidad, se trata de la misma fecha histórica.

No obstante, todas las civilizaciones, cada cultura, con su asiento religioso, están unidas entre sí a la hora de tener muy presente una figura que represente los valores y creencias de una religión. Otra de las religiones que guardaba similitudes con el cristianismo era el gnosticismo, movimiento filosófico-religioso del siglo I a. C.  Sus libros van desde los Hechos de los apóstoles, el apocalipsis, varios evangelios, por destacar algunos. El fin del gnosticismo era procurar la salvación del espíritu a través del conocimiento no mediante un ceremonial. Los sacramentos gnósticos son varios, destaca, por ejemplo:

  1. El bautismo: símbolo de admisión de la comunidad.
  2. La unción: se celebraba junto con el bautismo. Se ungía varías partes del cuerpo
  3. El “sello”: marcaban el lóbulo de la oreja derecha de los fieles como signo de pertenencia a Cristo.
  4. La eucaristía: como la representación de la carne y la sangre de Cristo.

Para los gnósticos, Cristo no vendría a salvar a la Humanidad del pecado, sino a revelar a los hombres su origen divino y que puedan alcanzar su salvación.

Al parecer, Apolonio de Tiana, que nació el año IV a. C. fue concebido tras un sueño místico de la madre, anduvo entre los pobres predicando la justicia, expulsó a demonios, resucitó muertos, fue condenado a muerte y sus seguidores dicen que resucitó. Hasta el siglo V su reputación se mantuvo viva incluso entre los cristianos.

El erudito bíblico Bart Ehrman  describe a Apolonio de Tiana en la introducción a su libro sobre el Nuevo Testamento:

Aún antes de nacer, se sabía que sería alguien especial. Un ser supernatural le informó a su madre que el hijo que ella iba a dar a luz no sería un simple mortal, sino un ser divino. Él nació de un milagro, y se convirtió en un joven inusualmente precoz. Como adulto, dejó su hogar y emprendió su ministerio de predicación, implorando a sus escuchas a vivir, no por lo material del mundo, sino por lo espiritual. Reunió un número de discípulos a su alrededor, quienes se convencieron de que sus enseñanzas eran de inspiración divina, esto debido a que él mismo era un ser divino. Él lo demostró realizando muchos milagros, curando enfermos, expulsando demonios, y reviviendo muertos. Pero al final de su vida él despertó cierta oposición, y sus enemigos lo entregaron a las autoridades Romanas para que fuera juzgado. Aun así, luego de dejar este mundo, retornó para encontrarse con sus seguidores y convencerlos de que no estaba muerto, sino viviendo en un reino celestial. Tiempo después, algunos de sus discípulos escribieron libros sobre él.

Reflexión personal

El hombre siempre ha estado bajo una nube de interrogantes, de dudas, de crisis, que gira en torno a un sistema de mitos y creencias cuya principal función es canalizar la fe, la esperanza y la alegría. Sin embargo, siempre queda en la mente una nube llamada “misterio de la vida” que se queda depositada como semilla y que va ligada a nuestras vidas como una sombra inherente. Quiero destacar que el propósito de cada uno de nosotros  es  indagar en nuestro ser más íntimo y  personal, no dejar como evidencias claras y rotundas que las religiones sean nuestra única respuesta a nuestros pensamientos y direccionen nuestras vidas con leyendas imprecisas, con profetas transfigurados en cada civilización y con mitos remedados que retornan en cada cultura. De esta manera, mi enfoque ha sido siempre el de intentar comprender el posicionamiento del hombre en el universo, su relación directa con la divinidad, el contacto con nuestro Yo superior y la apertura hacia unas dimensiones que van más allá de lo tangible. Éstas y otras cuestiones van más allá de los dogmas, credos y leyes, pudiendo encontrar las respuestas (si algún día dejamos de leer la cartilla del parvulario llamada sistema de religiones) en nuestro interior, concretamente, en esa llama divina, eterna, enérgica que nos envuelve a todos. Me quedo, para cerrar líneas, con lo que escribió el poeta inglés William Blake: «ver un mundo en un grano de arena, un cielo estrellado en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de su mano y la eternidad en una hora». He ahí la gloria: sumergirse en aquella Energía bienhechora que nos llena de sentido y alegría.

