El origen de la Semana Santa

La Pascua se celebra siempre el primer domingo después de la luna llena que sigue el equinoccio de la primavera. ¿Cómo es posible que una fiesta religiosa determina su fecha de celebración por las fases de la luna?

Esta celebración no es nueva, la primera vez que se escuchó algo sobre la luna llena tras el equinoccio de la primavera fue en Babilonia, cuando uno de los nietos de Noe, Cus, se casó con la bella Semiramis. Semiramis no era otra que la hija de la Luna, la cual, tras un ciclo de 28 días dio a luz a un huevo gigantesco. Pues, Semiramis y Cus, tuvieron un hijo, Nimrod. Nimrod, tras la muerte de su padre, se casó con su madre y se convirtió en un rey poderoso, mencionado bastantes veces por la Biblia.

Sin embargo, este nuevo y poderoso rey, en algún momento fue asesinado por un soldado enemigo. Su cadáver se despedazó y se repartió por todas partes de su reino. Semiramis consiguió reunir todas estas partes, menos su falo, así que no pudo darle la vida otra vez. Entonces dijo a su pueblo, que Nimrod estaba ya en el cielo y que visitaría la tierra, en forma de llama, cada vez que sus feligreses prendieran una vela. Semiramis no tardó mucho en aceptar su naturaleza divina y se convirtió en Istar (os recuerda un poco el término inglés de la Pascua, ¿verdad?). Muy pronto, se quedó embarazada, ni más ni menos de los rayos del Sol, donde se encontraba Nimrod. Su hijo se llamó Tamuz y exactamente como su padre se dedicó a la caza. Su animal favorito fue la liebre y por eso se convirtió en el animal sagrado en el reino de Babilona. No obstante, llegó el día que Tamuz se mató por un cerdo. Istar declaró que su hijo se unió con su padre al cielo y entonces ella se convirtió en Madre del Dios.

Istar corrió tras él hasta el reino del inframundo y consiguió traerlo en la tierra, no solo una vez, sino varias en un círculo eterno de vida, muerte y resurrección. Cada año, Tamuz moría y el Medio Oriente sufría de calor y sequía. Cuando llegaba la época de las lluvias la tierra florecía de nuevo.

Cada año, 40 días antes de la fecha de la muerte de Tamuz, la gente se abstenía de la carne. Durante las celebraciones religiosas, siempre estaba presente el símbolo de la T de la primera letra del nombre de Tamuz. El primer domingo tras la luna llena que seguía el equinoccio de primavera, se hacía una fiesta muy grande: El domingo de Istar, que se celebraba con huevos, liebres y cerdo asado.

Istar y Afrodita

Muchos investigadores comparan a Istar con la diosa Afrodita de los antiguos griegos. Pues las dos, aparte de diosas del amor y de la fertilidad,  comparten semejanzas en las historias relacionadas con sus compañeros. En concreto, existe un paralelismo entre las historias de Istar con Tamuz y de Afrodita con Adonis.

Adonis y Afrodita

Es bien sabido que tanto Afrodita como Perséfone quisieron locamente a Adonis y las dos exigieron su amor. Sin embargo lo ganó Afrodita en la tierra, ya que Perséfone solo lo disfrutaba un tercio del año que se le permitía visitarla en el reino de Hades.

Sin embargo, el dios Aris, siempre enamorado de Afrodita quiso enviar a Adonis al reino del inframundo de manera permanente. De esta forma, un día que Adonis se fue a cazar, Aris se disfrazó en jabalí y lo mató.

Ahí es donde se encuentran las raíces de la costumbre de las procesiones y del “epitafio” ya que durante las celebraciones a honor Adonis que tomaban lugar cada primavera, mujeres en luto, colocaban sobre un lecho fúnebre flores, frutos e inciensos y lo llevaban por las calles cantando canciones de duelo. El día siguiente se celebraba su resurrección.

Estas dos, y muchas otras tradiciones más, que se celebraban o todavía se celebran en diferentes partes de este mundo nos parecen algo conocidas; una concepción algo diferente de las comunes, una muerte anticipada, una abstención de la carne durante 40 días, la letra T que recuerda el símbolo de la cruz y procesiones de lechos fúnebres decorados con flores, una resurrección. Y además una celebración muy importante durante la primavera, un domingo después de la luna llena de equinoccio de primavera que se celebra con huevos y carne asada.

El motivo del Dios que muere y después regresa en la tierra se repite en ambientes lejanos y completamente diferentes: desde el norte de Europa con Odín y Lamincainen, el Medio Oriente con Osiris, Mithra e Istar, la India con Ganesa y Crisna, hasta América con el culto del dios Quetzalcoatl. Todos estos ejemplos siguen demostrando la atracción que ejerce la muerte sobre los humanos.

Fuente original: mi mundo griego

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El mito de Medusa

Medusa, de Caravaggio.

Medusa significa “sabiduría femenina soberana”, en sánscrito es Medha, Metis en griego y en egipcio Met o Maat. Medusa fue importada a Grecia desde Libia, donde era adorada por las amazonas de la región como su diosa serpiente. Medusa (Metis) fue el aspecto destructor de la Gran Diosa Triple, también llamada Neith, Anat, Atenea o Ath-enna en el norte de África, y Athana en 1400 a.C., en la Creta minoica.

En las imágenes, el cabello de Medusa se asemeja en ocasiones a las trenzas cerradas, lo que muestra sus orígenes en África, donde tenía un rostro oculto y peligroso. Fue inscrito que nadie podía levantar su velo, y que al que miraba a la cara le permitía ver su propia muerte y su futuro.

El arquetipo

Históricamente, Medusa ha sido considerada el arquetipo de la madre mala; sin embargo, es mucho más compleja, pues simboliza lo siguiente:

  1. Soberana de la sabiduría femenina. Los misterios femeninos. Todas las fuerzas primordiales de la Gran Diosa: los ciclos del tiempo como pasado, presente y futuro. Los ciclos de la naturaleza como la vida, la muerte y el renacimiento. Es la creatividad y la destrucción universales en la transformación eterna. Es la guardiana de los umbrales y la mediadora entre los reinos del cielo, la tierra y el inframundo. Es la señora de las bestias. La energía latente y la energía activa.
  2. Es la conexión a la tierra. La unión del cielo y la tierra. Destruye para recrear el balance. Ella purifica.
  3. Es la verdad última de la realidad, la totalidad más allá de la dualidad. Ella rompe nuestras ilusiones mortales.
  4. Es la sabiduría prohibida pero liberadora. Las fuerzas indomeñables de la naturaleza. Como mujer joven y hermosa es la fertilidad y la vida. Como bruja, consume devorando todo en el plano terrestre. A través de la muerte tenemos que volver a la fuente, al abismo de la transformación, al reino eterno. Debemos someternos a ella y a sus términos de mortalidad. Ella refleja una cultura en armonía con la naturaleza.

 Constelación de imágenes

En su imagen podemos encontrar esta constelación de significado arquetípico. A lo largo de la historia arqueológica se han producido los patrones de correspondencia de su impronta en todo el mundo, como los antiguos poderes traducidos del mundo natural en una imagen orgánica que era accesible, práctica, ceremonial, mística y potente. Al principio su iconografía representa una poderosa fuerza natural que es adorada y venerada por las culturas como algo sagrado y santo, como símbolo de la potencia total de la Gran Diosa Triple.

