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El mito de los Titanes

English: King of the Gods, Zeus, at the Getty ...

English: King of the Gods, Zeus, at the Getty Villa. Roman, Italy, A.D. 1 – 100. (Photo credit: Wikipedia)

En un texto órfico, la transmigración del alma aparece como un castigo a través del mito de los Titanes: por un lado, los seres humanos proceden de dioses (los Titanes y Dioniso lo son) con una parte inmortal, divina; por otro lado, de la tierra, mortal y corruptible, el cuerpo. Pero su alma, antes del propio origen de la especie, había sido contaminada por el crimen de los Titanes, un crimen que deja huella en la naturaleza humana una parte de la “naturaleza titánica”, esto es, de la soberbia de sus antecesores, y que debía ser expiado. El alma tiene que liberarse del peso de su parte criminal. En consecuencia, el ingreso del alma en un cuerpo, la expiación y la liberación a la muerte de éste se repiten varias veces, en un proceso muy largo, en el que el alma es alojada sucesivamente en cuerpos que son para ella como una sepultura. Por eso, la metempsicosis para los órficos es la transmigración de alma desde el otro mundo a éste y de un cuerpo a otro, hasta que expiadas sus culpas, en el Hades y en este mundo, pueda lograr su liberación.

Los órficos afirman que el alma es divina, inmortal y poseedora de sus facultades: memoria, inteligencia, voluntad. Es más, sólo está verdaderamente viva cuando muere el cuerpo y se libera de él. En suma, el alma está como muerta mientras se encuentra en el cuerpo, ya que su verdadera vida se desarrolla en el Hades y por ello se puede afirmar que el cuerpo es como su sepultura.

Según el mito Dioniso es hijo de Zeus y Perséfone, antes de que esta se convirtiera en reina del Hades. El pequeño creció en Creta, protegido por los mismos guardianes que habían guardado a Zeus de los ojos de Cronos. Pero los Titanes, enemistados con Zeus, esperaron a que los guardianes descansaran para atraer al pequeño con juguetes dorados. Cuando los Titanes se abalanzaron sobre él el pequeño intentó defenderse tomando la forma de diversos dioses y animales pero terminaron por despedazarle y devorar su carne cruda. Atenea interrumpió el espantoso banquete justo a tiempo para rescatar el corazón del pequeño, lo encerró en una figura de yeso en la que insufló vida y así Dioniso se hizo inmortal. Zeus, preso por la ira, mató a los Titanes con sus rayos. Según el mito de las cenizas nació la especie humana, que es una mezcla de la parte terrena de los Titanes y la parte divina de Dioniso.

Este mito parece ser la piedra angular de los misterios órficos. La dualidad del alma, la parte divina que está manchada por las cenizas de un crimen y que tiene que purificarse para poder volver con la divinidad incluso a través de algunas metempsicosis o reencarnaciones. Para los órficos el cuerpo es un envoltorio para el alma, una prisión de la que debe liberarse. En recuerdo del crimen de los Titanes los órficos no derramaban sangre de ningún ser vivo ni se alimentaban de carne.

Los misterios de Eleusis al culto de Deméter y Perséfone, muy populares en época clásica y romana, están claramente influenciados por los misterios de Orfeo sobre la eternidad del alma. Si bien lo que más conocemos de estos ritos eleusinos, que también ahondan sus raíces muy atrás en el tiempo, es de época tardía y ya habían perdido parte de su significado original.

Alrededor del mito se formó la teología órfica. De su descenso a los infiernos en búsqueda de Eurídice trajo el misterio que permitía a los iniciados evitar los obstáculos y las trampas que esperan al alma después de la muerte.

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