En definitiva, las religiones, sean cual sean sus orígenes, son cosas de grupos y sociedades donde el hombre queda totalmente estructurado. La religión que hay que profesar es la de la aspiración hacia el reino de la libertad, donde se colocará de nuevo al individuo en la fuente original de la vida. El único viaje espiritual es individual y no puede estar organizado ni estructurado y no sólo hay un camino, aunque todos tenemos el mismo destino. Como dijo Buddha: Al igual que la vela no puede arder sin fuego, el hombre no puede vivir sin vida espiritual.

Enlaces sobre el tema:

Libros recomendados:

  1. Cristianismo primitivo y religiones mistéricas (Historia. Serie Mayor)
  2. Constantino. El Grande (Tiempo De Historia)
  3. Historia de las religiones (td)
  4. Los misterios: Religiones orientales en el Imperio Romano (Crítica/Arqueología)
  5. Las mascaras de dios, t.4: mitologia creativa
  6. Las grandes herejías de la Europa cristiana (Fundamentos)
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Chrónos, ¿el tiempo existe?

animasmundi_chronosAión es el dios de la eternidad al que no le hace falta devorar nada para ser eterno, es a la vez niño y anciano, el dios generoso y satisfecho que tiene sentido en sí mismo, el dios que no contempla los objetivos ni los planes sino que nos invita a la acción con valor por sí misma. Hay que destacar que el dios Aión no es ningún dios genético. Siempre está. No nace, no es originado, sino originario. No tiene que sublevarse contra nada y no tiene que comerse nada para ser eterno, tan solo da. En otras palabras, Aión es la eternidad.

Por otra parte, basándonos en las palabras de Antonio Campillo, al Tiempo, Chrónos, se le considera como la suma actual de todos los ahoras o instantes y como la suma virtual (en potencia, esto es, no llevada a término nunca) de esos mismos instantes o ahoras. Es a la suma actual o simultánea a la que acabará por dársele el nombre de Aión, y es a la suma virtual o sucesiva a la que acabará por dársele el nombre del Chronos.Si la suma sucesiva es infinita, y por tanto innumerable, sin principio ni fin, los antiguos filósofos se preguntaron varias cuestiones: ¿cómo puede darse una simultaneidad de la eternidad en acto? ¿Qué relación de semejanza y diferencia mantiene entre sí las dos infinitudes o eternidades: la infinita o eterna simultaneidad y la infinita o eterna sucesión?(Aión, Chronos y Kairós: la concepción del tiempo en la Grecia Clásica). Este es el gran problema que se encontraron los filósofos de la antigua Grecia, siendo para  los científicos actuales un rompecabezas aún por resolver.

El tiempo es complejo, ambiguo y a la vez relativo. Es decir, pensamos en el tiempo como un río que abarca del nacimiento a la muerte, pero en realidad, de lo que nos percatamos es de lo cambios que observamos, por eso recurrimos al concepto del tiempo. El tiempo es tan complejo que hay opiniones diversas sobre el tema: muchos científicos piensan que el tiempo es una ilusión pura y no existe; otros, piensan que el tiempo existe; y, a la vez, hay otros científicos que tienen dudas.

Vayamos por parte: Heráclito decía que el sol es siempre el mismo, y sin embargo es nuevo cada día. Afirmaba que lo eterno es a la vez instantáneo. También destacaba que lo más viejo es a la vez lo más joven y que el mundo entero está comenzando a cada instante. En definitiva, la suma sucesiva es infinita, sin principio ni fin.

Pero, la cuestión es: ¿Por qué se da simultaneidad de lo infinito?

Anaximandro establece dos dimensiones.

  1. Originaria: se refiere a ilimitada, eterna.
  2. Originada: se refiere a limitada y temporal.

La segunda parte depende de la primera, y esto hace que el Tiempo sea eterno, pero es una eternidad regulada, una sucesión numérica o rítmica de los ciclos cósmicos.

Anaximandro llama Ápeiron a aquello que es principio (Arché) y expresa que es eterno. De este Ápeiron nace los cielos y el mundo, en cuyo seno nacen y perecen, se engendran y corrompen todas las cosas. Del ser ilimitado nacen las cosas limitadas (temporales) que vuelven a retornar cuando perecen.