Las imágenes de la medusa en la antigua Europa comenzaron varios miles de años antes de su reinvención en la mitología griega clásica. En el paleolítico superior su poder está representado en el laberinto, en la vagina, en lo uterino y en otros designios femeninos. A lo largo del neolítico, su fuerza es simbolizada por la figura femenina colocada en posturas y gestos sagrados de empoderamiento, con la presencia de animales, principalmente aves y serpientes a las que ella está íntimamente conectada. Esas imágenes aparecen en el área mediterránea y continúan extendiéndose hasta finales de la edad de bronce de la Creta minoica, (1600 a.C.), donde es representada como la diosa-serpiente.

Las aves que aparecen en su cabeza u hombro significan su generación, así como los poderes de la muerte en su aspecto oscuro, de bruja. También representan el firmamento.

Las serpientes enrolladas sus brazos, piernas o entrelazadas en su cabello son representadas susurrando en su oído. La serpiente es un tótem de los ciclos de la vida, la muerte y renacimiento, y de las estaciones. Es la conexión con la tierra fértil y el inframundo. También simbolizan la inmortalidad, ya que la serpiente cambia de piel constantemente.

Asimismo, la serpiente era relacionada con las mujeres en la antigüedad por su correspondencia con las propiedades inmortales de la sangre de la menstruación. En aquel entonces las mujeres en su periodo de menstruación eran temidas con reverencia por los hombres, debido a que sangraban inexplicablemente sin herida, y por su sincronización con los ciclos de la luna.

La serpiente era también un emblema del océano, cuando el mar era representado como una serpiente que rodea a la tierra. Siglos más tarde, los mitos de la Grecia clásica categorizaron a la serpiente como un mal, engañosa, como un personaje repugnante asociado con las “brujas” y las sabias.

En el año 750 a.C., la imagen de cuerpo completo de Medusa en Grecia es una pieza central de uno de los antiguos templos sobrevivientes, el de Artemisa, una de sus diosas ancestrales. Ella es la Señora de las Bestias, quien resguarda los recuerdos de Creta y Angolia. Al igual que Medusa, mata de una manera sagrada para que la vida pueda continuar. En esta imagen de Medusa las serpientes están atadas alrededor de la cintura en un nudo sagrado de curación, ya que esos reptiles eran utilizados con fines medicinales. Está representada con el cabello ensortijado, grandes alas de ave en la espalda e incluso sus pies en ocasiones aparecen con garras. Las alas simbolizan la libertad y el movimiento dinámico entre los mundos. Incluso hay imágenes sobrevivientes de Artemisa usando la máscara de Medusa, llamada también la máscara de la Gorgona o Hécate.

 La máscara

El símbolo ampliamente reconocido de la sabiduría femenina de las antiguas medusas era su atemorizante máscara ceremonial. Tenía grandes ojos que reflejaban su inmensa sabiduría. Representaban todo lo que se conocía, los ojos que ven a través de nosotros, hurgando en nuestras ilusiones y mirando hacia el abismo de la verdad. Su boca es mortal y semeja a una calavera. Devora toda la vida, devolviéndonos a la fuente. En ocasiones muestra amenazantes colmillos de jabalí, que significan que están destinados a asustar a los hombres, aunque aquellos más bien se remiten a los cerdos, un antiguo símbolo de la matriz del renacimiento. Su lengua sobresale como la de una serpiente y su rostro está rodeado por un halo de pelo en espiral, serpentinas que simbolizan los grandes ciclos y la sabiduría de la serpiente.

La máscara se utilizaba para guardar y proteger a las mujeres y el conocimiento secreto de la divinidad femenina. Literalmente advertía a los hombres “Aléjate de los misterios femeninos”. Fue erigida en piedra (correspondiente a su mirada de piedra), en cuevas y puertas de enlace a los lugares sagrados dedicados a la diosa. También aparecía en pilares de piedra levantados en honor de sus amantes muertos. Incluso tras la degradación de la cultura de la Medusa ateniense después del VII d.C. Antes de esa fecha, su imagen se siguió utilizando hasta el reinado de la cristiandad.

Su contaminación comenzó en Grecia en los siglos VII y VI a.C. Sin embargo, para ese entonces aún existían imágenes que veneraban a Medusa en su plena potencia. Se encontró una de la Gorgona Medusa como las de Creta en un carro de guerra flanqueado por leones. Se parece mucho a Cibeles, la Gran Diosa Madre, deidad de las fieras y de la fertilidad de la naturaleza. Al mismo tiempo fue hallado un relieve de una mujer con la máscara de Gorgona en una posición erótica o de alumbramiento, una representación de poder en las imágenes de las mujeres del neolítico. Pero su rostro y la máscara se siguieron utilizando en los templos y santuarios, y ser colocada comúnmente en columnas, puertas y corredores, reafirma su papel como guardiana de los umbrales y mediadora entre los senderos.

 La Grecia patriarcal

El patriarcado comenzó en las edades de bronce y hierro del primer milenio griego. Bajo esta concepción del mundo, Medusa ya no nació de una madre sagrada, sino de un padre supremo. Tierra y el cielo se dividen eternamente. En el mito, héroes y dioses son creados para dominar y subyugar a las fuerzas femeninas y naturales una y otra vez en diversas formas, la más común de ellas en forma de monstruosas serpientes gigantes. Un ejemplo de lo anterior es la serpiente-dragón llamada Eurinaes, quien es dominada por Apolo.

El dios Apolo representa el ascenso del patriarcado y de los intereses masculinos contemporáneos. La Eurinaes es una fuerza dinámica femenina que representa lo antiguo, las civilizaciones matrifocales y los valores femeninos anteriores a los dioses del Olimpo. Eurinaes es subordinada, dominada y domada por Apolo cuando se ve forzada a abandonar su santuario para establecerse en el templo de Delfos. A través de la dominación el héroe constantemente conquista el patrón cíclico de la naturaleza y trata de hacerlo lineal. Amansa las fuerzas femeninas salvajes y hace que las mujeres se ajusten a los roles de servicio del género masculino.

Pronto, la santa imagen de la Gorgona Medusa como símbolo antiguo de poder y sabiduría femeninos se volvió totalmente inaceptable. Para el VI a.C. sus ritos fueron interrumpidos, sus santuarios invadidos, los bosques sagrados fueron talados, sus sacerdotisas violadas y su imagen manchada. Su iconografía –al igual que las mujeres—fue dominada y domesticada. Su máscara se utilizó en elaborar linternas y estufas etruscas, probablemente por su relación con el fuego alquímico. Aunque la máscara fue ampliamente usada por la gente del campo, su sabiduría femenina, su fuerza natural, sus poderes creativos, de destrucción y regeneración fueron demonizados y se la consideró maligna. Medusa se convirtió en un monstruo horrible, (la mayoría de los monstruos eran mujeres o habían nacido de la Tierra). Su imagen más popular fue la de su derrota en el mito ateniense de Perseo.

