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Caos

PANGEANos referimos a una inmensidad vacía que, según los antiguos griegos, había precedido a la formación del Universo. En el seno de este abismo primordial coexistían en cierto modo, estrechamente unidas, dos entidades difícil de definir para nosotros: Érebo, por un lado, la Tiniebla, y, por otra lado, la Noche, relacionada con Nix. La Noche tuvo reconocimiento entre los antiguos, que la consideraron la más antigua de todos los dioses, puesto que ocupó un lugar antes del nacimiento de todos los dioses y la informe materia que se llamó Caos. Algunos pensaron que ella nació de esa misma materia informe, según atestigua Hesíodo en la Teogonia (123): De Caos nació Érebo y la negra Noche. Al separarse ambos del Caos, dieron lugar al nacimiento de Urano, el Cielo y de Gea, la Tierra. La concepción judeocristiana de la formación del universo es fruto de una intervención divina denominada la Creación; para los griegos, sin embargo, el universo no fue creado por un Dios trascendente, sino que se formó por sí solo, por un impulso espontáneo. Por eso, los dioses griegos, empezando por Urano y Gea forman parten integrante del Universo. En definitiva, los dioses son inmortales y poseen unos poderes de los que carecen los hombres, pero, como estos, forman parte del mundo y están en el mundo, mientras que el Dios bíblico es exterior al mundo, que es su criatura, e independiente de él.
Por otra parte, el Caos no sólo está presente dentro de la Cosmogonía griega, sino también en algunos personajes representativos de la esfera de la antigua Grecia.

En la Odisea, El propio Zeus nos hace entender que Ulises es el más sabio de todos los humanos, porque su principal destino es comportarse en la tierra como el señor de los dioses a nivel del Gran Todo. Aunque Ulises es mortal, es un Zeus pequeño al igual que Ítaca es un mundo pequeño, y el objetivo de su viaje tan penoso, como de su vida entera, es hacer que la justicia, es decir la armonía, reine por las buenas o por las malas si hace falta. Por eso, Zeus no permanecerá insensible a este proyecto que le recuerda al suyo, cuando tuvo que reestablecer el orden dentro del Caos inicial que había en el universo. Por eso se interpreta que en el personaje de Ulises hay una transición del caos al cosmos, a escala suya, que es humana pero que refleja el orden cósmico. Es un itinerario de sabiduría, pero a su vez un camino tortuoso, polvoriento, penoso al máximo, cuyo fin, sin embargo, es alcanzar la vida buena, el equilibrio, el orden, aceptando la condición de mortal que es la de todo ser humano.
En la tragedia griega tanto el universo divino como el humano, son presentados como un gran conjunto permanentemente en conflicto, de Caos; en continua tensión, sin posibilidad alguna de alcanzar un reposo o una quietud que sea la manifestación de una conciliación o una elevación que recoja y supere el estado anterior. Tensión y conflicto que expresan la realidad de la polis; el deseo de hacerse cargo de sus dilemas y no de encubrirlos, de recoger sus disputas, problemas y necesidades.

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Mitos sobre el origen del cosmos y los dioses

Atlas and globe Earth Galleries NHM London

Las narraciones relativas al origen del cosmos y de los dioses, que acaecieron en un tiempo mítico primordial, es decir, anterior a la época de las generaciones de los hombres, ocupan un lugar central en el pensamiento del periodo arcaico griego. Principalmente su función era ayudar a crear una orientación del hombre en su representación del mundo. Funcionan pues universalmente como un modelo arque-típico. Mediante estos mitos conforman su ideario del mundo: el Caos (que etimológicamente es algo así como el bostezo inicial de la naturaleza, la separación) se transforma aquí en un mundo organizado. Ofrecen pues estos mitos un modelo dinámico y  generativo del cosmos: explican la separación del cielo y la tierra y el paradójico sostén de ambos. Justifican el porqué no se caen y el carácter sólido, firme  de la bóveda del cielo.

Cuentan, por otra parte, estos mitos, dentro de un esquema marcadamente antropomórfico y sexual, las relaciones del cielo y la tierra, con uniones y separaciones sucesivas. Subyace aquí comúnmente un modelo dialéctico de tensión entre contrarios, expresado como lucha y amor cósmicos. Podemos encontrarnos en los textos de la Teogonía de Hesíodo un modelo sencillo y directo, a veces brutal, de  la historia de los inicios. Otros poetas, como el autor helenístico Apolonio de Rodas, que vivió en el siglo III a.C., en el libro I de sus Argonáuticas,  cantaron  al origen del mundo con idéntica fascinación.

El griego de la época homérica consideraba que la bóveda del cielo estaba sostenida por uno de los dioses primordiales, de la generación divina anterior a la olímpica, condenado por Zeus a este trabajo eterno y titánico. Se trata de Atlasel astuto malvado que intuye los senos marinos y vigila las largas columnas, sustento del cielo (La Odisea). También el mar tuvo dioses originarios como Proteo, o Nereo, otro viejo del mar que fue anterior a la generación de los olímpicos, es decir, a Poseidón, el padre de las Nereidas.

Diomedes and Glaucus

Diomedes and Glaucus (Photo credit: Wikipedia)

Hay que destacar que los griegos no creyeron en una creación del mundo de la nada, sino que tendieron a aceptar más bien la representación de que el espacio y el tiempo seguían un movimiento cíclico, circular. La idea de un continuo retorno a lo que fue antes para recomenzar el proceso de nuevo subyace en algunas de las imágenes cósmicas del hombre griego. La encontraremos en los pitagóricos (vinculada al ciclo de las reencarnaciones sucesivas) y en Platón. La naturaleza, siempre en constante renovación, engendradora, será inspiración de este sentimiento cíclico del tiempo y de la vida. Por ejemplo, en el canto VI de la Ilíada, Diomedes, hijo de Tideo, pregunta a Glauco su identidad antes de enfrentarse a él en el combate que da gloria a los varones: ¿Quién eres tú, oh, muy valiente, de los hombres mortales? A lo que contesta Glauco, con estas palabras: Magnánimo hijo de Tideo ¿por qué me preguntas mi linaje? Cual es el linaje de las hojas, tal es también el de los hombres. Las hojas, a unas el viento hace caer a la tierra y otras engendran el bosque al rebrotar, y sobreviene la estación de la primavera. Así es la generación de los hombres: uno nace, otra cesa.

Obras recomendadas: Las Metamorfosis 013. Obras y fragmentos. Teogonía. Trabajos y Días. Escudo. Fragmentos. Certamen. (BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS)

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