Parménides mantiene la siguiente idea:

  1. Vía del Ser: se refiere que es siempre.
  2. Vía del no-Ser: aquello que llega a ser y deja de ser.

Parménides piensa que el Ser que “es siempre” no puede ser ilimitado porque sería “igual a sí mismo”, estaría completo, lo tiene todo, y al abarcarlo todo es inmóvil.

El Ser sería: eterno, perfecto, autosuficiente, inmóvil, siempre igual a sí mismo. Esta base filosófica fue aceptada después por Plotino y Platón, entre otros.

Parménides, por otra parte, refuerza su teoría identificando la Vía del Ser con la Vía de la Verdad (Aletheia) y el pensar y  la Vía del no- Ser con la vía de las apariencias, de las opiniones (doxa) diversas, cambiantes. Parménides concluye que ambas vías son diferentes pero necesarias.

Aparcamos un momento el plano filosófico y vamos a hacer una reflexión:

crhnos_animasmundiEl sol sale por el este, pero llegará un instante, un momento en el que el sol estará en otra posición. Su movimiento nos indica que el tiempo avanza. Si se parase el sol y mis manos se parasen y nada cambiara, entonces podríamos decir que no ha pasado el tiempo. Por otra parte, sabemos que el tiempo se divide en tres estadios: pasado, presente y futuro, pero sabemos que estos estadios no son más que ilusiones. Igualmente, pensamos que el fluir estáasociado al movimiento. El aire, el agua, la tierra se mueven, es decir, fluyen, lo observamos con nuestras percepciones. Pero el tiempo, en sí, no lo vemos, solo apreciamos los cambios. Los objetos físicos tienen cambio. Los tiempos pasados y futuros no tienen una base real; los sucesos si tienen una base real, tienen una secuencia unidireccional. Por ejemplo: si hago rodar un huevo sobre la mesa, caerá al suelo y el huevo se romperá. Sabemos que es imposible volver atrás, es decir, reconstruir el huevo de nuevo. Por lo tanto, no podemos volver al pasado, porque el pasado no es un lugar; ni tampoco podemos viajar al futuro, porque tampoco es un lugar. A primera vista, parece que el tiempo tiene una dirección hacia el futuro, pero esto no implica que el tiempo avance hacia él. De la misma manera que, aunque una brújula apunta siempre al norte, no significa que estemos avanzando hacia el norte. La flecha indica una simetría, como arriba y abajo es una posición relativa en el espacio, por eso el futuro y el pasado son posiciones a lo largo de un eje que es el tiempo. Por lo tanto, no tiene sentido hablar de futuro y pasado.

Como se puede comprobar hay ambigüedad en el tiempo y hay confusión, pero ¿cómo podemos asegurar que el tiempo pasa? Una cuestión que para la comunidad científica es un quebradero de cabeza.

Volviendo al Aión y a Chrónos, se pensaba que ambos mantenían una relación de grados, de diferentes jerarquías, pero además se deliberaba quedefendían una relación tanto de precedencia como de procedencia. Pero, ¿cómo se origina el tiempo a partir de la eternidad? ¿Qué movimiento es ése por el que pasa de lo inmóvil a lo móvil, de lo perfecto a lo imperfecto, del alma al cuerpo inmortal? ¿Por qué se piensa como un movimiento de degradación, como una “caída” una “deuda” que ha de ser pagada? Muchas preguntas y pocas respuestas fiables…

Partimos de la idea que desde el Aión al Chrónos hay un instante, un punto, un momento en el que se da un movimiento o tránsito, pero no puede darse en el tiempo, pues es precisamente el cambio que da origen al tiempo. Pero a su vez, este movimiento o tránsito tampoco puede darse en la eternidad porque la eternidad no puede cambiar. Ese justo instante, ese “nacimiento”, ese punto de conexión, el intervalo, por llamarlo de alguna manera,  una “chispa”, es el punto donde se encuentra la eternidad y el tiempo. Hay muchas más cuestiones sobre el tiempo que no dependen sólo de cuestionarse su existencia:

  1. ¿Cómo ha sido pensado el instante?
  2. ¿Cómo se realiza en él la génesis del Chrónos a partir del Aión?