En el arte arcaico, el momento en la historia representado más frecuentemente es la persecución después de la decapitación, cuando Perseo huye con la cabeza cortada, perseguido por las hermanas gorgonas de Medusa. En 550-450 a.C., pintada principalmente en jarrones, aparecía la imagen del héroe acechando a su víctima mientras esta duerme o cortando su garganta, mientras los dioses observan. En esas vasijas, Medusa es representada como una serpiente, un monstruo horrible. En esa época, los pocos rituales a Medusa se reservaban exclusivamente para el aspecto militar, y su imagen aparecía en armaduras o escudos.

En el curso del siglo V emergerá nuevamente como una mujer hermosa en su aspecto de doncella. Pero cuando los persas introdujeron la serpiente emplumada, sus poderes se transformaron otra vez en un dragón, el cual es fálicamente empalado por la boca, una imagen que fue muy popular en la Edad Media.

 Atenea, diosa patrona

El mito ateniense fragmentó y redujo el original libio de la triple diosa Atene a Atenea, Metis, Medusa y sus hermanas gorgonas. Gorgo, Gorgona o Gorgopis era la del “Rostro horrible y además Medusa (Metis) era el título de Atenea como diosa de la muerte. La hermana mayor era Medusa, quien representaba la sabiduría femenina; sus hermanas menores eran Esteno (la fuerza) y Euríale (la universalidad). Todas eran hijas de Ceto y Forcis, pero Medusa era la única mortal. Originalmente eran hermosas. Como Medusa, tenían alas en la espalda y en los tobillos, y llevaban la máscara de Hécate, la máscara de la Gorgona.

En el siglo VII a.C. los atenienses adoptaron a Atenea como su diosa patrona. A través del mito, los griegos cortaron las raíces de la antigua cultura de las mujeres, separándola de los aspectos oscuros de Medusa y Metis. Al separar a Atenea de Medusa, las dos se superponen: Metis se convirtió en su madre y Medusa en su enemiga.

Su madre, Metis, la cambiante de forma, se dice que es la madre original y la más sabia y grandiosa de todos los dioses. Para los atenienses, ella fue violada y devorada por Zeus. Así, Zeus obtuvo el poder sobre los demás dioses, consumiendo el antiguo linaje de Metis junto con su inmensa sabiduría. [Zeus utilizó su capacidad de cambiar de forma sobre todo para seducir y violar mujeres]. La sabiduría de Metis era tan grande que impregnó la cabeza de Zeus y de ella surgió la nueva Atenea.

Al traicionar su antiguo linaje, Atenea se convirtió en la hija obediente que conservó su aspecto virginal, fértil. Ella era la diosa municipal de la inteligencia de Zeus, al servicio del ego masculino-solar, haciendo a los hombres héroes que dominan a las mujeres y a la naturaleza, y que representan los valores patriarcales, los roles e ideales de Atenea. Ella ofrece a las mujeres un nuevo papel bendito, ausente de la esfera pública y al servicio del hombre. Las mujeres son prescritas en los roles de la virgen, esposa y madre. Como virgen, la prueba de su paternidad está confirmada. Como madre, ella es la nodriza de sus hijos. Y como esposa es devota de su hombre.

En 458 a.C. rechaza descaradamente a su madre Metis en la Orestíada de Esquilo, cuando justifica la prioridad de los hombres sobre las mujeres: “Es mi obligación dictar un fallo final aquí… No hay madre en algún lugar que me haya dado a luz… Yo estoy siempre para el hombre con todo mi corazón, y fuertemente al lado de mi padre. Por lo tanto, en los casos donde la mujer ha asesinado a su esposo, al señor de la casa, la muerte de ella no significará nada para mí”.

Sin embargo, el personaje de Atenea contiene muchas contradicciones que muestran la lucha del hombre para manejar su potente pasado. Un ejemplo de lo anterior es que el animal favorito de la diosa es la lechuza, un antiguo símbolo del ave de la muerte y de su regeneración, así como de sabiduría femenina, oscuridad, noche, luna y misterio.

La nueva enemiga de Atenea, Medusa, rivalizaba con ella en belleza y poder. Incluso Perseo acepta que admiró la belleza de Medusa cuando ella estaba muerta, por lo que llevó la cabeza con él para mostrarla a los griegos. Cuando Medusa se convirtió en un monstruo mitológico, fue la propia Atenea quien la hizo fea. De acuerdo con la Metamorfosis de Ovidio, cuando Medusa era virgen fue violada por Poseidón en el templo de Atenea. Ésta culpó a Medusa por el acto sacrílego y la castigó, transformando el elemento más bello de su persona, su cabello, en serpientes (en ese entonces las serpientes eran consideradas repugnantes). Pero incluso el monstruo Medusa responde al abuso con rabia, con una vitalidad de fuego para proteger la vida. A partir de entonces ella siempre usa su poderosa mirada para convertir a sus enemigos hombres en piedra; entre otros, Atlas fue convertido en una montaña de piedra.

Perseo con la cabeza de Medusa, por Benvenuto Cellini

El asesinato

En el mito ateniense del héroe griego Perseo, la sabiduría femenina de Medusa, junto con las potencialidades de las mujeres en general, es silenciada y las fuerzas de la naturaleza son conquistadas en un último acto de dominación y venganza.

Perseo es enviado en una misión por Polidectes, rey de Sérifos, y la propia Atenea, para recuperar la cabeza de la Gorgona, un hecho que exige las máximas heroicidad y habilidades masculinas. Se le proporcionan sandalias mágicas aladas, una capa y una bolsa de Hermes. Guiado por Atenea todo el tiempo, vuela sobre el océano hasta el lago Tritonis en Libia, donde continúa su camino a través de bosques de gran espesor. En la ruta al palacio de Medusa ve varias estatuas de hombres y bestias. También hay columnas de piedra erigidas en honor a los amantes muertos del monstruo. Perseo se encuentra a las gorgonas durmiendo. Mientras que Atenea sostiene un escudo a manera de espejo, Perseo decapita a Medusa con su espada. Enfurecidas, las hermanas gorgonas corren tras él, pero es en vano, ya que el casco lo hace invisible.

Perseo no pudo haber completado esa tarea sin la ayuda de la traidora diosa guerrera Atenea. Es ella la que lo guía e instruye a lo largo de su viaje y asesinato. Ya que el mito simboliza la usurpación de sus poderosas raíces en una cultura donde ella y Medusa eran una, fue muy útil que sólo Atenea conociera los secretos para encontrar y derrotar a Medusa.

 El poder de la sangre

Incluso muerta, la sangre de Medusa conserva sus poderes. Da vida a Pegaso, el militante corcel alado de Zeus que crea serpientes en la tierra con el toque de su pezuña, y que también introdujo el culto dionisíaco a Atenas. También Crisaor, el gigante de la espada de oro, nace de su cuello sangrante. La sangre de Medusa es drenada de su cuerpo y luego se utiliza para resucitar a los muertos (haciendo de Asclepio un gran sanador). Extraída de su vena derecha sana y alimenta la vida; de su serpiente izquierda, mata.

Las serpientes, el rostro terrible, su mirada de piedra y su sangre mágica se correlacionan con el antiguo tabú menstrual. El folklore primitivo creía que la mirada de una mujer que está menstruando podía convertir a un hombre en piedra. También se creía que la sangre menstrual era la fuente de toda vida mortal y también de la muerte, ya que ambas son indisolubles.

