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Viaje a Grecia: Corinto

Museo Arqueológico de Corinto

Corinto, una de las urbes más importante de la antigüedad, fue una ciudad-estado (polis) ubicada en el istmo de Corinto, la estrecha franja de tierra que une el Peloponeso con la Grecia continental, a medio camino entre Atenas y Esparta (Véase Imagen 1). Su emplazamiento geográfico la convertía en una ciudad privilegiada al ser un paso obligatorio para ir a la región del Peloponeso.

Imagen 1

Según el mito, Corinto fue fundada con el nombre de Éfira por Sísifo, su primer rey. Os emplazo al mito ampliado de Sísifo comentado en este blog: Sísifo

Efectivamente, y siguiendo el hilo de Homero (Ilíada, Canto VI, 153): hay una ciudad llamada Éfira en el riñón de Argos, criadora de caballos, y en ella vivía Sísifo Eólida, que fue el más ladino de los hombres. Sísifo engendró a Glauco, y éste al eximio Belerofonte, a quien los dioses concedieron gentileza y envidiable valor.

Corinto luchó bajó el mando de Agamenón en la guerra de Troya. Según la tradición, los dorios (acompañado de los heráclidas) conquistaron Corinto tras luchar contra los eolios  que habitaban en la ciudad.

Continuando el hilo mitológico, el hijo de Sísifo fue Glauco y el hijo de éste Belerofonte (algunas tradiciones le hacen hijo de Poseidón) cuyas mayores hazañas fueron matar a la Quimera y domar a Pegaso, el caballo alado. Os emplazo al enlace sobre este héroe mitológico desarrollado en este mismo blog: Belerofonte

Corinto está lleno de mitos (Sisifo, Belerofonte..) y es una ciudad muy peculiar. Para empezar, en la cima del Acrocorinto (Acrópolis de Corinto) se hallaba el templo de Afrodita en el que se realizaban relaciones sexuales con sus sacerdotisas (prostitución ritual como en los templos de Istar y Astarté, diosas fenicias) como método de adoración a la diosa. De aquí que Corinto fuera conocido como la ciudad de Afrodita, pues la diosa disponía de al menos tres santuarios, erigiendo a Afrodita protectora de Corinto.

Como ejemplo, un atleta corintio llamado Jenofonte (a mediados del S. V. a.C.), juró dedicar cien prostitutas al servicio de Afrodita en su ciudad natal si obtenía una victoria olímpica y el joven atleta consiguió una doble victoria en la carrera a pie y en el pancracio (lucha cuerpo a cuerpo). De hecho, se encargó a Pindaro la escritura de una oda para ser cantada en el templo de Afrodita y respondió con su acostumbrado estilo escribiendo un poema que comenzaba: Muchachas amantes de los invitados, sirvientas de Persuasión en la rica Corinto, que quemáis las lagrimas doradas de fresco incienso, que a menudo hacéis volar vuestro juicio hacia Afrodita, celestial madre de amores, que sin reproche os permite recoger, muchachas, sobre amables lechos un fruto de suave sazon (..)

Vista del Acrocorinto, con el golfo de Corinto al fondo. (wikipedia)

Luego, y según Pausanias, Poseidón y Helios se disputaron a Corinto. Briareo, uno de los Hecatónquiros y árbitro de la disputa dictaminó que el istmo de Corinto perteneciera a Poseidón y Acrocorinto  a Helios.

Murallas del acrocorinto

La fuente Pirene (Imagen 2) está ubicada en el recinto delimitado por las murallas de la acrópolis. Pausanias (Descripción de Grecia) expresa: Detrás del templo hay una fuente que, según dicen, es regalo de Asopo. Habiendo visto Sísifo a Zeus raptar a la hija de ese río, se negó a decirle al padre quién era el raptor hasta que le diera un manantial en el Acrocorinto.

Hay que destacar que en la fuente Pirene había una estatua de Apolo y un recinto con una pintura de Ulises atacando a los pretendientes, tal como se relata en la Odisea.

Es cierto que la mayor parte de las ruinas de Corinto corresponden a la época romana, debido  a la devastación de la ciudad llevada a cabo por las legiones romanas en el 146 a.C.

La antigua Corinto se encuentra en la ladera septentrional de la colina de Acrocorinto, alrededor del Templo de Apolo (Imagen 3). Precisamente, en este lugar, Belerofonte capturó al caballo alado Pegaso.

En el interior del Templo de Apolo, obviamente, había una escultura de bronce del dios Apolo, según comenta Pausanias.

Los templos griegos (Olimpia, Atenas, Corinto..) se conciben con un sentido profundamente religioso, considerándolos como casa del dios protector. La Cella o Naos albergaría la estatua del Dios  a la que se dedicaba el templo y el Opistodomos ( cámara cerrada donde se guardaban los objetos de culto y el tesoro) sería utilizado para depositar las ofrendas correspondiente a la deidad. Como rasgo característico, el templo griego no era concebido para acoger fieles o celebrar ritos en su interior así que su construcción era concebida hacia el exterior, por eso a menudo se habla del sentido escultórico de la arquitectura griega. Todos los actos religiosos, desde las procesiones o deposición de ofrendas se celebraban en el exterior por lo que era común encontrar un altar en su exterior.