Estas preguntas  no se pueden explicar cronológicamente, pero sí ontológicamente, y según cuenta Platón de Parménides,  el filósofo parte de dos ideas:

  1. Chrónos deriva del Aión, porque lo imita, lo refleja, lo copia, lo produce o representa.
  2. Chrónos depende constitutivamente del Aión: el uno no puede darse sin el otro.

Platón lo resumía con “la imagen móvil de la inmóvil eternidad”

Por lo tanto se llega a la conclusión teórica que el tránsito de la eternidad al tiempo es el que hace posible todo tránsito, todo cambio, todo movimiento.

Como sabemos, el tiempo es rítmico, se mueve, tiene sus ciclos, el tiempo es métrico. El Aión, por lo tanto, no puede ser pensado sin el Chrónos. En otras palabras, gracias a él  se conoce el Aión. Además, la copia (Chrónos) no puede darse sin el original (Aión); a su vez, el original no puede darse sin la copia.

La idea fundamental de todo esto es que la eternidad no puede dejar de engendrar o producir tiempo como fórmula universal.

Desde otra perspectiva,si nos remitimos a la geología, por ejemplo, los fósiles nos cuenta una historia, clara y precisa. Las rocas, los fósiles nos detallan una historia personal, sabiendo la edad que tiene, por ejemplo, la tierra. Esto es la prueba que tenemos del tiempo, marcas o huellas que dejan un elemento, un objeto, un fósil, que pasan a nuestros recuerdos. Algunos científicos creen que cuando percibimos el movimiento es una ilusión que nuestro cerebro procesa, nos cuenta una historia. Igualmente, los recuerdos lejanos nos hacen dudar. Por ejemplo, si dudo que hace 20 años viajé al norte de España a un lugar concreto y determinado, recurro al álbum de fotografías para “refrescar” la memoria.

Recapitulemos: envejecer es cambiar y nos permite decir que el tiempo pasa; de lo contrario, si no envejecemos el tiempo no pasa.Por lo tanto, el tiempo es un parámetro que utilizamos para definir cambios. Esta es la idea que se tiene sobre el tiempo, por eso, se dice que el tiempo existe, porque lo vemos en nosotros mismos. La problemática que nos encontramos se ve también reflejada en la ambigüedad con la que es tratado el tiempo en los refranes y la fraseología popular:

“se me ha pasado el tiempo volando”

“se me ha hecho el tiempo pesado, largo”

“La semana se me ha hecho corta..”

Como podemos observar, también el tiempo es psicológico, subjetivo.

Un segundo se ve de manera diferente:el latido de un corazón se mueve cada segundo, pero en ese mismo segundo el sol ha viajado 274 km por nuestra galaxia. Las neuronas transmiten impulsos eléctricos en menos de un segundo…En un mismo segundo, nacer y morir se dan la mano. En definitiva, existe el movimiento, pero parece ser que el tiempo es algo muy subjetivo y psicológico.

El más claro ejemplo son las estrellas y galaxias que están a millones de años luz de distancia. Las podemos ver en los cielos pero ellas ya no están ahí, se han movido, hace miles de años que ya no están ahí. Parece magia.

A su vez, la memoria y el tiempo  van ligados entre sí. Un hecho que nos de miedo, un recuerdo tortuoso parece que nos dio una sensación mucho más duradera en el tiempo; sin embargo, una vacaciones en el Caribe pasan volando.

imagen_tiempoYo soy de los que pienso que el tiempo no existe. Es una invención. Lo que es infinito no puede dejar de serlo por división del tiempo. Para ello, me baso en las ideas de Julian Barbour, considerado una eminencia en la cosmología del tiempo. Barbour propone una física sin tiempo desde un polémico punto de vista en el cual el tiempo, tal como lo percibimos, no existe más que como ilusión, añadiendo que algunos problemas en las teorías de la física surgen de suponer su existencia como real. Barbour argumenta que no tenemos ninguna evidencia del pasado más allá de nuestra memoria de él, de igual modo, que no hay evidencia de un futuro que no sea nuestra creencia en el mismo. «El cambio se limita a crear una ilusión de tiempo, con cada momento individual existiendo por derecho propio, completo y entero.» Él llama a estos momentos los “ahoras”. Todo es una ilusión: no hay movimiento ni cambio alguno. El físico afirma además que la ilusión del tiempo es lo que interpretamos a través de lo que él llama “cápsulas de tiempo”, que representan «cualquier patrón fijo que genere o codifique la apariencia de movimiento, cambio o historia».