 Ritual militar

Perseo colocó la cabeza de Medusa en su bolsa. Utilizó la extremidad como arma en otro enfrentamiento y, cuando llega a casa, se la devuelve a Atenea. La cabeza de Medusa es entonces forjada en el centro de la égida de Atenea y en el escudo de Zeus, el cual es dado a Atenea. Incluso después de su derrota, el rostro de Medusa conserva su poder de Gorgona para proteger a la diosa de los enemigos, convirtiéndolos en piedra. Es la imagen llamativa, central de las representaciones de Atenea. El rostro de Medusa  continúa como símbolo de su fuerza en el ritual militar y en la armadura de los guerreros en la batalla.

La decapitación mitológica de Medusa simboliza el silencio final de la sabiduría y de expresión femeninas. Es el acto que se detiene su crecimiento, que limita su potencial, su movimiento y sus contribuciones culturales. Ella es eliminada y su cabeza cortada es ostentada en la Acrópolis y en obras de arte como orgullo del sometimiento de ella y de todas las mujeres en manos de los hombres violentos. Ella es rota y su cuerpo esclavizado. Su espíritu, mente, sus poderes espirituales son asesinados. Sus fuerzas de creatividad femenina y de destrucción alguna vez honradas se detienen. Su papel como mediadora dinámica es degradado. Las fuerzas salvajes de la naturaleza son controladas, domesticadas y caen bajo el yugo del orden masculino. Los ciclos de la vida y de la naturaleza se arreglan para cumplir con la perspectiva lineal de ellos.

 Detrás de las raíces libias

El mito de Perseo se inventó para explicar la aparición del rostro de la gorgona Medusa, o la máscara, en el escudo y en la égida de Atenea. No resulta sorprendente que las primeras imágenes de Atenea tuvieran un parecido asombroso con la venerada diosa-serpiente cretense. En el arte, los cambios de Atenea están asociados de manera consistente con las serpientes, tal y como aparecen en los hombros y sobre su armadura, junto con el rostro de Medusa como imagen central.

El mito de Perseo fue también un intento de ocultar las raíces libias de Atenea en la trinidad amazona-serpiente-diosa. En los mitos prehelénicos se decía que Atenea provenía del útero del lago Tritonis (que significa Tres Reinas), el mismo lugar en el que se decía que Medusa había gobernado, cazado y dirigido las tropas en el mito ateniense. Los mitos más antiguos son a su vez más específicos, y dicen que Atenea nació de las Tres Reinas de Libia, con Metis-Medusa como su aspecto destructor.

Fuente: operamundi

Enlace de interés: el simbolismo serpentino

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Las diferentes representaciones de lo divino

Los griegos no conocieron una sola y única forma de representación de lo divino (la estatua antropomorfa), sino diferentes formas que coexistieron en la misma época. ¿Cuáles fueron estas formas y qué es lo que nos pueden enseñar sobre las concepciones griegas de la divinidad?

Antes de nada hagamos algunas precisiones de carácter general.

— El carácter de la representación religiosa pretende hacer presente al dios al que figura, pero dando a entender al mismo tiempo que no está realmente ahí. La imagen de culto, por lo tanto, debe ser muy concreta (se puede tocar, cambiarla de sitio, manipularla) y a la vez debe indicar de manera clara que evoca algo que no está presente.

— La forma de crear  una  imagen no es la misma en la civilización griega que hoy en día. La imitación de un modelo externo, que resulta fundamental en nuestra manera de crear,  no era lo más importante para los griegos. Hasta, al menos, el principio del siglo V a. C.,  ninguna de las formas plásticas de expresión de lo divino entran en la categoría del parecido o de la imitación. Le dan una forma a lo que no la tiene, pero no imitan en absoluto.

Los griegos utilizaron un gran número de términos para designar las representaciones de lo divino (xoanon, bretas, andrias, palladion, agalma, kolossos, eikon, eidolon…), variedad que confirma la multiplicidad de las formas de expresión de lo divino a través de las figuras.

Pongamos algunos ejemplos de tipos de figuración.

  1. Bretas y xoanon: son estatuas casi imperfectas, que no tienen nada que ver con una semblanza, y se prestan a diferentes operaciones en el culto. Se considera que cayeron del cielo: por ejemplo, el xoanon de Atenea Políada conservado en el templo del Erecteion, en la Acrópolis de Atenas. En ocasiones las estatuas se pasean, también se limpian, se visten con vestidos confeccionados con el máximo cuidado (como el peplo tejido para la estatua de Atenea por las Arréforas y las Ergastines en Atenas), pero la mayor parte del tiempo están encerradas en los templos. Cuando se constituye la polis, estas estatuas, que podían pertenecer a determinadas familias, se convierten en un bien común, y se depositan en un templo. El santuario de Artemisa Ortia es uno de los centros religiosos más importantes de la ciudad griega de Esparta. El culto se dirige a un xoanon (efigie grosera de madera) considerada maléfica.
  2. Herma: es un pilar que tiene en la base un miembro masculino (falo) y en la parte de arriba una cabeza esculpida. Se encuentran por doquier en el paisaje de las ciudades, a la entrada de los santuarios, en los linderos, a lo largo de los caminos. Los hermas son objetos de rituales y atentar contra ellos, mutilarlos por ejemplo, es un sacrilegio enorme.
  3. Kouroi: estatuas de hombres jóvenes de la época arcaica, representados desnudos la mayoría de las veces. Ciertos kouroi son funerarios y solían estar colocados sobre la tumba de un difunto, pero otros están dedicados a un dios en un santuario. No guardan parecido alguno ni con el muerto,  ni con el dios. Sólo traducen en forma de cuerpo humano, los atributos y los valores de lo divino. Por ejemplo, un kouros dedicado a un atleta expresa los dones que el dios ha dado al vencedor: vida, juventud, rapidez, fuerza, virilidad, belleza. Lo mismo es aplicable a las estatuas femeninas llamadas Korai
  4. Máscara: se utiliza frecuentemente para expresar lo sobrenatural. La máscara es una representación de frente, un tipo iconográfico muy raro en época arcaica, que implica al espectador en una relación de fascinación. A ciertas divinidades se las representa mediante máscaras en los rituales, como a Dioniso. En los rituales de Ártemis Ortia, en Esparta, las jóvenes generaciones realizan una danza de máscaras antes de entrar en el mundo adulto. Estas máscaras representan figuras terribles y son los símbolos de un mundo salvaje y no cívico que los jóvenes abandonan al hacerse ciudadanos. En los rituales dionisíacos aparecen las máscaras de los sátiros. Llevar una máscara permite dejar de ser uno mismo y encarnar el poder de lo divino durante el tiempo del ritual.

    Grabado del siglo XVIII con la reconstrucción del xoanon de Artemisa de Éfeso.

    De este modo, los objetos que representan lo divino son diversos y los griegos estaban familiarizados con varios tipos de representación de lo divino en la misma época. En el siglo V a. C. un ateniense, por ejemplo, rinde culto a una herma del Ágora, participa en los rituales alrededor de la máscara de Dioniso, acompaña en procesión el xoanon de Atenea durante las Panateneas, y venera también la estatua criselefantina de la misma diosa en el Partenón. Este ejemplo y otros muchos, prueban que las diferentes formas de figuración de lo divino no se corresponden con las etapas sucesivas del desarrollo del pensamiento religioso griego. Es, por tanto, inexacto afirmar que la evolución va de una representación informe a una figura de apariencia humana.