Imagen 3

Estructura de un templo griego. Fuente: https://www.glosarioarquitectonico.com/

 

Busto de Afrodita (Museo Arqueológico de Corinto)

Para concluir, en Corinto se celebraban los Juegos Ístmicos en honor a Poseidón. Los Juegos Ístmicos tenían lugar cada dos años. Como era habitual, la competición abarcaba la carrera, el pugilato, el pancracio y el pentatlón. Durante los juegos se celebraban rituales religiosos que incluían libaciones, sacrificios y una procesión en honor de Poseidón. El premio para los vencedores consistía en coronas de pino (por hallarse cerca de un pinar) que posteriormente fueron sustituidas por otras de apio y luego se volvieron a usar guirnaldas de pino.

La tradición ateniense menciona a Teseo como fundador de los juegos; y en la versión corintia, mejor colocada, fue el astuto Sísifo quien los fundó.

Referencias:

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana.

López Saco, J. Mito y religión en el mundo

Para ampliar más información, os recomiendo:

  • Moreno Leoni, Álvaro. Entre el helenismo y el Imperio romano. La visita de Pausanias a Corinto. (PDF)
  • Corinto
  • Juegos Ístmicos

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Mitos sobre el origen del cosmos y los dioses

Atlas and globe Earth Galleries NHM London

Las narraciones relativas al origen del cosmos y de los dioses, que acaecieron en un tiempo mítico primordial, es decir, anterior a la época de las generaciones de los hombres, ocupan un lugar central en el pensamiento del periodo arcaico griego. Principalmente su función era ayudar a crear una orientación del hombre en su representación del mundo. Funcionan pues universalmente como un modelo arque-típico. Mediante estos mitos conforman su ideario del mundo: el Caos (que etimológicamente es algo así como el bostezo inicial de la naturaleza, la separación) se transforma aquí en un mundo organizado. Ofrecen pues estos mitos un modelo dinámico y  generativo del cosmos: explican la separación del cielo y la tierra y el paradójico sostén de ambos. Justifican el porqué no se caen y el carácter sólido, firme  de la bóveda del cielo.

Cuentan, por otra parte, estos mitos, dentro de un esquema marcadamente antropomórfico y sexual, las relaciones del cielo y la tierra, con uniones y separaciones sucesivas. Subyace aquí comúnmente un modelo dialéctico de tensión entre contrarios, expresado como lucha y amor cósmicos. Podemos encontrarnos en los textos de la Teogonía de Hesíodo un modelo sencillo y directo, a veces brutal, de  la historia de los inicios. Otros poetas, como el autor helenístico Apolonio de Rodas, que vivió en el siglo III a.C., en el libro I de sus Argonáuticas,  cantaron  al origen del mundo con idéntica fascinación.

El griego de la época homérica consideraba que la bóveda del cielo estaba sostenida por uno de los dioses primordiales, de la generación divina anterior a la olímpica, condenado por Zeus a este trabajo eterno y titánico. Se trata de Atlasel astuto malvado que intuye los senos marinos y vigila las largas columnas, sustento del cielo (La Odisea). También el mar tuvo dioses originarios como Proteo, o Nereo, otro viejo del mar que fue anterior a la generación de los olímpicos, es decir, a Poseidón, el padre de las Nereidas.

Diomedes and Glaucus

Diomedes and Glaucus (Photo credit: Wikipedia)

Hay que destacar que los griegos no creyeron en una creación del mundo de la nada, sino que tendieron a aceptar más bien la representación de que el espacio y el tiempo seguían un movimiento cíclico, circular. La idea de un continuo retorno a lo que fue antes para recomenzar el proceso de nuevo subyace en algunas de las imágenes cósmicas del hombre griego. La encontraremos en los pitagóricos (vinculada al ciclo de las reencarnaciones sucesivas) y en Platón. La naturaleza, siempre en constante renovación, engendradora, será inspiración de este sentimiento cíclico del tiempo y de la vida. Por ejemplo, en el canto VI de la Ilíada, Diomedes, hijo de Tideo, pregunta a Glauco su identidad antes de enfrentarse a él en el combate que da gloria a los varones: ¿Quién eres tú, oh, muy valiente, de los hombres mortales? A lo que contesta Glauco, con estas palabras: Magnánimo hijo de Tideo ¿por qué me preguntas mi linaje? Cual es el linaje de las hojas, tal es también el de los hombres. Las hojas, a unas el viento hace caer a la tierra y otras engendran el bosque al rebrotar, y sobreviene la estación de la primavera. Así es la generación de los hombres: uno nace, otra cesa.

Obras recomendadas: Las Metamorfosis 013. Obras y fragmentos. Teogonía. Trabajos y Días. Escudo. Fragmentos. Certamen. (BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS)

Enlaces de Animasmundi relacionado con la temática: La Teogonía; Metamorfosis; Edad de Oro

 

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