Igualmente,  la teoría de Einstein refleja una imagen del universo que actúa como un “bloque” estático que no cambia, en el cual el futuro y el pasado no difieren, de tal forma que la izquierda y la derecha no difieren físicamente. Tanto Barbour como Einstein piensan que el tiempo es solo una “ilusión persistente”

El tiempo tampoco existe en la Ecuación de Wheeler-DeWitt, que pretendía unir la relatividad y la mecánica cuántica. “Podemos decir que el tiempo simplemente desapareció de la ecuación de Wheeler-DeWitt. Es una cuestión por la que muchos teóricos se quedan desorientados. Quizá la mejor manera de pensar acerca de la realidad cuántica es abandonar el concepto de tiempo para que la descripción fundamental del universo sea intemporal”, expresa Carlo Rovelli, físico de la Universidad del Mediterráneo en Marsella.

Leucipo de Mileto, filósofo presocrático, expresa que los átomos están en movimiento desde la eternidad.  Su número, dado el número infinito de átomos y la inmensidad de espacios vacíos, es también infinito. Los átomos y el espacio vacío son los dos únicos elementos constitutivos de la realidad. Pero igual que en los seres individuales hay infinitos espacios vacíos, así también el espacio vacío circunda nuestro mundo y todos los mundos posibles y se extiende hasta el infinito, sin divisiones temporales.

Muchos científicos están ahora mismo resolviendo un problema que hace más de miles de años los primeros observadores de la naturaleza se cuestionaron :la vida, la muerte, la eternidad y el tiempo. Si consideraron al Uno como la idea del Bien, lo original, lo eterno, lo perfecto, ¿Por qué se originó la multiplicidad, el mal, el no Uno, la copia? En mi opinión, creo que esa no es la pregunta correcta, porque hemos observado que después de miles y miles de años los científicos no dan con la tecla acertada. Quizás, hay que liberarse de esa y otras cuestiones y observar que formamos parte del infinito, de la eternidad y que somos partícipe de este “movimiento” temporal en un universo atemporal..

Por otra parte, el Aión vive por encima del tiempo, en la eternidad. El Chrónos es una caída, una involución. De ahí se entiende que no evolucionemos de una manera caprichosa, sino que nos convertimos en algo que siempre hemos sido en nuestra naturaleza eterna. Hay una máxima oculta que dice: “conviértete en lo que eres”.

El tiempo es el resultado de la expresión de un arquetipo, incomprensible al intelecto humano, que se manifiesta gradualmente, en términos de tiempo y espacio,  en el proceso de la evolución. El tiempo es una expresión parcial y limitada.

El propósito de todo cambio o movimiento que percibimos forma parte del esquema de la evolución,de ayudar al desenvolvimiento de ese componente superior.

Todo cuanto suceda en el plano físico espacio-tiempo es un reflejo de algo más grande y bello que ocurre en los planos superiores. Existe una máxima que dice: “como es arriba, así es abajo”. Es decir, no sólo el Chronos es reflejo del Aión, sino que todo cuanto sucede en nuestra esfera física tiene su impacto e influencia en la esfera superior. En otras palabras, lo interno y lo externo, lo superior e lo inferior, aparecen afectándose recíprocamente en todo momento, y esta conexión lleva a cabo el proceso que vemos como evolución o desenvolvimiento.

Atributos de Chrónos:

  • Es limitado.
  • Desdicha: el paso del tiempo.
  • Relacionado con la memoria, la materia física.

Atributos de Aión:

  • Libertad
  • Inmortalidad
  • Felicidad
  • Independencia (cambios, enfermedad, muerte, etc..)
  • El tiempo es una expresión de la eternidad, del mismo modo que todos los colores naturales o artificiales son combinaciones diferentes de los tres colores primarios.
  • El Aión capacita a Chrónos para producir cambios y nosotros los percibimos por medio de los órganos sensoriales. Así captamos las vibraciones de luz, sonido, etc..

Para terminar, y a modo de aclaración hemos de saber que Chronos ha sido a veces confundido con Cronos, “el Tiempo” en griego, sin que exista relación etimológica.

 

 

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