    En Homero, sin embargo, los dioses son perfectamente antropomorfos y en época clásica los postes y las piedras pueden tener una función simbólica muy fuerte y ser el centro de algunos rituales.

    Fuente de Referencia:

    La religión griega en la polis de la época clásica (Universitaria)

    Enlaces de interés: La concepción de lo divino en la antigua Grecia

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Ultraje a los clásicos griegos

Tras 24 horas de espectáculo en que 27 artistas bailaron, sufrieron y durmieron, cuestionando casi todas las reglas narrativas del arte del teatro, la expectación en Madrid era máxima. La obra «Mount Olympus. To Glorify the Cult of Tragedy», en la que el director Jan Fabre intenta reconstruir la cara más oscura de la tragedia griega en una abrumadora puesta en escena, desató la polémica por las continuas escenas sangrientas, bacanales de sexo explícito y violencia implícita a través de los eternos monólogos en los que sus protagonistas hablan, por ejemplo, de sacar los ojos y asesinar a sus hijos, todo ello entremezclado con coreografías obscenas. Para ampliar la información: abc

Así empezó mi semana. El corazón se me hizo un nudo, sin más. Sentí vergüenza profunda. Nuestra cuna, nuestra civilización, nuestra cultura occidental fue ultrajada, violada, denigrada, mancillada y desacreditada. ¿Por qué? Porque hay que vender y lo que se demanda  hoy día es basura, mentira, inmundicia, excremento e impureza. Pero, ¿por qué la sociedad consume esa basura? Porque la actual sociedad está invertida y las personas están carentes de valores, de ética, de pureza, de conocimiento, de sabiduría…Nuestra brújula,  en lugar de orientarnos hacia adentro, está educada hacia lo superficial y lo material, rigiéndonos por sentimientos frívolos, de desenfreno, de lujuria,  donde el caos devora, sin tapujos, la verdad. ¿Por qué se elige a los griegos y no a otra cultura?

Sófocles

Los clásicos nos humanizan: desde Homero a Cervantes. Ellos fueron los que nos libraron de la miseria y de la barbarie. Los clásicos se encargan de los grandes temas de la humanidad: la vida, la muerte, la corrupción, la ambición, el amor, el destino, el miedo. Han dado respuestas a nuestros interrogantes, siendo nuestro refugio, nuestra insignia, el referente humanístico del hombre. Otra característica de los clásicos es que son eternos. Sin embargo,  los mejores Best Sellers, con relatos y reseñas históricas clásicas, tienen fecha de caducidad. También nosotros tenemos  fecha de caducidad y nadie hablará de nosotros después de muerto. Homero, Sófocles, Eurípides, entre otros ilustres literatos, siempre estarán con nosotros, porque esa luz eterna nadie la va a cubrir de mierda, ni mucho menos 24 horas de espectáculo bochornoso, vergonzoso, totalmente opuesto al mundo clásico. Homero no se hizo rico, Cervantes tampoco. Ellos cambiaron el éxito fugaz de la basura superficial del mundo por la eternidad, por la verdad, por la belleza, por ser los hilos conductores de la sabiduría.

Se elige a los griegos porque vivimos en una sociedad ignorante que no se ha leído a Homero, a Sófocles, a Eurípides, a los grandes clásicos de la literatura griega y es mucho más fácil de controlar al rebaño de zombis para conducirlos al establo de nuestra demacrada y sucia sociedad. Desgraciadamente, los familiares de las grandes obras trágicas no están para denunciar estas basuras de obras que se crean. ¿Quién defiende nuestra cuna? Afortunadamente nuestra cuna cultural clásica se defiende sola porque es eterna, es inmortal, es imperecedera, es indestructible. Los únicos mortales, míseros, perecederos, infelices, desdichados somos nosotros.  Nuestra barbarie tendrá algún día fin. Es lo que me alivia.

La  cultura de nuestra sociedad está tan contaminada como el poder. Al poder no le gusta que sus ciudadanos sean libres, cultos, autónomos y críticos. El poder se ha casado con la cultura,  siendo la política globalizadora  su estafadora mecenas, y el resultado final es que la cultura de hoy día está podrida, al igual que los ciudadanos que beben como burros de la fuente de la ignorancia. Así es el actual sistema. La cultura de hoy busca a consumidores pasivos, personas sin cerebro y con un alma vacía de sensibilidad y piedad. El poder quiere rehacer la cultura clásica. Es como si pretendieran derruir una escultura de Miguel Ángel y usar los cascajos  para levantar otra. El poder le da igual que se pierda obras únicas e irrepetibles, quieren moldear las suyas propias y hacernos ver que son las verdaderas. Así está montado el circo de nuestra sociedad. Nuestros valores  están siendo extirpados desde la raíz. ¡Por eso se ataca al mundo griego!

El fruto de la cultura griega es rico, bello, limpio, hermoso, variado…pero preferimos consumir literatura basura, programas de televisión sensacionalistas, revistas de folletines y seguir bajo el dominio del poder actual. Perdonadme, pero yo no nací para  seguir a las masas. Mi camino va por otro cauce diferente a la inmensa mayoría.

No hay espectáculo más terrible que la ignorancia en acción. (Johann W. Goethe)

Otros artículos relacionados con la sociedad-basura actual en los que doy mi opinión son:

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La mujer griega en la religión

A las mujeres de la Grecia clásica se les negaba toda función política y jurídica, pues se daba por sentado que estas funciones la asumían los varones. Su papel estaba focalizado en el terreno doméstico, dentro de la casa. Sin embargo, en el terreno de lo religioso desempeñaron importantes cometidos que eran percibidos como decisivos a los ojos del conjunto de la comunidad.

Algunos ejemplos son:

  • Las jóvenes solteras servían como portadoras de cestas en las procesiones de las festividades. Por ejemplo, la procesión de las Panateneas.
  • Las mujeres adultas actuaban como sacerdotisas ante el altar de una divinidad y presidían el sacrificio de animales a los dioses. Por ejemplo, Cidipe, sacerdotisa de Hera.
  • Las mujeres casadas llevaban a cabo rituales secretos en los que no podían participar los hombres, ceremonias importantes para obtener la bendición de los dioses sobre los campos y las cosechas. Se creía que las mujeres tenían una relación íntima y especial con la fertilidad de la tierra, que en definitiva estaba representada por la diosa Gea.
  • Las mujeres también se involucraron en la adoración de divinidades “nuevas” como Adonis, que en el periodo clásico no formaban parte de la estructura formal de la ciudad. Era un rito privado fuera del calendario religioso oficial. Adonis es una divinidad oriental que nunca fue del todo aceptaba en el panteón griego. Cuenta el mito que Afrodita, la diosa del amor, se enamoró perdidamente del joven y hermoso Adonis, pero este pereció a manos de un jabalí mientras cazaba. En los últimos momentos de su vida, Afrodita lo tendió en un lecho hecho con lechugas.
  • Las mujeres de Dioniso. En Atenas, lejos de la presencia de los hombres, algunas mujeres se congregaban en un recinto cerrado y bailaban descalzas con desenfreno ante una efigie del dios Dioniso, con el pelo suelto. El hecho de ir descalzas o desmelenadas indican que han renunciado a su condición normal, sosegada, para adorar al dios en un estado de entusiasmo, que simboliza “tener el dios dentro de sí”
  • Profecías y profetisas: uno de los oficios femeninos más conocidos de la antigua Grecia era el de la pitia, la profetisa-sacerdotisa de Apolo en Delfos. Ostentaba la posición más prominente que podía ocupar una mujer en un cargo de tipo religioso en la Grecia clásica.
  • La religión en el ámbito doméstico: una de las tareas particulares de las mujeres consistía en hacer pastelillos para los sacrificios rituales. También, se encargaban de las estatuas, que eran cuidadosamente lavadas por mujeres (las únicas que podían ver a la diosa “desnuda” sin vestido de culto) y se les daba un nuevo atuendo para llevar. Un ejemplo claro sería la “ceremonia de aseo” en ella, las mujeres tejían  cada año un nuevo vestido para Atenea (Jenofonte, Helénicas, 1.4.12).
  • Sacrificios: las mujeres jóvenes estaban presentes en los sacrificios, incluso antes del matrimonio, pero además también lo estaban las sacerdotisas, que conducían el propio acto. Cuando el hacha golpeaba a la víctima, las mujeres entonaban un llanto ritual para llamar la atención de los dioses sobre aquello que se les ofrendaba. La presencia de mujeres eran tan importante en los rituales públicos que estas debían asistir tan pronto como fuera posible después de haber dado a luz o incluso inmediatamente después de haberse librado de la contaminación que suponía la participación en un funeral.
  • Ofrendas a los dioses: muchas veces las mujeres expresaban su piedad a través de regalos que ofrecían a los dioses. La más antigua de las dedicaciones conocidas entre las realizadas por mujeres es la de Nicandra de Naxos, quien en torno al 650 a.C. ofreció una estatua de Artemisa de gran tamaño en el templo de esta diosa en la isla de Delos, y en ella inscribió su propio nombre.
  • Rituales funerarios: las mujeres eran quienes preparaban el cuerpo del difunto, lo lavaban, lo vestían y lo dejaban listo para llevarlo hasta la carreta que lo conduciría hasta el cementerio. Es común ver a las mujeres golpeándose la cabeza, tirándose del pelo o arañándose las mejillas hasta sangrar. Los varones se lamentaban en silencio, sin mostrar emociones, de pie en torno al cadáver, levantando las manos en un silencioso gesto de respeto. Son famosas las plañideras: mujeres enérgicas con un exceso de luto. De hecho, en Atenas y Delfos decretaron leyes para prevenir estos hábitos excesivos en el luto femenino limitando los lamentos o prohibiendo lacerar sus mejillas.

Enlaces sobre la misma temática:

  1. Sacerdotisa griega
  2. Sibila, el don de la profecía
  3. Religión griega
  4. La iniciaciación en el culto
  5. Los Misterios
  6. El sacerdocio en la antigua Grecia
  7. Rituales funerarios
  8. La importancia de los rituales
  9. El rito griego
  10. El culto a los difuntos

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El origen de las religiones

A comienzo del siglo III, el obispo de Roma Hipólito cita 32 sectas cristianas en competencia. Según el obispo Epifanio de Salamina, en su Panarion, escrito en el siglo IV, son 80 herejías, entre las que cuenta 20 sectas precristianas. A falta de un poder político que le permitiera obrar de una manera más contundente, la Iglesia preconstantiniana, que se tenía por ortodoxa, solo podía atacar verbalmente a los herejes.

Lo curioso es que la mayoría de esos ataques no eran con razonamientos teológicos, ni siquiera prácticos, se conformaban con una larga retahíla de insultos encadenados sin orden ni concierto. Entonces, ¿de dónde vienen tantas sectas, algunas precristianas, si la tradición nos dice que la Iglesia proviene directamente de los apóstoles? ¿Será posible que el cristianismo como idea fuese anterior al tiempo que se dice que vivió Jesucristo? Veremos algunas indicaciones sobre el tema.

Cabe destacar, dentro de las civilizaciones antiguas, que el cristianismo comparte creencias y ritos con otras religiones del pasado. Analizaremos algunas muy ligadas al cristianismo.

Mitraísmo:

El origen del mitraísmo puede remontarse al II milenio a. C. El nombre de Mitra es mencionado por primera vez en un tratado entre los hititas y los mitaníes escrito hacia 1400 a. C. Se destaca por ser una religión mistérica muy difundida en el Imperio romano entre los siglos I y IV d. C.

Las analogías con la religión cristiana son: la primera de ellas es que la madre de Mitra era virgen, llamada Madre de Dios; la siguiente es aquella que hace referencia a que Mitra nació en una cueva el 25 de diciembre y los pastores fueron los primeros en adorarlo. Le ofrecieron oro y esencia. Por otra parte, también Mitra era hijo del dios único Ahura Mazda, que lo envió a la tierra para redimir a la humanidad de sus pecados con su sacrificio. Después de enseñar en la tierra, fue muerto y sepultado, y resucitó al comienzo de la primavera y ascendió a los cielos.

Los mitraístas se bautizaban, comulgaban con pan y vino y creían en la resurrección, en el cielo y en el infierno. Solo en este culto, en la gnosis y en el de la Iglesia cristiana,  se unen el bautismo con la imposición de un signo en la frente. El día sagrado era el domingo. Mitra también recibía los apelativos de “La Luz”, “El Salvador”, el “Buen Pastor”, el “Mensajero de la Verdad”, el “hijo de Dios”, el “Redentor”, el “Cordero de Dios”. Fue enterrado en una tumba y después de tres días resucitó. Mitra fue asociado con el León y el Cordero.

El mitraísmo se representaba con una cruz en un círculo. Es curioso que los atributos del pater,  máximo nivel de iniciación en el mitraísmo, eran el gorro frigio, la vara y el anillo, muy similares a la mitra, el báculo y el anillo de los obispos cristianos, que son también llamados padres. Por último, el mitraísmo era un culto cerrado, con agrupamientos exclusivos y secretos como los cristianos de los primeros siglos.

Jesús con el disco solar, fresco del Juicio Universal (1320), de Pietro Cavallini

A continuación, analizaremos todos los nombres de Cristo que ha habido a lo largo de las civilizaciones y de sus mitologías. No sólo Mitra tuvo una concordancia con Jesucristo, aquí otros ejemplos de diferentes culturas y civilizaciones:

  1. HORUS (Egipto)
  • Nació de la Virgen Isis el 25 de diciembre en una cueva.
  • El parto de Isis fue anunciado por una estrella y fue atendida por tres hombres sabios.
  • Fue “bautizado” a los 30 años.
  • Al hombre que bautizó a Horus se le llamaba Anup “El Bautista”.
  • Horus tenía 12 discípulos.
  • Llevó a cabo muchos milagros.
  • Caminaba sobre las aguas.
  • Horus fue crucificado y enterrado. Resucitó después.
  • Se le conocía también como “La Luz”, “el Mesías”, “el ungido de Dios”, “el hijo del Hombre”, “el buen pastor”.
  1. KRISHNA (India)
  • Nació de una Virgen llamada Devaki.
  • Su padre fue carpintero.
  • Su parto fue asistido por Ángeles, pastores y hombres sabios que le entregaron como regalo oro, mirra e incienso.
  • Fue perseguido por un tirano que asesinó a miles de niños.
  • Resucitó a muertos y curó a leprosos.
  • Predicaba en parábolas enseñando la caridad.
  • Se transfiguró frente a sus discípulos.
  • Fue crucificado en un árbol.
  • Después de muerto, se puso en pie y ascendió a los Cielos.
  • Conocido como “el Redentor”, “el señor de los Señores”.
  1. ATTIS (Frigia)
  • Nació de la virgen Nana un 25 de diciembre.
  • Fue crucificado en un árbol para la salvación de toda la humanidad.
  • Fue enterrado pero resucitó al tercer día encontrando su tumba vacía. Resucitó un 25 de marzo.
  • A sus discípulos los bautizó con su sangre, de tal modo que sus pecados fueron lavados.
  • Denominado como “Buen Pastor”, “El Supremo Dios”, “El Unigénito Hijo de Dios”.
  1. DIONISIO (Grecia)
  • Nació de una virgen un 25 de diciembre y en un pesebre.
  • Realizó una procesión triunfal montado en un burro.
  • Transformó agua en vino.
  • Dio de comer alimento sagrado a sus seguidores y recibieron así el cuerpo de Dios.
  • Resucitó entre los muertos un 25 de marzo.
  • Es identificado con el símbolo del carnero y el cordero.
  • Denominado como “Rey de Reyes”, “el Redentor”, “el Alfa y el Omega”, “El Salvador”

Debo aclarar de manera enérgica que lo expuesto en líneas anteriores sobre el paralelismo de muchos dioses con la figura de Jesucristo no es firme ni precisa,  puesto que la mitología vacila a la hora de consultar las fuentes. Por ejemplo,  con las fechas del nacimiento, como es el caso de Krishna: se considera su nacimiento el 5 de septiembre. De hecho ese día es de fiesta nacional hindú. Pero también la fecha exacta del nacimiento de Jesús de Nazaret aún es muy debatida. La mayoría de historiadores se inclina por creer que la celebración del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno (natalis invicti Solis), adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo d. C. para permitir la conversión de los pueblos paganos.

Según la fuente consultada, el 25 de diciembre ya estaba establecido desde hacía mucho tiempo como el del nacimiento del Sol Invicto en el Imperio Romano, cuando el papa Liberio lo decretó como día del natalicio de Jesús en 354 d. C (siglo IV); es decir, varios siglos después de la ejecución del nazareno y de la muerte de sus apóstoles. La Iglesia Católica adoptó esa fecha de la antigua religión grecorromana para captar la atención de los paganos sobre la figura central del cristianismo pero sin ningún fundamento histórico. Se trataba de una fecha muy reverenciada por los paganos y establecida desde hacía siglos. La Iglesia lograba así introducir la navidad sin cambiar las costumbres festivas de los paganos. Las iglesias anglicanas, evangélicas y rumanas mantienen también esa misma fecha del 25 de diciembre como la del natalicio de Jesús pero fueron simples escisiones de la católica en siglos posteriores. Las iglesias ortodoxas y otras orientales celebran la Navidad el 7 de enero sólo porque mantienen todavía el calendario juliano (que data del 46 a.C cuando lo instituyó Julio César) pues se oponen al modificado por el papa Gregorio XIII, quien ajustó el calendario anterior en 1582 para evitar el desfase de los equinoccios y solsticios por un exceso de años bisiestos que el calendario juliano no tenía en cuenta, pero en realidad, se trata de la misma fecha histórica.

No obstante, todas las civilizaciones, cada cultura, con su asiento religioso, están unidas entre sí a la hora de tener muy presente una figura que represente los valores y creencias de una religión. Otra de las religiones que guardaba similitudes con el cristianismo era el gnosticismo, movimiento filosófico-religioso del siglo I a. C.  Sus libros van desde los Hechos de los apóstoles, el apocalipsis, varios evangelios, por destacar algunos. El fin del gnosticismo era procurar la salvación del espíritu a través del conocimiento no mediante un ceremonial. Los sacramentos gnósticos son varios, destaca, por ejemplo:

  1. El bautismo: símbolo de admisión de la comunidad.
  2. La unción: se celebraba junto con el bautismo. Se ungía varías partes del cuerpo
  3. El “sello”: marcaban el lóbulo de la oreja derecha de los fieles como signo de pertenencia a Cristo.
  4. La eucaristía: como la representación de la carne y la sangre de Cristo.

Para los gnósticos, Cristo no vendría a salvar a la Humanidad del pecado, sino a revelar a los hombres su origen divino y que puedan alcanzar su salvación.

Al parecer, Apolonio de Tiana, que nació el año IV a. C. fue concebido tras un sueño místico de la madre, anduvo entre los pobres predicando la justicia, expulsó a demonios, resucitó muertos, fue condenado a muerte y sus seguidores dicen que resucitó. Hasta el siglo V su reputación se mantuvo viva incluso entre los cristianos.

El erudito bíblico Bart Ehrman  describe a Apolonio de Tiana en la introducción a su libro sobre el Nuevo Testamento:

Aún antes de nacer, se sabía que sería alguien especial. Un ser supernatural le informó a su madre que el hijo que ella iba a dar a luz no sería un simple mortal, sino un ser divino. Él nació de un milagro, y se convirtió en un joven inusualmente precoz. Como adulto, dejó su hogar y emprendió su ministerio de predicación, implorando a sus escuchas a vivir, no por lo material del mundo, sino por lo espiritual. Reunió un número de discípulos a su alrededor, quienes se convencieron de que sus enseñanzas eran de inspiración divina, esto debido a que él mismo era un ser divino. Él lo demostró realizando muchos milagros, curando enfermos, expulsando demonios, y reviviendo muertos. Pero al final de su vida él despertó cierta oposición, y sus enemigos lo entregaron a las autoridades Romanas para que fuera juzgado. Aun así, luego de dejar este mundo, retornó para encontrarse con sus seguidores y convencerlos de que no estaba muerto, sino viviendo en un reino celestial. Tiempo después, algunos de sus discípulos escribieron libros sobre él.

Reflexión personal

El hombre siempre ha estado bajo una nube de interrogantes, de dudas, de crisis, que gira en torno a un sistema de mitos y creencias cuya principal función es canalizar la fe, la esperanza y la alegría. Sin embargo, siempre queda en la mente una nube llamada “misterio de la vida” que se queda depositada como semilla y que va ligada a nuestras vidas como una sombra inherente. Quiero destacar que el propósito de cada uno de nosotros  es  indagar en nuestro ser más íntimo y  personal, no dejar como evidencias claras y rotundas que las religiones sean nuestra única respuesta a nuestros pensamientos y direccionen nuestras vidas con leyendas imprecisas, con profetas transfigurados en cada civilización y con mitos remedados que retornan en cada cultura. De esta manera, mi enfoque ha sido siempre el de intentar comprender el posicionamiento del hombre en el universo, su relación directa con la divinidad, el contacto con nuestro Yo superior y la apertura hacia unas dimensiones que van más allá de lo tangible. Éstas y otras cuestiones van más allá de los dogmas, credos y leyes, pudiendo encontrar las respuestas (si algún día dejamos de leer la cartilla del parvulario llamada sistema de religiones) en nuestro interior, concretamente, en esa llama divina, eterna, enérgica que nos envuelve a todos. Me quedo, para cerrar líneas, con lo que escribió el poeta inglés William Blake: «ver un mundo en un grano de arena, un cielo estrellado en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de su mano y la eternidad en una hora». He ahí la gloria: sumergirse en aquella Energía bienhechora que nos llena de sentido y alegría.

En definitiva, las religiones, sean cual sean sus orígenes, son cosas de grupos y sociedades donde el hombre queda totalmente estructurado. La religión que hay que profesar es la de la aspiración hacia el reino de la libertad, donde se colocará de nuevo al individuo en la fuente original de la vida. El único viaje espiritual es individual y no puede estar organizado ni estructurado y no sólo hay un camino, aunque todos tenemos el mismo destino. Como dijo Buddha: Al igual que la vela no puede arder sin fuego, el hombre no puede vivir sin vida espiritual.

Enlaces sobre el tema:

Libros recomendados:

  1. Cristianismo primitivo y religiones mistéricas (Historia. Serie Mayor)
  2. Constantino. El Grande (Tiempo De Historia)
  3. Historia de las religiones (td)
  4. Los misterios: Religiones orientales en el Imperio Romano (Crítica/Arqueología)
  5. Las mascaras de dios, t.4: mitologia creativa
  6. Las grandes herejías de la Europa cristiana (Fundamentos)

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La Estigia

Esta brota sólo de aquella roca, como gran castigo para los dioses. El que de los inmortales que habitan la cumbre del nevado Olimpo, vertiéndola, hace un falso juramento, yace tendido sin aliento hasta que se cumple un año; y no puede acercarse a la ambrosía, néctar ni alimento alguno, sino que yace sin respiración y sin voz en revestidos lechos, le cubre un sopor maligno. Luego, cuando termina la gran enfermedad al cabo de un año, otra prueba más difícil sucede a la anterior. Está apartado de los dioses que siempre existirán durante nueve años, y no asiste nunca al consejo ni a los banquetes durante nueve años; al décimo, de nuevo interviene en las asambleas de los inmortales, que habitan las mansiones del Olimpo. Pues tal juramento lo hicieron los dioses por el agua imperecedera de la Estige dice según algunos. Hesíodo en la Teogonia (792-805)

Gustave Doré: La travesía del Estigia (La Traversée du Styx, 1861).

La Estige, igualmente río de los Infiernos, se presenta después del Aqueronte a los que llegan a los lugares inferiores; diferentes autores creyeron que ella nació de distintos padres. Así, Hesíodo en la Teogonía (776-9) cuenta que la Estige nació de Océano en estos versos: La terrible Estige, hija mayor de Océano, que fluye en sí mismo. Lejos de los dioses habita un espléndido palacio, con techo de grandes rocas, con columnas de plata alrededor de toda ella fijadas hasta el cielo.

 En la Teogonía de Hesíodo la ninfa Éstige aparece como la hija de Tetis y de Océano, pero en general, Éstige aparece identificada con uno de los ríos del Tártaro; es la corriente tenebrosa que amenaza a los violadores de los juramentos. Según cuenta otra versión, Éstige fue la primera gran aliada de Zeus en su batalla contra los Gigantes y agradecido Zeus por su fiel colaboración hizo a Éstige la guardiana absoluta de los juramentos solemnes. De esta manera, Éstige se ocupaba  tan sólo de los juramentos de los dioses. Según Hesíodo, Éstige habita lejos de los dioses en un palacio que coronan rocas elevadas, sustentado por columnas de plata. De tarde en tarde recibe la visita de Iris, la mensajera de Zeus, que viene a buscar el solemne juramento de los dioses; esto supone que hay un conflicto entre los inmortales y Zeus decide resolverlo sometiendo a juramento a los querellantes. Según la tradición Iris recoge agua del manantial helado de Éstige y la lleva al Olimpo en una jarra de oro. Aquel de los dioses que utilice este líquido mágico para apoyar un perjurio sufrirá un castigo terrible: durante un año se verá privado de la respiración y tampoco tendrá acceso al néctar ni a la ambrosía; en los nueves años siguientes habrá de vivir lejos del Olimpo, sin participar en sus asambleas no en sus banquetes.

“¡Hombres ignorantes, ofuscados para prever el destino de lo bueno y lo malo que os acucia. También tú,
efectivamente, por tus insensateces has causado un desastre irreparable. Sépalo, pues, el agua inexorable de
la Estigia, por la que los dioses juran. Inmortal y desconocedor por siempre de la vejez iba a hacer a tu hijo, e
iba a concederle un privilegio imperecedero. Mas ahora no es posible que escape a la muerte y al destino
fatal” (Himno a Deméter)

 Homero en el libro V (184-6) de La Odisea reitera la idea desplegada por Hesíodo: Ahora sepa esto la tierra y el ancho cielo desde arriba y el agua que huye de la Estige, éste es el mayor y más temible juramento para los dioses bienaventurados.

Platón en el Fedón (113b-c) demostró no sólo de qué modo fluye la Estige en los infiernos sino también qué color tiene; El cuarto cae primero en un lugar terrible y agreste, según se dice, con un color en total como el lapislázuli al que llaman Estigio; y a la laguna, que forma el río al desembocar, Estige. Este río, puesto que fluye bajo tierra y tiene un agua muy desagradable, se consideró que bajaba hasta los infiernos y que era el río de los lugares inferiores, el que por lo desagradable fue llamado Estige, como si fuera stygeros, lo que para los griegos significa odioso. Se dice que en este río así como había otros muchos seres monstruosos, así también peces delgados hasta tal punto que parecían semejantes a sombras de peces más que peces, según dice Pausanias en Los asuntos de Fócide (X 28,1). Aquí eran negros todos los animales y negras las ranas, como dice el poeta (Juv. II 149-51): Hay algunos manes y los reinos subterráneos y la pértiga y negras ranas en el torbellino estigio y tantos miles atraviesan el vado en una sola barquilla.

Es muy común también encontrar referencias sobre la Estigia en los epigramas funerarios griegos:

Si el cruel destino permitiera redimir las almas y la salvacion

de otros pudiera ser rescatada con la muerte, todos

los dias que mi vida tiene destinados de buen grado los

 daria a cambio de tu vida, Homonea querida. Mas ahora,

en lo que pueda huire de la luz y de los dioses, para

seguirte a la laguna Estigia cuando la muerte me llegue a su

debido tiempo.

 Para terminar, y como dato curioso, en las frías aguas de la Estigia había bañado Tetis a su hijo Aquiles para hacerlo invulnerable.

 

BIBLIOGRAFÍA
Diccionario de mitología griega y romana (Lexicon)
Enciclopedia ilustrada de mitología (Grandes Temas)

Enlaces de interés sobre la misma temática:

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